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Por P. Yosbel Puentes Dousac

Hace 103 años, Dios le regaló a la Iglesia la vida de una mujer extraordinaria, que ante el dolor de ver a Dios, desconocido por tantos, vivió para hacerlo conocer y amar a todos. Santa Laura Montoya Upegui fundó la Congregación de María Inmaculada y Santa Catalina de Sena o las misioneras Lauritas, como cariñosamente las conocemos y con las cuales tenemos la dicha de compartir la vida en la Parroquia de Santa Cruz del Sur de la Arquidiócesis de Camagüey.

Mujeres maravillosas que entregan y se entregan cada día para saciar la sed de Jesús entre las personas que más lo necesitan. Su cercanía y sencillez son signos de un Dios presente en nuestro día a día. Nuestras hermanas Lauritas no tienen fronteras cuando de amar y servir se trata; son incansables; con camioneta o sin camioneta la pastoral en las comunidades son la prioridad, aunque para llegar toque subirse en una pipa de agua, convirtiéndose en toda una aventura su vida misionera.

Caminar, consolar, asistir, visitar, socorrer, estar; son motores que las impulsan y animan en su ser y quehacer misionero.

¿Se cansan las Lauritas? Muchas veces nos hacemos esta pregunta, y la respuesta es clara, pues sí, también son invadidas por el cansancio, pero el deseo de amar y servir lo supera todo. Damos gracias a Dios por su presencia en la Iglesia que peregrina en Camagüey.

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Por Neidys Hernández

Este domingo 18 de octubre, fiesta del DOMUND, los niños de la Arquidiócesis de Camagüey se unieron a la campaña de "un millón de niños rezando el Rosario por la unidad y la paz del mundo", que ha sido animada por el Papa Francisco y se celebra hace 15 años.

En la Vicaría de la ciudad se dieron cita en la Catedral más de 120 niños de las catequesis y que pertenecen a la Infancia y Adolescencia Misionera, acompañados por sus padres, catequistas, religiosas y también estuvo el Arzobispado, Mons. Willy. Quienes, a pesar de estar lloviendo a cántaros, rezaron además por el fin de la pandemia y por las misiones.

Comenzó tan animado encuentro con una danza, donde cinco adolescentes vestidas con los colores de los cinco continentes del Rosario Misionero, representaron mediante el baile, la unidad en Dios de toda la creación. Junto a las danzantes hizo entrada un Rosario Misionero grande y la esfera del mundo.

Le siguió la oración del Rosario. Cada misterio fue representado por los niños de una comunidad diferente. Fue impresionante la espiritualidad, la disciplina y el silencio de todos.

Al terminar, Mons. Willy dirigió unas palabras a los presentes. Comenzó diciendo que sólo iba a dar la bendición, pero como estaba lloviendo y no podían salir, tuvo una animada charla sobre su Primera Comunión y un breve recuento de su niñez; animó a los niños a seguir en el camino de la fe. Concluyó con la bendición, impartida por él.

 

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“En este contexto de pandemia la pregunta que Dios hace: “¿A quién voy a enviar?”, se renueva y espera nuestra respuesta generosa y convencida: “Aquí estoy, envíame” (Is 6, 8).

Papa Francisco, Mensaje del DOMUND 2020

El DOMUND en este año se celebra en un contexto de crisis sanitaria y económica mundial. En estas circunstancias se ha puesto de manifiesto que el papel de la Iglesia es crucial para los más necesitados en muchos países. Allí la Iglesia está en primera línea en la lucha contra el virus, la pobreza y el hambre. El DOMUND es una oportunidad para apoyar su trabajo, y conseguir que las diócesis puedan seguir abiertas en esta crisis sanitaria.

Esta situación urge a los cristianos a hacer más patente, si cabe, su compromiso con la misión.

¿Qué es el DOMUND?

El DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones) es el día en que toda la Iglesia reza especialmente por la cusa misionera, y organiza una colecta para colaborar con ella. En este día se recuerda la implicación de todos los cristianos en la misión de la Iglesia. El lema de esta jornada del año 2020 es “Aquí estoy, envíame” de Isaías 6, 8; y cobra especial sentido en la crisis sanitaria del Covid-19.

¿Quién lo organiza?

Obras Misionales Pontificias (OMP) es el instrumento oficial de la Iglesia que se encarga del sostenimiento de los territorios de misión. Una de las cuatro Obras que forman esta institución, llamada “Obra de la Propagación de la Fe”, es la que organiza esta jornada. Su fundadora, PaulineJaricot, será declarada beata próximamente.

¿Quién participa?

Todos los cristianos están llamados a participar activamente en la misión de la Iglesia. No es cosa de unos pocos (de los misioneros), sino que todos los bautizados estamos llamados a decir: “Aquí estoy, envíame”. No es solo colaborar “con la misión, sino participar en ella”.

Hay tres formas de unirse a la misión y vivirla en primera persona: con el tiempo de los misioneros y voluntarios, con el dinero, sostenimiento económico de las misiones y con la oración, ofrecimiento de peticiones y sufrimientos.

¿Dónde va el dinero?

Con lo recaudado en el DOMUND se sostiene la presencia de la Iglesia en los 1.115 territorios de misión; es una forma de ayudar a todas las diócesis misioneras a la vez.

La ayuda del DOMUND es el apoyo anual que permite que la Iglesia pueda presentar la Buena Noticia en todo el mundo y estar con los que más sufren, también en estos tiempos de pandemia del Covid-19.

Todos los países, incluso los que reciben dinero, hacen sus aportaciones, y con lo recaudado se forma un Fondo universal de Solidaridad, a modo de una gran “bolsa” internacional del DOMUND, que se pone a disposición de la Santa sede.

En el año 2019  todos los países contribuyeron con $ 89.442.551,82 USD. Cuba aportó $ 4.211.60 USD.

¿Qué sucede en estos territorios de misión?

Hay zonas del mundo donde la misión de la Iglesia se encuentra con serias dificultades para seguir adelante por falta de medios personales y económicos. El Papa cuenta con Obras Misionales Pontificias para sostener esta presencia y labor de la Iglesia a través de la colecta del DOMUND.

·         Representan un tercio de las diócesis del mundo.

·         Casi la mitad de la población mundial vive allí (el 44,82 %).

·         Se celebra uno de cada tres bautismos del mundo.

·         Un sacerdote atiende a más del doble de habitantes que otro sacerdote de la Iglesia Universal.

·         Llega a las aldeas más remotas.

·         Más de la mitad de las escuelas de la Iglesia Católica están allí: 119.200 escuelas.

·         El 26% del trabajo social de la Iglesia Universal se desarrolla en estos territorios. Allí hay 26.898 hospitales, orfanatos, residencia de ancianos, etc.

·         En los últimos 30 años, la Iglesia ha abierto como promedio 2 instituciones sociales y 6 instituciones educativas al día en estos territorios de misión.

 

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1)  Motivación:  Comenzamos  esta  lectura  haciendo  silencio  exterior  e  interiormente.
Creamos la actitud interior de “escuchar a Dios”.

2) Lectura del texto: Mateo 22, 15-21. Leemos muy despacio, atentos a este texto.
 
3) Comentario:
    Todos nosotros vivimos inmersos en un sinfín de responsabilidades, es decir, debemos “responder”
(que  es  el  sentido  de  la  palabra “responsabilidad”) ante muchas cosas:  la  familia (esposa/o,  hijos,  padres
mayores, mantenimiento de la casa…), el estudio, el trabajo, los amigos, los proyectos, la sociedad… Y no
sólo debemos responder día a día sino que el mundo que nos rodea necesita que respondamos. No se puede
dejar a un hijo sin comer, o a un padre anciano sin asear; no está bien ser irresponsable con el estudio o el
trabajo. Día a día, mil voces nos reclaman, y muchas veces con todo derecho.
    Pero  la  vida  no  se  agota  en  nuestras  responsabilidades,  porque “no  sólo  de  pan  vive  el  hombre1”.
Cristo vino a hacer camino con nosotros, a llenar de sentido nuestra pertenencia a la familia, al estudio, al
trabajo, a las  relaciones  humanas…,  Cristo  vino a  darnos  fuerzas,  y  motivación,  y  luz  en  las  decisiones,  y
energía para el camino, y perspectivas de trascendencia. Pero el efecto de la acción de Cristo en nosotros no
es mágico, sino que surge de la interacción y de la intimidad con él. Y la intimidad necesita tiempo, y ratos a
solas.  En  otras  palabras,  Dios  también  necesita  Su  espacio:  en  tiempo,  en  encuentros  comunitarios  en  su
nombre, en actitudes de vida, en decisiones diarias. 
    La  paradoja  es  que  cuando,  sumergidos  por  nuestras “responsabilidades”,  utilizamos  en  ellas  los
tiempos  de  Dios,  resolvemos mucho  pero  existimos poco,  y la  vida  se  convierte  cada  vez  más  en  una
agobiante e  interminable carrera  de  obstáculos.  Por  el  contrario,  cuando  se  respetan  los  tiempos  de  Dios,
cuando decimos a las voces apremiantes: “ahora te esperas”, todo fluye mejor,  y se hace realidad el salmo 127:
    “Si  el  Señor no  construye  la  casa,  en  vano  se  cansan  los constructores; si  el  Señor  no  guarda  la
ciudad, en vano vigilan los centinelas. Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, que comáis el
pan de vuestros sudores, Dios lo da a sus amigos mientras duermen”.
  Pero hay más. Respetar los tiempos y las voces de Dios exige de nosotros, como diría Santa Teresa,
una “determinada  determinación”.  Si  una  madre  deja  sin  comer  a  su  hijo,  éste  protestará  en  seguida  y  no
faltará quien la reprenda; si no asistimos al trabajo, alguien habrá que nos localice  y nos pregunte qué nos
pasa. Pero respecto a nuestra relación con Dios, nadie suele estar atento a ello, e incluso si alguien nota que
nuestra relación con Dios va mal, es muy probable que no diga nada para no “meterme en la vida de nadie”.
Hoy  día,  o  nos  proponemos  vivir  respetando  los  espacios  de  Dios,  o  esos  espacios  se  volatilizarán
absorbidos por un mundo cada vez más demandante y seductor.
  Parafraseando a Jesús, podríamos decir: “Dale a tu familia, a tus estudios, a tu trabajo, a tus amigos,
a tus cosas pendientes… su tiempo y sus energías, y dale a Dios el espacio y el tiempo que es suyo, para que
todo lo demás sea fuente de sentido y gozo y no de agobio y vacío”.
 
4) Aplicación a nuestra vida.
 
1.- Madre Teresa de Calcuta decía que “si estás triste, tal vez hay algo que no le estás dando a Dios”.
¿Tiene algo que ver esa frase contigo?
2.- ¿Sientes  que tu  vida  es  una “agobiante  y  perenne carrera  de  obstáculos”, o  es  una  lucha  serena
donde  desde Dios hay tiempo para dar sentido a lo que haces y reponer las fuerzas?
3.- ¿Disfrutas vivir?
 
5) Conclusión.
 
  En  familia,  se  decidirá  para  esta  semana  un “tiempo de  vagancia  y  amistad”, sin  celulares,  sin
televisión,  sin  tecnología…,  es  un  tiempo  para “estar juntos”,  que  empezará  con  un  momento  de  oración
donde  cada  miembro  de  la  familia  agradecerá  en  público  a  Dios  algo  que  es  resultado  de  la relación  que
tiene con Él.
 
  Luego, rezarán juntos un Padre Nuestro y un Ave María.
Al finalizar, harán la señal de la cruz mientras uno, en nombre de todos, dice: “Que nos bendiga Dios
Todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo”. Amén. 
                                                
Cfr. Mt 4, 4.

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Objetos dignos de convertirse en patrimonio, no solo de la Iglesia, sino también de la nación.

En este sentido el Museo Monseñor Adolfo atesora piezas y las expone en la sala Papal. Es el caso de las medallas conmemorativas de las que hacemos referencia, inventariadas en la colección de numismática. Una  para rememorar la presencia de san Juan Pablo II del 21 al 25 de enero de 1998, de la que los hijos del Camagüey guardan un entrañable recuerdo, por la celebración de la misa en la plaza Ignacio Agramonte, y la otra, también conmemora la visita de SS Francisco del 19 al 22 de septiembre de 2015.

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Hna. IleanaUrroz Zamora, teresiana

Este 15 de octubre celebramos la fiesta de una gran santa: Teresa de Jesús, quien ha sido considerada doctora de la Iglesia por sus enseñanzas tan valiosas para todo ser humano que desea vivir en relación profunda con Dios, con los demás y con todo cuanto existe. Ella es maestra de vida y oración, sus escritos están llenos de experiencia y humanidad que hace posible que sus lectores nos sintamos identificados y animados a seguir el itinerario espiritual que nos propone para el encuentro con Jesús y el mundo.

Nosotras, las hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, hemos heredado el ser teresianas por Enrique de Ossó, quien (como padre fundador) nos invita a ser otras Teresas y educar según su espíritu, para restaurar todas las cosas en Cristo Jesús.

En el Reparto Saratoga,  de la ciudad de Camagüey, las hermanas ofrecemos este carisma educativo a la comunidad cristiana, a los niños, adolescentes y jóvenes, a las mujeres, a todo el barrio y a la Arquidiócesis en general.

Dinamizamos la pastoral en conjunto con la comunidad, el sacerdote y otros agentes de pastoral. Nos formamos humana y espiritualmente, y compartimos la fe y la vida en diversos grupos: comunidad de Lectura Orante de la Palabra en Saratoga y Santa Ana, Amigas de teresa en Saratoga y el centro del pueblo, Movimiento teresiano apostólico (MTA) de jóvenes y adultos, Taller para el manejo del estrés, Formación de educadores y catequistas, Formación de agentes de pastoral, Grupo de Reflexión sobre Equidad de Género, Grupos de Catecúmenos en Saratoga en interparroquial, exposición del Santísimo, visitas a enfermos, misiones en el barrio, atención a grupos de adultos vulnerables, retiros, convivencias, catequesis infantil, reforzamiento escolar desde primaria hasta preuniversitario, talleres artísticos infantiles, entrenamiento de fútbol infantil, encuentros de educación especial, entre otras actividades propias de la congregación.

Queremos “amar y conocer a Jesús para darlo a conocer y amar a todos”, ofreciendo el carisma teresiano como alternativa de humanización y transformación social.

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Por Diác. Miguel Ángel Ortiz Corrales.

La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza[1].

La vocación auténtica al diaconado se da en un hombre que lleva en sí un amor profundo por la Iglesia, por la comunidad a la que pertenece y por la Iglesia Universal, de manera que sintiendo el llamado del Señor a evangelizar y a servir a sus hermanos  lo hace desde su condición de hombre de fe y practica cristianas, esta es la base que nos sustentará como cimiento firme en una y otra ocasión cuando necesitemos regresar a las motivaciones originales, a la experiencia fundante.

Es la Liturgia la que nos inserta de forma vital en el misterio pascual de Jesucristo muerto y resucitado presente y operante en los sacramentos de la Iglesia[2].  Participando en la Santa Misa nos configuramos, de una mejor manera con Cristo Siervo, además de presentar en el altar como  oblación agradable a Dios todo nuestro quehacer diaconal. En la Liturgia el servicio encuentra su fuente y en el servicio la Liturgia encuentra su eficacia. Toda la acción litúrgica debe ser un impulso para la acción y en ella recoger el compromiso diario[3]. Debemos procurar en el ministerio litúrgico una sensibilidad hacia lo que celebramos, manifestada exteriormente en el recogimiento adecuado, en el desempeño correcto de las funciones y en el cuidado de la dignidad de los ornamentos litúrgicos[4]. El servicio litúrgico es la acción  que convierte en oblación  toda la vida de servicio de los diáconos.

El diacono ejerce el servicio litúrgico en la celebración de los sacramentos y sacramentales y en una cuidadosa y constante celebración de la Liturgia de las Horas.

La Lumen Gentium en el número 29 dispone aquellos servicios litúrgicos del diacono:

[…]la administración solemne del bautismo, el conservar y distribuir la Eucaristía, el asistir en nombre de la Iglesia y bendecir los matrimonios, llevar el Viático a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y oración de los fieles, administrar los sacramentales, presidir los ritos de funerales y sepelios […]

En la Instrucción General del Misal Romano en el número 94 explica las funciones del diácono dentro de la Santa Misa y en los números del 171 al 186 explica con detalles el desempeño diaconal.

Los diáconos tienen la obligación establecida por la Iglesia de celebrar la Liturgia de las Horas, con la cual todo el Cuerpo Místico se une a la oración que Cristo Cabeza eleva al Padre. Conscientes de esta responsabilidad, celebrarán tal Liturgia, cada día, según los libros litúrgicos aprobados y en los modos determinados por la Conferencia Episcopal[5].

 

 

Celebración de la Santa Misa.



[1]CFR. CONSTITUCIÓN SACROSANCTUM CONCILIUM SOBRE LA SAGRADA LITURGIA. NO.10

[2] EX, APOST. POSTSINODAL PASTORES DAVO  VOBIS, 48.

[3] CFR.  DOC. FINAL I CONGRESO DE DIACONADO PERMANENTE LATINOAMERICANO. TEOLOGÍA DEL

DIACONADO, 4.3 PÁG. 105.

[4] ORDENACIÓN GENERAL DEL MISAL ROMANO, 297.

[5] DIRECTORIO PARA EL MINISTERIO Y LA VIDA DE LOS DIÁCONOS PERMANENTES. CONGREGACIÓN PARA

EL CLERO. NO.137.

Subcategorías

Comentario litúrgico del día

 

Videos, fotografías, audios noticiosos así como alocuciones radiales y contenidos para la catequesis producidas por la arquidiócesis.