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Por Sor Isabel de Armas

Sor María Ysabel Hernández Varela es una mujer dominicana que por su rotunda convicción en la fe cuando tenía 23 años de edad, un 5 de agosto de 1995; puso con un SI su vida a disposición de los más pobres y desvalidos, profesando como religiosa de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha.

Al año y tres meses de consagrada asume la inmensa tarea de pisar suelo cubano el 26 de noviembre  de 1996, con tan solo 24 años de edad y es acogida por el pueblo de Nuevitas. Desde entonces la hemos visto estar allí, donde el Señor la ha enviado; contagiando su alegría y haciéndose una cubana más, como parte activa del desarrollo de las diferentes comunidades en las que ha posado humildemente sus talentos. Excelentes cualidades que la han caracterizado a lo largo de su devenir por la Isla: coraje, habilidad, resolución, espíritu misionero, son algunas de ellas. Dispuesta siempre a aplicar las lecciones de paz aprendidas, a la vez ha convivido con el caos y las miserias humanas.

Encarnando en su vida las palabras de Isaías: "Heme aquí, envíame a mí", en el año 1999 forma parte del equipo Diocesano de la Pastoral de Adolescente en Camagüey y colabora más tarde con la Pastoral de la salud, siendo actualmente su responsable. En el año 2005 funge como fundadora de la Comunidad de Guanabacoa en La Habana, siempre lista a partir allí donde se le necesita. En el año 2011  hace  realidad un sueño congregacional: refundar en la tierra que vio nacer la comunidad de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha: Santiago de Cuba, encendiendo la luz de una nueva comunidad en El Caney. Pese a los años y las vicisitudes propias que nos habitan, no ha disminuido su vocación Sanchina que encarna desde el legado y espíritu aprendido del Padre Fundador Ciriaco María Sancha y Hervás.

Nena, como cariñosamente se le conoce, pertenece sin duda alguna a una generación de religiosas que apuesta por mostrar la palabra y el amor de Dios desde la contemporaneidad, dando paso a una visión y enfoque diferente sobre las religiosas, dejando a un lado estereotipos arcanos, humanizando y estrechando cada vez más los lazos con toda la comunidad eclesial y el pueblo de creyentes o no.

Su contribución en la búsqueda del desarrollo pleno entre los más jóvenes va dejando un rastro cada vez más ferviente, popularizándose así como una luchadora incansable de la soberanía de las almas.

Ningún elogio es demasiado alto para la calidad y la experiencia de esta valerosa mujer de fe. Su ejemplo, debe ser tomado a pecho desde la valentía, convicción, sentido de hogar, amor a la vida y a la creación que dibuja día a día. Sor María Ysabel puede no ser la mensajera perfecta, pero lleva y comparte el mensaje perfecto; el mensaje del amor.

Hoy nos ensanchamos y damos gracias infinitamente a Dios por festejar junto a ella estos 25 años de Amor, compromiso, perdón y lealtad.

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