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Por Neidys Hernández Avila

Con estas palabras de Jesús antes de ascender a los cielos, dichas a los discípulos, nos envía a anunciar la Palabra, la Salvación, la Buena Noticia, a todos los bautizados miembros de la Iglesia.

Nuestra Arquidiócesis es la mayor en extensión territorial del país y cubre las provincias civiles de Camagüey y en Las Tunas los municipios de Colombia y Amancio. Posee 16 parroquias, 3 cuasi parroquias, 51 capillas, 109 casas de misión y 20 casas de oración. Para esta labor, contamos con sacerdotes, religiosas, diáconos permanentes y misioneros laicos, para atender alrededor de 852 mil almas.

 

En las parroquias madres se organiza la misión y ya desde el viernes por la tarde-noche empiezan a salir los grupos de misioneros. Se trasladan en transportes propios de la iglesia o alquilados. El sábado es un día fuerte para la misión evangelizadora, lo mismo en la mañana que por la tarde. El domingo por la tarde muchas comunidades también reciben a los misioneros y a los sacerdotes.

¿Qué hacen estas personas en los pueblos, bateyes, repartos y lugares alejados de las parroquias madres? Simplemente llevan la Palabra, compartiendo grupos de oración, rezando el Santo Rosario, leyendo y reflexionando la Palabra de Dios, compartiendo las enseñanzas del catecismo para los niños y el catecumenado para los adultos que quieren recibir los Sacramentos. En muchas ocasiones llevan ayuda material para los más necesitados, los enfermos, los ancianos que viven solos, los presos, las familias con dificultades y en cualquier campo en que se desarrolla la labor caritativa de la Iglesia.

En muchas parroquias hay presencia de un solo sacerdote, no hay religiosas y la extensión territorial es bastante grande, entonces los laicos asumen la misión evangelizadora. En estos casos el sacerdote solo se presenta en las comunidades para compartir en la Eucaristía, visitar e imponer la Unción a los Enfermos, confesar o cualquier otro servicio pastoral que solo sea propio del párroco.

Hay otras parroquias que tienen, además del párroco, otro sacerdote, alguna congregación de religiosas y diáconos que llevan a cabo la misión evangelizadora. En estos casos los misioneros laicos acompañan la misión y están al servicio de los consagrados.

Los más pequeños también tienen su espacio en la misión evangelizadora, organizados a través de la Infancia y Adolescencia Misionera, Obra Pontificia que está presente en casi todas las parroquias y a la que pertenecen casi todos los niños de la catequesis. Los jóvenes también poseen un movimiento y es Misión País Cuba, que los reúne para orar, planificar y animar la misión en los pueblos durante una semana del mes de agosto. Todos ellos son el futuro de la misión en la Arquidiócesis de Camagüey.

Podemos definir cuatro etapas de la misión evangelizadora en Cuba. Una primera que realizaron religiosos de España; una segunda que realizaron misioneros de otras confesiones cristianas, procedentes preferentemente de los Estados Unidos;una tercera etapallevada a cabo por los laicos cubanos mediante el testimonio callado y constante, evangelizado al pueblo cuando ni siquiera se hablaba de Dios o el solo mencionarlo era penado por la ley,; y una cuarta etapa que es la actual, donde ya el cubano sabe de la existencia de Dios y busca la fe, la Verdad, la Salvación, aunque muchas veces sea por caminos diversos y nos toca a nosotros, cristianos católicos, mostrar el verdadero rostro del Cristo que es amor y misericordia, vida eterna, perdón y reconciliación para todos los cubanos.

Mostremos a ese Dios con nuestro testimonio diario y ayudando en la misión evangelizadora, que es mandato de Jesucristo cuando nos dijo: Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio (Mc. 16, 15).

 

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