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Por P. Ignacio Zaldumbide Vilor

La Iglesia constituye una realidad en el mundo. Aparece ante los hombres, se ofrece a cuantos la buscan, se da a quienes la miran con corazón sincero. Pero no todos llegamos a comprenderla porque nuestra mirada no llega a penetrar la profundidad de su misterio divino, o se resiste a aceptarlo.

Como a Jesús, de cuya misión es continuadora, hay tres diferentes maneras de contemplar, de mirar a la Iglesia:

  1. Una primera mirada es la del observador superficial que ve la Iglesia como una sociedad religiosa más, entre muchas otras. Desde la estadística, la sociología o la historia de las religiones, no le será difícil hacer una labor descriptiva: diferenciarla de las demás religiones, confesiones cristianas; describir su forma de gobierno, sus estructuras, su enseñanza, sus plegarias, etc., etc. Es una mirada “aséptica”.
  2. Un observador penetrante llegará más lejos. Reconocerá los valores y la vitalidad de la Iglesia; discernirá su unidad y universalidad; se asombrará del poder espiritual del Papa; admirará su doctrina; intuirá, acaso, un “algo” más hondo… pero no calará su misterio.
  3. Con la mirada de la fe se nos muestra en su realidad profunda de Cuerpo místico de Cristo y de Pueblo de Dios, en donde mora el Espíritu Santo que la dirige: la Iglesia, misterio de comunión de los hombres con Dios, misterio de fe. Y confesamos “Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica”.

La Iglesia es, a la vez, una institución humana y divina, visible e invisible, terrena y celestial, temporal y eterna. Es una realidad compleja. Esto nos lleva, en primer lugar, a mostrar que hay una intención explícita de Jesús al fundar la Iglesia. Por eso necesitamos conocer el por qué y el para qué.

Antecedentes en el Antiguo Testamento

Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es el Redentor del hombre. Sólo Él es quien salva (Hch 4,12)

En el Antiguo Testamento, Dios va diseñando algunos elementos prefiguradores de la futura Iglesia de Jesucristo, con quien adquirirá un sentido nuevo y definitivo (LG 2).

Estos elementos precedentes más importantes de la fundación de la Iglesia son:

  1. Después del pecado original, la promesa divina de un redentor de los hombres, que será descendiente de Eva (Gen, 3, 15).
  2. Unos 1,900 años antes de Cristo, la alianza o pacto que Dios establece con Abraham, a quien promete hacerle Padre de un gran pueblo (Gen 12 y 17).
  3. Seis siglos más tarde, Dios concierta otra alianza con Moisés en el Sinaí, con la que el pueblo de Israel es constituido en Pueblo de Dios (Ex 19).

Alianzas selladas con sangre, así como Cristo selló con su sangre derramada en la cruz la nueva y definitiva Alianza entre Dios y los hombres, mediante la que se funda la Iglesia del Nuevo Pueblo de Dios.

Continuará...

Comentarios   

IWALKALONE
0 #1 La Iglesia Católica en Camagüey, CubaIWALKALONE 19-08-2020 14:58
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