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Por Neidys Hernández Avila

Cuando se entrega la vida, esta vida, para alcanzar la Vida eterna se tiene la certeza absoluta que ganamos el Cielo.

Juan el Bautista, pariente de Jesús, cuya vida estuvo marcada por el sacrificio y su misión fue de mensajero del Mesías; llama a la conversión, al arrepentimiento y al bautizo con el símbolo del agua que prefigura al Sacramento del Bautismo, y muere a causa del odio. El mismo Jesús inicia su vida pública después del bautismo de conversión en el rio Jordán (Mt 3, 13-17), por Juan el Bautista. Éste enseñó sobre moral en el trabajo, pues les pedía a los recaudadores de impuestos, a los soldados y a todos que trabajaran de manera justa (Lc 3, 12-13). Parece ser que era bastante famoso porque el movimiento que inició tuvo seguidores en tierras lejanas y existe información sobre su vida en otros textos además del Nuevo Testamento (Lc 3, 3-22). Su arresto afectó a Jesús porque lo amaba (Mt 11, 1-19; Lc 7, 24-35).

Juan el Bautista además de anunciar la llegada del Mesías y la conversión del corazón, denunciabaa los que vivían en pecado de manera pública y decíala verdad para que rectificaran y encontraran el camino de Dios. Esto es lo que le sucede con la mujer del gobernador de Galilea, Herodías, quien lo odiaba por criticar su traición a Herodes Filipo I, su ex esposo y hermano de Herodes Antipas, gobernador en ese entonces y su amante.

Esta mujer a la primera oportunidad, tomó venganza y convenció a su amantepara cortarle la cabeza a Juan Bautista. La Biblia no nos dice qué pasó luego con esta mujer, pero dudo que su conciencia la dejara dormir en paz después de un acto de tanta maldad y luego, al morir,  solo Dios sabe en qué lugar está su alma.

La Madre Iglesia nos enseña que según sea nuestro comportamiento en el paso por esta vida terrena, el día del Juicio Finalllegaremos o no, a estar cara a cara con Dios. Recordemos en la Biblia el pasaje de Lázaro y el rico (Lc 16, 19-31).El primero que vivió en la pobreza y luego goza de las alegrías del Cielo.El segundo, que era inmisericorde, le tocó el lugar del castigo. La parábola presenta entre los dos lugares hay un abismo infranqueable por lo que resulta imposible pasar de un lugar al otro.

Así seremos juzgados todos “al atardecer de la vida”, como reza una bella canción. Para Juan Bautista, quien pasó haciendo el bien, quien fue mensajero del Padre y dio su vida por la Vida Eterna, sí estamos seguros que goza del Cielo. Ese Cielo al que todos queremos llegar un día.

Hay una larga lista de santas y santos que, al igual que Juan Bautista, dieron su vida para alcanzar la Vida eterna y la dieron con alegría.Desde los primeros cristianos que eran arrojados a los leones en el circo romano por seguir a Cristo, hasta los que hoy sacrifican sus vidas para salvar a otros del Covid-19.Damos agracias por esta entrega y amor.

Ahora nos podemos preguntar: ¿vivo acorde a las enseñanzas de Dios para alcanzar el Cielo? ¿Doy testimonio del Dios vivo? ¿Cumplo los Mandamientos? ¿Hago oraciones diarias? ¿Tengo a Dios en el centro de mi vida? ¿Estoy dispuesto yo a sacrificar mi vida para alcanzar la Eterna? Estas y otras preguntas nos pueden ayudar a reflexionar.

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