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Por Neidys Hernández Avila

 

Canto inicial.

 

Señal de la Cruz.

Oración para todos los días.

Virgen de la Caridad del Cobre, Madre de Dios y Madre nuestra; ¡te veneramos con especial cariño y amor, y te damos gracias por acompañar la fe de nuestro pueblo! Maestra de virtud, que aprendamos de ti a obrar siempre el bien, para que nuestras familias vivan en paz y armonía, las nuevas generaciones se comprometan con nobleza en la revolución de nuestra patria y así Cuba pueda vislumbrar un futuro mejor. Enséñanos a amar a Jesús como tú, para que seamos testigos de ese amor en medio de los que más sufren. Ante la prueba, Madre, ¡que no perdamos la esperanza! Amén.

Mirada a la realidad.

A Mercedes la retiraron por enfermedad. Cobra una pequeña chequera que ahora se la van a poner en una tarjeta. Y ella no entiende de esas cosas. No sabe lo que es un cajero automático ni nada de eso. Con la miseria que gana qué sentido tiene todo eso, se pregunta. Ella no vive sola, la hija la abandonó para irse a vivir con otro hombre y le dejó al hijo de su primer matrimonio. Su nieto Lucas es el alma de esa casa, la fuente de sus alegrías. Para colmo lleva años pagando el refrigerador. Para eso se ha inventado un negocio por la izquierda. Vende durofrío en su casa y con lo que recibe va pagando la deuda del equipo y así su chequera no se resiente tanto. El niño llega de la escuela los mediodías y ella hace magia para darle quecomer.

–Eso no me gusta, abuela. Por qué no me freíste un huevo.

Mercedes no sabe qué hacer –Mijo, no tenemos huevos. El último te lo comiste anoche. Yo salí por la mañana a buscar pero no encontré. Estuve casi 3 horas para comprar el pollo pero se acabó antes de que pudiera comprarlo. Quedé bienalantepa mañana. Esta noche te voy a hacer una sopa riquísima.

–Ya, no te preocupes,abuela, yo me voy a comer toda la comida, tráeme un poquito de agua –le pide el nieto.

Mercedes va al refrigerador. El congelador estaba lleno de latas de refresco cortadas, la fábrica de durofrío, detrás el pomo del agua del niño. Lo toma y va al fregadero. Por la ventana de la cocina oye un grito: Mercedeeeeee –grita Violeta, la vecina del fondo–vieja, llégate a la cerca un momento.

Mercedes lleva el pomo y un vaso al niño y sigue de largo para el final de la casa. Violeta la espera al fondo del patio con una bolsa de huevos.

–Toma, que Paquito los trajo hoy de la granja, para que coman.

¬¿Cuánto es eso, Violeta?

–¡¡¡Mira!!! no me faltes el respeto. Eso es un regalo y no te preocupes que si en esta semana me caen algunos más te comparto igual.

–Gracias, mi amiga. No sé qué decir. Esto me ha llegado a buena hora.

 

–Dios que siempre nos cuida. Bueno ya sabes, más tarde paso por aquí cuando acabe de fregar.

 

Violeta vuelve a su casa mientras Mercedes entra en la suya mira desde lejos a Lucas y eleva el paquete de huevos como un trofeo. El niño sonríe. No sé si será consciente de la lucha de su abuela.

 

¿Qué es lo que más les llama la atención de esta historia? ¿Somos conscientes del alcance de nuestros gestos de caridad? ¿Te ha pasado parecido en tu vida? ¿Qué enseñanza te deja esta historia?

 

Iluminación Bíblica: Lc 1, 39-45

 

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

 

Reflexión:

 

«Nadie es tan pobre que no tenga nada que darni tan rico que no tenga algo que necesitar»

 

Queridos hermanos y hermanas: esta frase nos introduce en el tema de hoy: la solidaridad.

 

El hambre, las carencias materiales, las necesidades, la inseguridad económica, la soledad, son realidades presentes en este mundo y también en nuestro país, en nuestro pueblo, en nuestras familias. Y ante ellas podemos presentarnos de diferentes formas: como víctimas, como simples espectadores, o como aquel que tiende la mano para ayudar.

 

Somos un pueblo que en su idiosincrasia tiene impresa la solidaridad, somos espontáneos y desprendidos para compartir lo que tenemos con el otro y ese es un gran valor que debemos conservar y potenciar.

 

Sin embargo, ante la realidad de desabastecimiento que estamos experimentando ahora mismo en nuestro país y en la que nos vamos hundiendo todos, podemos caer en algunas tentaciones como:

 

La de encerrarnos en nuestra propia seguridad, y “halar solo para mí” esa es la actitud de la víctima, creer que “solo yo” estoy imbuido en el problema, que “solo yo” tengo necesidades, que “solo yo” merezco… y por esta razón ni puedo ni tengo nada que dar.

 

Otra tentación es la de ser espectador, ver cómo se hunde mi gente mientras yo me mantengo a distancia, me asombro, siento lástima, pero no me implico “No puedo hacerme cargo de…, no me corresponde…”; o, doy sime sobra, o tengo la seguridad de que no voy a necesitar o ya no quiero usar.

 

Una última tentación sería pensar que la solidaridad se manifiesta solo cuando tengo algo material que ofrecer o compartir.

 

Ser solidarios es mucho más, es compartir una misma realidad con el hermano, es superar la misma tormenta sin privilegios, es tener el corazón abierto y los brazos tendidos, para ofrecer y para recibir. Es mostrarse activo cuando constato la necesidad o el dolor, es ser humilde y agradecido al recibir, es multiplicar en otro lo que se ha multiplicado en mí.

 

El texto que hemos escuchado nos ilumina. María salió; salió a compartir el regalo que había recibido y también a tender una mano a su prima. El gozo de su prima no fue lo que María le llevó sino que María estaba. Estar para el hermano produce siempre un gozo inexplicable y ese es el fruto de la solidaridad.

Canto intermedio

Decena del Rosario

En este momento piensa en silencio aquella gracia que quieres pedir a Dios por intercesión de la Virgen de la Caridad durante esta novena (Breve silencio). Ofrecemos esta decena del rosario por aquellas personas que hoy no tendrán nada que comer para que en ellas se haga presente el Dios Providente a través de nuestra solidaridad.

Compromiso personal

¿A qué me comprometo a vivir en este día? Pienso en algo concreto que pueda hacer para manifestar el amor y la fe en el Señor.

Bendición

El Señor Todopoderoso, nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Canto final

Gesto comunitario

En este momento vamos a ofrecer los dones que cada uno ha traído para compartir con una familia necesitada.

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