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Por Neidys Hernández Avila

 

Canto inicial.

Señal de la Cruz.   

Oración para todos los días.

Virgen de la Caridad del Cobre, Madre de Dios y Madre nuestra; ¡te veneramos con especial cariño y amor, y te damos gracias por acompañar la fe de nuestro pueblo! Maestra de virtud, que aprendamos de ti a obrar siempre el bien, para que nuestras familias vivan en paz y armonía, las nuevas generaciones se comprometan con nobleza en la revolución de nuestra patria y así Cuba pueda vislumbrar un futuro mejor. Enséñanos a amar a Jesús como tú, para que seamos testigos de ese amor en medio de los que más sufren. Ante la prueba, Madre, ¡que no perdamos la esperanza! Amén.

Mirada a la realidad.

Marina se sienta todas la tardes en el sillón de la sala donde tiene ese celular que su hija le mandó de afuera. Ese es el único contacto que tiene con ella, a quien no ve desde hace más de 2 años. Cada día espera la llamada como el gran acontecimiento de su vida. Sus días no tienen sentido sin esa hora, sin esos minutos fraccionados muchas veces por la pésima calidad de la telefonía.

–Dice que en este año le dan la residencia y podrá venir.

–Ay Marina, que ganas tengo de verla –exclama su vecina.

–Es que eso lleva papeleo. No te creas que allá todo sea fácil.

Suena el teléfono al fondo. Los ojos de Marina brillan de alegría.

––Bueno te dejo para que hables con tu niña –dice la vecina mientras abandona el umbral de la puerta.

Quien pudiera observar de lejos a Marina en esos momentos, diría que toda la vida existió para atender esa llamada. Allí está, sentada en su sillón meciéndose con ansia, riendo y llorando. Se lleva la mano a la cabeza, gesticula como si tuviera de frente a alguien y cuando acaba la llamada se queda por minutos en el sillón, como si una inercia le impidiera ponerse en pie. Por sobre esa hora se le ve llorosa, se acerca al portal, cierra la puerta y las ventanas y nuevamente se envuelve en su soledad. ¡Qué poco le dura a Marina su alegría!

¿Qué les parece esta escena? ¿Logro reconocer y ponerle nombre a lo que me causa tristeza en mi vida? Cómo ser un cristiano radiante de alegría? ¿Reconozco cuando alguien está triste y le ayudo a sonreír?

Iluminación Bíblica:                                                                                                                       Ap 12, 1

Una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol, la luna bajo los pies y en la cabeza una corona de doce estrellas.

Reflexión:

La Iglesia ha querido ver en la imagen de esta mujer revestida de sol y coronada a la Santísima Virgen. Ella es reflejo del destino al cual cada uno de nosotros ha sido llamado.

Para eso somos invitados a la fe, para vivir el Cielo, la gloria de Dios. Un escritor cubano, Eliseo Diego, decía hablando de la eternidad: con tal Anfitrión, el sitio en orden, será una alegre fiesta que no acaba. A esa fiesta hemos sido invitados todos. Pero desde ya, desde esta vida podemos experimentar esta gran alegría.

Del mismo modo que el sediento añora el agua, asimismo esta alegría eterna es implorada por quienes en este mundo experimentan la tristeza y la angustia. Un cristiano camina con los pies en la tierra, pero con su corazón en el Cielo. Las pequeñas alegrías de esta vida no valen lo que allá nos aguarda. Y hemos de anunciar esta verdad en medio de un mundo que enceguecido va a buscar felicidad donde no se encuentra y se termina conformando con lo mundano cuando verdaderamente su corazón está llamado al Todo. Hay muchas Marinas en nuestro pueblo, buscadoras de alegrías nobles, las alegrías de las pequeñas cosas, de los momentos cotidianos y sublimes. ¿Cómo caminar buscando felicidad cuando este mundo nos lleva por caminos que no conducen a ella? De ahí la importancia de tener referentes en la vida, de faros que iluminen y guíen.

Les propongo la Santísima Virgen, su imagen de la Caridad, nos recuerda que el Camino es el Señor a quien trae en brazos y que el modo de recorrerlo es asumiendo la Cruz que siempre por Él está llamada a convertirse en Gloria, en alegría eterna. Todas las tristezas del mundo pueden ser identificadas con la Cruz, asimismo, cada genuina alegría en este mundo tiene su plena expresión en Dios y en el Cielo que nos espera.

Canto intermedio         

Decena del Rosario

En este momento piensa en silencio aquella gracia que quieres pedir a Dios por intercesión de la Virgen de la Caridad durante esta novena (Breve silencio). Ofrecemos esta decena del rosario por todos los hermanos que experimentan la tristeza de forma permanente en sus vidas, para que la alegría de Cristo les sostenga y les levante.

Compromiso personal

¿A qué me comprometo a vivir en este día? Pienso en algo concreto que pueda hacer para manifestar el amor y la fe en el Señor.

Bendición

El Señor Todopoderoso, nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Canto final

Gesto comunitario

En este momento vamos a ofrecer los dones que cada uno ha traído para compartir con una familia necesitada.

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