Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 

Por Enmanuel A. Santos Rodríguez

Siempre tuve la sensación de que agosto era un mes especial y a la vez, el más fugaz. ¡Esos benditos días de agosto! Los cubanos señalanlos primeros días como sus preferidos, y ahí valetodo: visitas familiares, reencuentro con amigos, viajes a la playa, excursiones a todos lados y otras iniciativas para lograr el mejor descanso y renovar las fuerzas. Eso sí, después del día 15, las jornadas adquierenuna velocidad cercana a la de la luz, ni te enteras que pasaron yseptiembre tocaa la puerta.

Probablemente nos quede la duda de cómo describir las vacaciones del año 2020. Para muchos serán las vacaciones más extensas y provechosas de su vida, para algunos será un descanso con matices positivos, y para otros muchos, serán las vacaciones del confinamiento. Lo que sí es seguro, es que el único denominador común para todos será la Covid-19.

La pandemia que afecta al mundo llegó a Cuba para transformar muchas de nuestras costumbres. La primera y más afectiva de todas: el saludo. Se extrañan aquellos besos y abrazos que dábamos a todos como si fueran padres, hermanos, primos, tíos o parientes muy cercanos, cuando en realidad ni se acercan remotamente en los grupos sanguíneos. Pero es que somos cubanos.

Otro de los cambios importantes que llegó a nuestra cultura es el uso de la mascarilla. Los hombres casados darían fe de esto. Me imagino a varios esposos preparando los viajes vacacionales sumando el presupuesto que gastaban sus esposas en creyones labiales y otros productos de maquillaje. “Qué importante han sido las mascarillas”, me dijo un amigo jocosamente.

Pero amigos, nadie queda exento. Creo que a los hombres nos ha llegado el Karma, después de mucho tiempo y tantas películas del Oeste, algunos han visto realizado su sueño de ser vaqueros. Y conste que es incorrecto, pero muy frecuente, ver pasar hasta en las arenas de las playas, a unos cuantos “precavidos”con el nasobuco en el cuello como pañuelo del más elegante vaquero del oeste. ¿Será el Karma? Ojalá que NO.

Ahora que septiembre pide paso, me cuesta creer que las paradas de guaguas no estarán llenas como en el verano, que los compañeros de aula evitarán acercarse después de tanto tiempo lejos, que en el trabajo no vaya el grupo de siempre a almorzary se aprieten un poquitopara que todos quepan en la misma mesa. ¿Y qué vamos a hacer…?Vamos a vivir la nueva normalidad.

Disfrutemos de cada instante con los demás. Sigamos haciendo historias graciosas como nos gusta a los cubanos, ojalá que no perdamos la costumbre de sonreír. Pero lo más importante ahora, es que dibujemos las sonrisas detrás de las mascarillas cuando entendamos que llevándolas, estamos abrazando y besando la salud de todos.

Escribir un comentario

Comente aquí


Código de seguridad
Refescar