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Dios estuvo muy grande conmigo. Fui parte del equipo de coordinación y conozco la zona de misión donde estuvimos: el reparto Los Coquitos en Camagüey ciudad, sin embargo, Dios me sorprendió en el andar cotidiano.

Fue muy importante el grupo de amigos misioneros, me sentí todo el tiempo acogido y en familia. Fue muy especial la manifestación de Dios en las casas que nos abrieron sus puertas y nos llenaron de ánimo.

Este año, al ser pocos jóvenes misioneros debido al aislamiento social por la pandemia del Covid-19, me dio la posibilidad de compartir más con los demás jóvenes y establecer lazos más fuertes de amistad y que se generaran momentos de debate y reflexión. Se escogieron tres personas de fe con diferentes experiencias que nos contaron su historia de vida, además del testimonio espontáneo del P. Castor, que incluyó formación y espacio de debate.

Me llamó mucho la atención la historia de vida de una joven que fue voluntaria en una guardería de la iglesia, y cómo fue capaz de darse a los demás. También la pequeña oración de bendición del almuerzo en un comedor en el barrio, sentir las miradas de la gente sobre nosotros, y allí, ser Evangelio vivo.

Me siento muy agradecido y eso me lleva a seguir comprometido en el anuncio del Reino".

Pancho, Parroquia de San José en la ciudad de Camagüey.

 


 "En Senado éramos solo dos jóvenes misioneros, pero esto no impidió unirnos a toda la familia de Misión País Cuba y acompañar a nuestro pueblo. Aun así, el Señor nos dio la gracia de ser fieles en lo poco. Junto a varias personas de la comunidad rezamos cada día el Santo Rosario, visitamos enfermos y ancianos que ya no pueden asistir a la iglesia. Esto fue una de las cosas más bonitas que vivimos, muchos se emocionaban cuando llegábamos, y se sentían alegres de que la Iglesia se hiciera presente. La Adoración al Santísimo fue otro momento especial, pedimos por Cuba y por todo lo que sufren los pueblos a causa de la Covid-19. 

Fue una semana diferente en Senado, de renovación. Al terminar la misa dominical preguntaban ¿qué más podemos hacer en esta próxima semana?, realmente Dios encendió corazones, y son estos ya, frutos de nuestra misión. Con María Sierva, seamos testimonio de Cristo en nuestra tierra".

Daniela, comunidad de Senado, Parroquia de Minas, Arquidiócesis de Camagüey.

 


 “Estuve este año por primera vez en Misión País Cuba y fue todo un gusto haber participado y estado en todo lo que se hizo en la zona de Los Coquitos, de la ciudad de  Camagüey. Es una comunidad humilde, muy sencilla, de gente necesitada de amor, de cariño y de ayuda espiritual. Muchos ni siquiera querían aceptar nuestro apoyo, pero muchos más sí, y les dimos todo a nuestro alcance como grupo enviado y amado por el Señor y por María,  primera discípula y misionera. 

Fueron unos días de trabajo con niños, de visitas a enfermos, a personas necesitadas espiritual y materialmente. Se les ayudó en todo lo que estaba a nuestro alcance. A muchos  en alimento de lo que cocinábamos. Fue una experiencia única, siempre guiados por el Espíritu Santo. Gracias a todo el equipo, al Padre Castor quien celebró misa y nos dio una charla de formación antes de salir a la misión. Gracias a todo aquel que estuvo presente en sus oraciones.

 ¡Adelante Misión País Cuba!, que siga creciendo y que el Señor bendiga a todos los que de una forma u otra nos ayudaron. Muchas bendiciones, un gusto estar y seguiré en Misión País Cuba. Que el Señor les bendiga, la santísima Virgen y los santos patrones de la Misión. Amén”.

Frank, Parroquia de Ranchuelo en la Diócesis de Villa Clara.

 


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