Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 

Queridos hijos e hijas: ¡qué bueno poder tener nuevamente esta oportunidad de dirigirles unas palabras de saludo y aliento a través de nuestra Emisora Provincial hoy, día de la fiesta de la Virgen de la Caridad.

Todo hijo debe ser agradecido con su madre, porque la acusación más grande que se le puede hacer a un hijo es llamarlo ingrato. Un hijo mal agradecido, que no da gracias por todo lo que una madre hace por él, es un mal hijo, un ingrato. Y nosotros no quisiéramos que la Virgen de la Caridad pensara así de los cubanos. La Virgen es signo de unidad para nuestro pueblo. Ante su bendita imagen rezamos los cubanos de cualquier raza, clase, ideología, mujeres y hombres, jóvenes y viejos, orientales y occidentales, sanos y enfermos, obreros y profesionales, artistas y deportistas… ¿Habrá algún cubano que no haya dicho alguna vez en su vida: “Virgencita de la Caridad”? Ella es tan cubana como nuestra palma real, nuestro tocororo rojo, blanco y azul, y nuestra flor de la mariposa.

A nosotros nos corresponde, pues, ser agradecidos con ella. Quien vaya a visitar a la Virgen de la Caridad en su Santuario del Cobre no se extrañará de encontrar allí testimonios de amor agradecido dejados por sus hijos cubanos. Ella es la Madre del Amor. Y nos invita a nosotros, sus hijos, a no cansarnos de amar, a no cansarnos de hacer el bien. Ella, como madre nuestra que es, también conoce los defectos que tenemos sus hijos cubanos.

Uno de esos defectos es que nos gusta estar pendientes de la vida ajena, del vecino de enfrente, de lo que hace, de lo que trae en la jaba, de lo que dice, de la visita que recibe, de lo que trajo de afuera…¿Qué pasaría en Cuba si cada uno de nosotros estuviera pendiente de la vida del otro pero no para entrar en chismes sino para saber si está necesitado de ayuda y, entonces, brindársela? Junto con las flores y velas, éste es un regalo que le podemos brindar a la Virgen el próximo martes: comprometernos, sí, a estar pendientes de los demás pero ver cómo los podemos ayudar en sus necesidades.

Porque ¡qué bueno sería estar pendientes de los vecinos que están enfermos y necesitan unos plátanos para un puré, o un plato de sopa…y llevárselos!¡Qué bueno sería estar pendientes del matrimonio que está a punto de romperse e ir en su ayuda y así evitar un divorcio más y unos hijos sufriendo menos!¡Qué bueno sería estar pendientes del joven que se está reuniendo con “malacabezas”… y analizar cómo lo podemos proteger!¡Qué bueno sería estar pendientes de los vecinos que no tienen ningún familiar en el extranjero que los ayude, para que encuentren en nosotros un corazón que sabe compartir con ellos lo poco que se tiene!¡Qué bueno sería estar pendientes del vecino que, porque no tiene más, anda casi siempre con la misma ropa… de la vecina que, por no tener dinero, no puede pintarse las uñas y teñirse el pelo cada vez que quisiera… o de aquellos que tienen un familiar preso y pasan dificultades para llenar la jaba que le van a llevar en la próxima visita, y ver si podemos hacer algo por ellos!¡Qué bueno sería estar pendientes de la joven que está buscando a alguien que la acompañe a hacerse un aborto para decirle que estamos dispuestos a acompañarla en todos los meses de su embarazo y, además, prometerle que la vamos a ayudar a criar esa criaturita inocente que no tiene la culpa de lo que haya pasado!¡Qué bueno sería estar pendientes del compañero de trabajo que se está enamorando de otra compañera de trabajo, también casada, para que tengamos el coraje, como Juan el Bautista, de invitarlo a la salvación y a pedirle cuidar su propia historia personal ante sus hijos y amigos y no caer en el error de destruir dos matrimonios!¡Qué bueno sería estar pendientes del hermano de nuestra comunidad que se está enfriando en su fe, que está faltando a la Misa dominical, que no lo vemos comulgar, y hagamos algo por su salvación!

Cuenta la Biblia que, en una boda que se celebraba en el pueblo de Caná de Galilea, estaba presente la Virgen María. Y allí ella supo estar pendiente de la necesidad urgente que se le presentó a aquel joven matrimonio, e intercedió para que Jesucristo, su Hijo, hiciera el milagro.Ella sigue hoy pendiente de nosotros y de nuestras necesidades, que son muchas.

Los cubanos, que hemos sabido levantarnos en épocas y situaciones bien difíciles, necesitamos imitar la caridad de la Virgen y crecer en el amor. Hoy día escuchamos y leemos en los periódicos una frase que los cristianos estamos acostumbrados a escuchar en nuestras comunidades: cambiar nuestra mentalidad. A eso fue lo que, precisamente, nos llamó Jesucristo en sus enseñanzas. Él no vino a “mejorar” al hombre. Uno puede mejorar su casa pintando la fachada, pero la casa sigue siendo la misma. Una mujer anciana puede maquillarse y lucir mucho más joven, pero ella sería la primera en reconocer que sigue siendo la misma anciana de siempre. Jesucristo no vino a mejorar sino a cambiar al hombre, a hacer un “hombre nuevo”. Se trata, para seguir con el primero de los ejemplos, de construir una casa nueva, un hombre nuevo y una Cuba nueva.Recemos por nuestra Patria a la Patrona de Cuba. El deseo de cambiar muchas cosas que deben ser cambiadas está en la mente y el corazón de muchos, muchísimos cubanos. Pidamos que todo esto se sepa hacer bien, sin amenazas, sin tener que asustar a la gente, sin tener que expulsar a nadie de ningún lugar sino contando con todos. Recemos para que los primeros en cambiar sus actitudes seamos todos nosotrosporque también somos pecadores y no tenemos derecho a tirar “la primera piedra”.

Queridos todos: este tiempo de pandemia ha sido denso y fuerte. Julio y agosto han sido meses de intenso calor y, además, duros. A la angustia de cada día se le ha unido la preocupación por las medicinas que se acaban, los niños diciendo a cada rato que “están aburridos y tienen hambre”, el no poder visitar a los familiares que viven en otras provincias, etc. Y, como sabemos, siguen sin acabarse las colas de cada día para comprar el pollo, el detergente, el tubo de pasta o “lo que hayan traído”. Me dolió enterarme que en un querido reparto de la ciudad haya personas conocidas que, por haber discutido en las mencionadas colas, ya no se hablan. Ese día cocinaron el pollo, sí, pero quemaron una amistad de años. A su vez, me consoló que haya personas entre nosotros que, en estos largos meses, se dedicaron y dedican a levantar el alma de los demás utilizando las redes sociales y el teléfono para alegrar a los tristes, consolar a los afligidos y animar a los que se sienten sin fuerzas.

Pidámosle a la Virgen que sepamos preocuparnos más por los problemas de los demás que por nuestros propios problemas. Desde hace años muchos cubanos buscan resolver “su problema”, no los problemas de Cuba y los demás. Tratemos de vencer nuestro egoísmo. Esalgo difícil pero no imposible.

Aprovecho para decirles que hemos decidido no hacer las procesiones acostumbradas en honor de la Virgen de la Caridad. La razón es conocida de todos: una reunión de tantas personas puede resultar algo peligroso por la posible propagación de la epidemia. Les he pedido a todos los sacerdotes celebrar la novena en sus comunidades, así como tener abiertas sus iglesias el día 8 todo el día para facilitar la asistencia de los fieles.En el Santuario de la Caridad de la ciudad de Camagüey se celebrarán 10 misas con el siguiente horario: En la mañana: 6.00, 7.30, 9.00, 10.30 y 12 del día. En la tarde: 2.00, 3.30, 5.00, 6.30 y 8.00 de la noche. Los asistentes no deberán olvidar llevar su nasobuco y guardar, ya en el Santuario, la distancia requerida.

Termino dándoles a todos la bendición de Dios, deseando que vaya especialmente sobre los que están enfermos, los presos, los minusválidos, los que viven solos, los que están lejos de su familia y de su tierra cubana, los abuelitos de los Hogares de Ancianos, los que sufren, los matrimonios sin hijos o con hijos difíciles, los que se sienten tristes, los que lamentan la muerte reciente de un ser querido, y los que han perdido la alegría que nace de la virtud de la esperanza. Bendición que llegue también a todo el personal de Salud que, en estos momentos, aquí y en otros países ayuda a vencer la epidemia. Si Dios lo permite, volveré a conversar con ustedes pasado mañana, a esta misma hora y por Radio Cadena Agramonte. Les doy la bendición de Dios.

EL SEÑOR ESTÉ CON USTEDES. Y CON TU ESPÍRITU. Jesucristo, el Señor, esté siempre a su lado para defenderlos. Que él vaya delante de ustedes para guiarlos, y detrás de ustedes para protegerlos. Que él vele por ustedes y los sostenga. Y que la bendición de Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos ustedes y los acompañe hoy y siempre. AMÉN.

Escribir un comentario

Comente aquí


Código de seguridad
Refescar