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Cuando se habla de Cáritas Camagüey, quizás este sea uno de los rostros menos conocidos, pero su labor es imprescindible para el servicio que ofrece esta institución. Se trata de Jesús Orestes Rodríguez Romero, quien desde hace 8 años colabora en Cáritas como chofer.

- ¿Cómo llega Jesús a Cáritas Camagüey?

-Llego a Cáritas cuando llega la guagüita en el 2012. Había guagua y no había chofer. Entonces yo trabajaba con los salesianos, pero necesitaban aquí de mis servicios y vine para acá y quiero quedarme aquí de por vida.

- ¿Qué te motiva a continuar tu labor en este lugar?

- Me encanta mi trabajo en Cáritas. Me motiva el poder ayudar a las personas necesitadas, por ejemplo, a los ancianos, a los niños con Síndrome de Down y con Trastorno del Espectro Autista, es una cosa que me gusta mucho.

- Y cómo es el trabajo con el resto de los colaboradores y animadores de programas?

- Es maravilloso también el ambiente a lo interno del equipo de trabajo. Nos llevamos muy bien todos, por ejemplo, con Mayelín, la coordinadora del Programa Aprendiendo a Crecer y con Luis el coordinador de PPM me llevo muy bien, y ayudo en todo lo que pueda: con la comida que se le lleva a los ancianos o cuando hay que trasladar cama o colchones a casa de algún necesitado, y otras situaciones similares.

Sin dudas Jesús, como el resto de los colaboradores y voluntarios de Cáritas Camagüey, ven su labor más como un servicio que como un simple trabajo. Ellos son de los que ponen todo su amor para los beneficiarios y para Dios, sintiendo que es más siempre lo que reciben en bendiciones que lo que puedan dar. Por eso, no dudó Jesús en decir con aquella mirada transparente: “ese es mi trabajo, servir”

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