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Su historia se remonta al 9 de diciembre de 1531. En el cerro de Tepeyac, hoy  norte de la capital de México, la Virgen se le apareció al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin, quien había sido bautizado por los franciscanos. La Virgen le dijo que quería que le construyeran un templo en este preciso lugar.

Según la biografía de Juan Diego, publicada por el Vaticano, “el 9 de diciembre, mientras se dirigía a `pie a Tlatelolco, en un lugar llamado Tepeyac, tuvo una aparición de María Santísima, que se le presentó como la ‘perfecta siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios’. La Virgen le encargó en su nombre pidiese al Obispo capitalino, el franciscano Juan Zumárraga, la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición. Y como el Obispo no aceptase la idea, la Virgen le pidió que insistiese. 

“El 12 de diciembre, martes, mientras el Santo se dirigía a la ciudad, la Virgen se le volvió a presentar y lo consoló, invitándolo a subir hasta la cima de la colina de Tepeyac para recoger flores y traérselas a ella. No obstante la fría estación invernal y la aridez del lugar, juan Diego encontró flores muy hermosas. Una vez recogidas, las colocó en su ‘tilma’ y se las llevó a la Virgen, que le mandó presentarlas a señor Obispo como prueba de su veracidad. <p><img style="width:98vw;height:auto;" src="https://i.imgur.com/3HKBuzW.jpg" /></p>

“Una vez ante el Obispo, el santo abrió su ‘tilma’ y dejó caer las flores, mientras en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que desde ese  momento se convirtió en el corazón espiritual de la Iglesia en México”.

El 12 de diciembre millones de fieles celebran la Virgen de Guadalupe.

Se le atribuyen muchos milagros, los más relevantes son el de la flecha, la calma de las “calamidades”, la salvación de los náufragos, cuando se salvó de una bomba y la cura de una epidemia mortal que azotó a todo México.

El Papa San Juan Pablo II la nombró “Patrona de América”, durante su visita en el año 1999. Además se le conoce como “Emperatriz de las Américas” y “La misionera celeste del Nuevo Mundo”.

Este año, debido a la pandemia del Covid-19, el Papa Francisco ha decretado que se concederá indulgencia plenaria a todos los fieles del mundo, que permaneciendo en casa, celebren la esta fiesta con motivo del 125 aniversario de su coronación.

Son varias y hermosas las oraciones a la Virgen de Guadalupe, les proponemos la siguiente:

¡Oh Virgen Inmaculada! Escucha la oración que te dirigimos y preséntala a tu Hijo Jesús. Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestro pueblo. Queremos ser totalmente tuyos y fieles siempre a Jesucristo en su Iglesia. Virgen de Guadalupe, bendice nuestras familias. Compadécete de nosotros y guíanos siempre a Jesús. Y así, libres de todo mal, podremos llevar a los demás la alegría y la paz que sólo pueden venir de tu Hijo Jesucristo. Amén.

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