×

Aviso

La función mail() se ha deshabilitado y el correo no se puede enviar.

La función mail() se ha deshabilitado y el correo no se puede enviar.

La función mail() se ha deshabilitado y el correo no se puede enviar.

La función mail() se ha deshabilitado y el correo no se puede enviar.

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 

Este año quizás ha sido por mucho el más difícil de mi vida. Estuve en un encuentro constante conmigo misma, con la vulnerabilidad de mi alma, la vida me quitó personas que amaba de mi lado y aun así Dios nunca soltó mi mano y contrario de lo que podría pensar, fortaleció en mí el amor y la fe en Él.

 El retiro de Adviento nos dio el espacio de alejarnos del apresurado ritmo de la vida cotidiana y dejar atrás los ruidos que nos ensordecen para enfocarnos en lo verdaderamente importante: hallar un camino hacia el encuentro con Cristo. Fuimos 13 jóvenes junto a la Hermana Magui, Sierva del Corazón de María, los que emprendimos este sendero de amor y esperanza en la presencia de Dios, todos expectantes de cómo la oración, la reflexión y la Palabra del Señor podría cambiar nuestra vida.

En mi experiencia personal puedo decir que era mi primera vez en un retiro y siendo totalmente sincera, en un principio sentí un poco de miedo a que el silencio y el encuentro con mis emociones más profundas lograra angustiarme, pero poco a poco con la ayuda de la Hermana Magui y con la complicidad que se generó en el grupo, logré dejar a un lado mis fisuras e inquietudes para abrir mi corazón al mensaje de Dios como el corazón de María, tranquilo y abierto, al mensaje del ángel. La paz inundó mi alma en todo momento, el trasfondo de los sonidos de la naturaleza del lugar, la lectura de la Palabra de Dios, el intercambio de nuestras experiencias, las preguntas exquisitamente formuladas por la Hermana y el empeño que pusimos para que nuestro corazón fuera pesebre cálido del Señor en esta Navidad generaron en nosotros una serenidad y quietud especial.

Todos nos entregamos totalmente, incluso fue tanta la confianza conseguida que muchos compartimos historias muy personales de nuestra cercanía con la Virgen en momentos difíciles. Fue ésta, a mi entender, la noche más especial, pues muchos de los testimonios compartidos me tocaron muy en el fondo.

Las confesiones del Padre Rolando, la Eucaristía, los momentos de dar gracias al Señor, de preparar los cantos para la Misa y bendecir los alimentos, fueron también lugares de encuentro con Dios.

El amor de Dios que se sembró en mi alma logro cambiar mi forma de amar y vivir la fe, y puedo asegurar que la paz y la alegría que desbordan mi alma son gracia de Él.

Gracias a todos los que compartieron conmigo está linda experiencia, fueron ustedes quienes la hicieron más fácil, juntos logramos escuchar el vibrar del corazón de Cristo en nosotros.

En ti, Señor, tengo esperanza; perdido estoy si Tú te vas, mas hecho fuerte con tu fuerza, no pierdo el ánimo jamás. Sé mi refugio y mi muralla, mi defensor, mi protector; en la tormenta, sé mi roca, sé mi guardián y salvador. (Canto de confianza)

Escribir un comentario

Comente aquí


Código de seguridad
Refescar