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EN Por Edelmiro Nápoles.

El pasado mes de diciembre de 2020, compartía la experiencia del grupo de matrimonios de la comunidad de San Lázaro, en Camagüey, en cuanto a la palabra “mapa”, acrónimo de misericordia, amor, paz y alegría. ¿Recuerdan? Nuestra vida familiar debería estar signada por estas cuatro dimensiones cristianas. Sí, claro, no son las únicas, estoy de acuerdo, pero analizadas bien y bien llevadas, la convertirían en un ámbito convivencial de verdadero espíritu cristiano. Recuerdo ahora la expresión que hacían de los primeros cristianos: “Miren cómo se aman, son cristianos”. Para febrero propongo que tomemos la primera palabra: “misericordia”, y hagamos el compromiso de practicarla en el seno de nuestras familias.

Se preguntarán ¿cómo?; pues veamos lo que nos dice el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate (80): «La misericordia tiene dos aspectos: es dar, ayudar, servir a los otros, y también perdonar, comprender». San Mateo lo resume en una regla de oro: «Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella» (7,12). En este contexto que nos ocupa, son nuestra esposa, nuestro esposo, nuestros hijos… Hagamos esto durante febrero en nuestra vida matrimonial.

En nuestro SÍ nupcial nos juramos ser el uno para el otro, es verdad que cuesta trabajo por nuestras miserias personales, pero hay un elemento que nos ayudará mucho a allanar problemas que se presenten, sí, ese mismo: la oración. Y, parafraseando con todo respeto al apóstol Pablo: a tiempo y a destiempo. Al terminar febrero, hagamos un análisis de nuestro comportamiento. Como dice el Dr. Calviño: Vale la Pena.

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