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La iglesia Católica celebra este día la Jornada Mundial del Enfermo con el lema: “cuidémonos mutuamente”. Esta Jornada fue instituida por San juan Pablo II hace ya 29 años, en memoria de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes.

 

Nuestra Señora de Lourdes tiene una tradición arraigada de milagros atribuidos a su intercesión de sanaciones de problemas de salud y en favor de personas desahuciadas, por lo que es la patrona de los enfermos. El 11 de febrero fue la primera aparición de la Madre de Dios a la joven francesa Bernadette Soubirous en 1858, en la cual María se presentó como "la Inmaculada Concepción". Posteriormente siguió manifestándose durante 18 encuentros más. La Virgen le pidió penitencia, oración por los pecadores y rezó el rosario con ella además de expresarle su deseo de que en la gruta se erigiera una capilla, donde actualmente se encuentra el famoso Santuario de Lourdes.

El Papa Francisco ha publicado recientemente un mensaje con motivo de la 29 Jornada Mundial del Enfermo, que lleva por título “Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,8), en el que encomienda a la Virgen María todas las personas enfermas, los agentes sanitarios y quienes se prodigan al lado de lo que sufren. “Que Ella, desde la Gruta de Lourdes y desde los innumerables santuarios que se le han dedicado en todo el mundo, sostenga nuestra fe y nuestra esperanza, y nos ayude a cuidarnos unos a otros con amor fraterno”.

También nos expresa que “La cercanía, de hecho, es un bálsamo muy valioso, que brinda apoyo y consuelo a quien sufre en la enfermedad. […] A este respecto, deseo recordar la importancia de la solidaridad fraterna, que se expresa de modo concreto en el servicio y que puede asumir formas muy diferentes, todas orientadas a sostener al prójimo. ‘Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo’ (Homilía en La Habana, 20 de septiembre de 2015)”.

Y más adelante: “Queridos hermanos y hermanas: el mandamiento del amor, que Jesús dejó a sus discípulos, también encuentra una realización concreta en la relación con los enfermos. Una sociedad es tanto más humana cuanto más sabe cuidar a sus miembros frágiles y que más sufren, y sabe hacerlo con eficiencia animada por el amor fraterno. Caminemos hacia esa meta, procurando que nadie se quede solo, que nadie se sienta excluido ni abandonado”.

¡Que así sea!

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