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Les compartimos fragmentos de la homilía de Monseñor Adolfo Rodríguez Herrera, primer arzobispo de Camagüey, en la SI Catedral, el 6 de marzo de 1999 cuando instituyó el Arzobispado de Camagüey.

“Es la fecundidad de la Madre Iglesia que, como siempre, cada vez que las realidades cambiantes lo demandan, reformula su pastoral desde dentro de ella misma buscando el mayor bien de las almas.

 

“…no partimos de una página en blanco, que la historia no empieza en nosotros, […], nada es exclusivamente de nosotros y creerlo se llama autosuficiencia. Si estamos donde estamos es porque nuestros antecesores estuvieron donde tenían que estar, como en la cadena de eslabones; ninguno sería eslabón si no fuera por los eslabones que le precedieron.

“Lo que aquellos obispos, sacerdotes, religiosas, laicos hicieron constituye la riqueza acumulada en Camagüey independientemente de nosotros; es la herencia espiritual y social que este pueblo guarda en su conciencia y que nosotros podemos leer hoy en tantos signos, incluso exteriores, de nuestra Diócesis, por las crónicas, anécdotas, tradiciones, nombres de calles, plazas, parques, monumentos públicos erigidos a aquellos hombres y mujeres que aún después de muertos nos inspiran y nos animan desde el silencio de sus tumbas.

“Ahora la Diócesis es Arquidiócesis; el Obispo es Arzobispo; la Sufragánea es Metrópoli por una distinción que el Santo padre ha hecho a Camagüey, seguramente que teniendo en cuenta esta historia, este pasado, la ubicación geográfica de Camagüey, su religiosidad y la conveniencia pastoral para toda la Iglesia en el país.

“[…] Lo que está en la conciencia de esta humanidad será la realidad futura. El odio no puede ser más fuerte que el amor, el mal no puede ser más fuerte que el bien, la oscuridad no puede ser más fuerte que la claridad, la mentira no puede ser más fuerte que la verdad, la muerte no puede ser más fuerte que la vida. Y la vida, la verdad, el amor están en Cristo que es amor, verdad y vida.

“No esperamos la nueva Arquidiócesis, el nuevo siglo, con ánimo pesimista. Cuba y la Iglesia tienen muchas perspectivas preparadas por lo mejor del pasado, y esa realidad no va a ceder en el ánimo de Cuba y de la Iglesia, aunque constataciones eventuales pretendan imponer otras apariencias.

“Que nuestro Dios y padre bendiga la nueva Arquidiócesis con sus obispos, sacerdotes, diáconos, religiosas, laicos presentes y futuros para que seamos capaces de cumplir nuestra misión como hermanos, en familia, responsables y colaboradores, sinceros y leales, que no quiere decir incondicionales, porque todo incondicional siempre es mediocre y nos pasaría lo que le pasa a los pinos, que a su lado no crece nada.

“Que nuestro Dios y Padre bendiga a los laicos, que son los protagonistas, como dijo el Papa, de nuestra historia personal y nacional. Protagonistas, actores, no espectadores; agentes, no clientes; sujetos, no objetos de nuestra pastoral. La Iglesia necesita de sus sacerdotes y sus laicos unidos por lo que el Vaticano II llama: ‘vínculo de recíproca necesidad’. Finalmente, hermanos, con palabras de san Pablo les deseo de todo corazón a todos ustedes, llamados a ser Pueblo de Dios, que estén alegres, busquen la perfección, que se animen y vivan en armonía y paz; de este modo el Dios de amor y paz estará siempre con ustedes”.

Comentarios   

Lorenzo Ferrer
0 #1 SrLorenzo Ferrer 15-03-2021 19:27
Siempre actual, combinando la prosa con la poesía, la sabiduría con la inteligencia y el sentimiento. Grande serás por muchos siglos, haz hecho más grande al Camagüey.
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