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En el año 203, cuando Septimio Severo (193-211) era gobernador de Cartago, vivían allí Vibia Perpetua, de clase rica, tenía 22 años y acababa de dar a luz un pequeño, por lo que aún le daba el pecho. Su esclava Felicidad estaba embarazada. Ambas se preparaban para recibir el Sacramento del Bautizo, junto a otros dos catecúmenos y el Diácono Sáturo los preparaba.

 

Era la época de la cruel persecución cristiana y el emperador Severo mandó que los que siguieran siendo cristianos y no quisieran adorar a los falsos dioses tenían que morir. Esto sucedió en todo el imperio romano y en los primeros años del cristianismo miles murieron de forma brutal y cruel, después de ser torturados, la mayoría devorado por leones.

Pero ¿dónde está entonces lo que distingue estas dos mujeres cristianas?

Es que Perpetua escribió en un diario todo lo que les sucedió desde que los detuvieron en su casa donde estaban reunidos. Los sufrimientos de la vida en prisión, los intentos del padre de Perpetua de inducirla a la apostasía, las vicisitudes de los mártires antes de su ejecución, las visiones de Sáturo y de Perpetua en sus calabozos, el juicio manipulado, la condena injusta, las torturas de sus compañeros, el momento cuando reciben el Bautizo hasta que son llevados a la muerte. Poco después de la muerte de los mártires otro cristiano añadió a este documento un relato de su ejecución. El diario de Perpetua se leía en las primeras comunidades cristianas como testimonio de valentía y de entrega de la vida por Cristo, para alcanzar los bienes eternos. Ellas fueron llevadas a la muerte con alegría en sus rostros porque sabían que las esperaba la Vida Eterna.

En el juicio los seis confesaron resueltamente su fe cristiana y por eso fueron condenados a morir despedazados por las bestias durante el festival por el cumpleaños del emperador y dieron gracias a Dios por ello. A petición de la muchedumbre pagana, primero fueron azotados; luego, un jabalí, un oso y un leopardo se colocaron frente a los hombres, y una vaca salvaje frente a las mujeres. Heridos por los animales salvajes, se dieron uno a otro el beso de la paz, y fueron pasados por la espada.

Sus cuerpos fueron enterrados en Cartago. Su día de fiesta fue solemnemente conmemorado incluso fuera de África. Así, los nombres de Felicidad y Perpetua ingresan al calendario Filocaliano: el calendario de los mártires venerados públicamente en el siglo IV en Roma. Posteriormente, se construyó una magnífica basílica sobre su tumba: la Basílica Mayor. Esto fue comprobado por las excavaciones de Pere Delattre, quien descubrió allí una antigua inscripción con el nombre de las mártires.

Son patronas de las madres; de las madres embarazadas que dan a luz en condiciones difíciles (Felicidad), de las madres lactantes (Perpetua).

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