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El 26 de marzo de 2012 su Santidad el Papa Benedicto XVI celebró la Santa Misa en la plaza Antonio Maceo de la ciudad de Santiago de Cuba con la presencia de alrededor de 250 mil fieles.

El Papa había llegado esa misma tarde a Santiago procedente de México, en su segundo viaje apostólico a América Latina. El Papa visitó el Santuario Nacional Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, regalándole una flor de oro y también presidió la Santa Misa en La Habana, el 28 de marzo.
El Papa visita Cuba como “peregrino de la Caridad”, al conmemorarse ese año 2012 los 400 años del hallazgo y presencia de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre entre los cubanos.
En la plaza, la Santa Misadio inicio a las seis de la tarde. Había llegado en el papamóvil saludando a las personas allí congregadas. La multitud coreaba. “Benedicto, amigo”. Desde Camagüey fueron cerca de mil fieles en tren y habían llegado en horas de la mañana.
Mons. Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, dio la bienvenida a su Santidad Benedicto XVI y expresó: “Dondequiera que estemos, llevamos con orgullo el nombre de cubanos.Recelamos de toda injerencia foránea en nuestros asuntos y nos sentimos comprometidos en lograr, con esperanza y decisión, una República próspera, incluyente, participativa, con todos y para el bien de todos”.
Estuvieron presentes todos los obispos de Cuba y Mons. Jaime Cardenal Ortega Alamino, Arzobispo de la Habana, así como otros prelados latinoamericanos.
“Doy gracias a Dios que me ha permitido venir hasta ustedes y realizar este tan deseado viaje”, fueron las palabras del Papa Benedicto XVI al iniciar su intervención en la Santa Misa, cerca de las 6:45 pm (hora local). Su Santidad Benedicto XVI recordó que esta Santa Misa se insertaba en el contexto del Año Jubilar mariano, convocado para honrar y venerar a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, en el 400 aniversario del hallazgo y presencia de su venerada imagen en estas tierras benditas.
El Papa habló del misterio de la encarnación, en el que “Dios se hace cercano a nosotros, nos muestra la dignidad incomparable de la vida humana”, y dijo a los congregados en la Plaza santiaguera que “Cuba tiene necesidad del testimonio de su fidelidad, de su unidad, de su capacidad para acoger la vida humana, especial la más indefensa y necesitada”.
Durante la celebración eucarística Benedicto XVI le ofreció a la Virgen mambisa una Rosa de Oro que se encuentra a los pies de la Bendita Imagen en su urna de el Cobre.

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