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El 13 de agosto de 1922 fue ordenado Obispo de Camagüey Monseñor Enrique Pérez Serantes, segundo en ocupar esta responsabilidad en la joven diócesis principeña. De origen español; Doctor en Sagrada teología, Derecho Canónico y  Filosofía Eclesiástica; ordenado sacerdote el 11 de septiembre de 1910 en la Habana por Mons. Pedro Ladislao González y Estrada.

La ordenación episcopal tuvo lugar en la Catedral de Cienfuegos a manos de su antecesor en la sede de Camagüey, Mons. Valentín Zubizarreta y Unamunzaga. El P. Pérez Serantes era gobernador eclesiástico de la diócesis de Cienfuegos, cargo que suponía atribuciones equivalentes a las episcopales, desde el 6 de julio de 1918. Mons. Zubizarreta es nombrado Obispo de Cienfuegos el 24 de febrero de 1922 y toma posesión el mismo día que ordena a Mons. Pérez Serantes obispo de Camagüey, el 13 de agosto de 1922. Pérez Serantes contaba con sólo 38 años.

Durante 26 años estuvo Mons. Pérez Serantes al frente de esta diócesis se destacó por las visitas pastorales a las quince parroquias y nueve iglesia que comprendían su zona pastoral; su gran actividad misionera y constructiva, ya que impulsó aproximadamente 50 nuevos templos no solo en la ciudad sino también en los bateyes de los ingenios azucareros y poblaciones rurales; su desvelo por enseñar la Palabra de Dios mediante la catequesis, algunas familias aún conservan un pequeño libro del Catecismo de Mons. Pérez Serantes; pero su mayor aporte y recuerdo en estas tierras principeñas fue su decidida actuación ante el ciclón que azotó a Santa Cruz del Sur en el año 1932, en el que murieron más de tres mil personas y él mismo participó en las labores de rescate, ayudó espiritual y materialmente a los afectados, lo que le valió el reconocimiento de Hijo Adoptivo de Camagüey que le otorgó el Ayuntamiento.

Durante su episcopado también promovió las escuelas profesionales para mujeres y la escolarización de los hijos de los obreros; esto queda demostrado en los Colegios “Dolores Betancourt” y “María Auxiliadora” de las salesianas, “Artes y Oficios” de los salesianos, Colegios Teresianos en Camagüey y Ciego de Ávila; Academia “Cayetano de Quesada” de las Oblatas de la Divina Providencia (para niñas de color), Colegio Champagnat en Camagüey y Ciego de Ávila de los Maristas y la llegada de los PP Jesuitas; donde se daban clases gratis en horarios nocturnos. Todas estas órdenes religiosas llegan a Camagüey durante su paso por la diócesis.

Por último es necesario destacar el apoyo de Mons. Pérez Serantes a la Acción Católica Cubana, movimiento seglar que aglutinó a jóvenes y adultos, para entusiasmar al pueblo en el seguimiento a Cristo y animar en su doctrina, y  su lema era: “Piedad, estudio y Acción”.

Mons. Enrique Pérez Serantes es nombrado arzobispo de Santiago de Cuba en 1948, hasta su muerte el 28 de abril de 1968. Damos gracias a Dios por regalarnos este obispo que tanto bien hizo en Camagüey y en Cuba.

 

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