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San Maximiliano María Kolbe (1894-1941) fue un sacerdote y fraile franciscano conventual que murió voluntariamente en el campo de concentración de Auschwitz (en la Polonia ocupada por los nazis), cuando pidió ser intercambiado por un prisionero que iba a ser ejecutado. Gran parte de su vida se dedicó a promover de forma incansable la devoción al Inmaculado Corazón de María. También fue uno de los fundadores de la Ciudad de la Inmaculada (Niepokalanów), un complejo religioso construido cerca de Varsovia, que contaba con un seminario, un monasterio, una editorial y una estación de radio[1]. Fue misionero en Japón y fundó publicaciones y divulgó otras, a la vez que, incansablemente, promocionó la labor de otras organizaciones marianas[2].

 

 

La Iglesia Católica lo venera como santo patrón de los operadores de radio altruistas, de los que padecen adicciones a las drogas, de los presos políticos y del movimiento pro-vida. Por sus esfuerzos en la consagración y confianza en la Virgen María, se lo conoce también como el "Apóstol de la consagración a María”.

Cuando un oficial nazi le preguntó por qué se intercambiaba para morir, en lugar del padre de familia FranciszekGajowniczek, Kolbe contestó: "porque soy un sacerdote católico". Kolbe murió de inanición en su celda, convertida hoy en lugar de peregrinación, y su ejemplar sacrificio se divulgó por todo el mundo. Fue beatificado por Pablo VI en 1971 y canonizado por Juan Pablo II en 1982.

Las palabras del hoy santo Juan Pablo II en la canonización de su coterráneo fueron muy conmovedoras. Les ofrecemos algunos fragmentos:

“la Iglesia quiere llamar ‘santo’ a un hombre a quien le fue concedido cumplir de manera rigurosamente literal estas palabras del Redentor”.

 “La desobediencia al mandamiento de Dios creador de la vida: ’No matarás’, causó en ese lugar la inmensa hecatombe de tantos inocentes. En nuestros días, pues, nuestra época ha quedado así horriblemente marcada por el exterminio del hombre inocente”.

“prisionero del campo de concentración, reivindicó, en el lugar de la muerte, el derecho a la vida de un hombre inocente, uno de los cuatro millones”.

“Mediante la muerte de Cristo en la Cruz se realizó la redención del mundo, ya que esta muerte tiene el valor del amor supremo. Mediante la muerte del Padre Maximiliano Kolbe, un límpido signo de tal amor se ha renovado en nuestro siglo, que en tan alto grado y de tantos modos está amenazado por el pecado y la muerte”.

“ante todos nosotros, reunidos aquí, el Padre Maximiliano Kolbe levanta el cáliz de la salvación, en el que está recogido el sacrificio de toda su vida, sellada con la muerte de mártir por un hermano”.

“Este amor y este deseo lo acompañaron en el camino de su vocación franciscana y sacerdotal, para la que se preparó en Polonia y en Roma. Este amor y este deseo lo siguieron a través de todos los lugares de su servicio sacerdotal y franciscano en Polonia, y en su servicio misionero en Japón”.

“El fruto de la muerte heroica de Maximiliano Kolbe perdura de modo admirable en la Iglesia y en el mundo (…). La Iglesia acepta este signo de victoria, conseguida mediante el poder de la redención de Cristo, con veneración y con gratitud”.

San Maximiliano María Kolbe, intercede por todos los presos políticos de Cuba, por el movimiento pro-vida y los trabajadores de la radio, para que sepan ser fieles al amor de Cristo en la Cruz y a su Madre, María. Amén.

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