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Según los Hechos de los Apóstoles, Bartolomé fue uno de los Doce, según Mateo 10, 3; Marcos 3, 18 y Lucas 6, 14. Fue también testigo de la ascensión de Jesús (Hechos 1, 13).

Leemos en el evangelio de san Marcos, capítulo 3, versículo 16 al 19: “Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó”. Por lo que podemos afirmar que Bartolomé fue uno de los primeros apóstoles que el Señor llamó a servirle y estaba muy lejos de imaginar los problemas que tendría al seguir al Hijo de Dios.

 

 

El apóstol Bartolomé es identificado, tradicionalmente, con el personaje evangélico Natanael. De él Jesús dice que es un Israelita de verdad, en quien no hay engaño. Y él, dudando, le pregunta que de dónde lo conoce. Jesús le afirma que “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi” (Jn 1, 45). Esto hace que el Espíritu de Dios hable por el apóstol y sea el primero en hacer profesión de fe, antes que Pedro,lo reconoce: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel” (Jn 1, 49).

San Bartolomé está presente en Pentecostés (Hch 1, 13). Según la Martiriología Romana, Bartolomé predicó en la India y en Armenia, donde murió mártir. Todavía con vida le arrancaron la piel y fue decapitado por el Rey Astyages en Derbend. Según la tradición este martirio ocurrió en Abanopolis, en la costa occidental del Mar Caspio, después de haber predicado también en Mesopotamia, Persia y Egipto.

Según Eusebius, Pantenus de Alejandría (Siglo II) encontró en la India un Evangelio de San Mateo atribuido a Bartolomé y escrito en hebreo.

Las reliquias de San Bartolomé, según una tradición, fueron enterradas en la isla de Lipara y eventualmente fueron trasladadas a Benevento, Italia y después a Roma donde ahora están en la Iglesia de San Bartolomé, en la "Isola San Bartolomeo" del río Tiber. Se dice que la Reina Emma, la esposa del Rey Canute entregó uno de sus brazos a Canterbury en el siglo XI[1].

En la iconografía se le representa con barba, un libro y un cuchillo (utilizado en su martirio).

San Bartolomé es patrón de los carniceros, fabricantes de libros, guantes, pieles, zapateros, sastres, mercaderes de queso, viñadores, albañiles y otros. Se le invoca contra desórdenes nerviosos.

Oh, Dios omnipotente y eterno, que hiciste este día tan venerable día con la festividad de tu Apóstol San Bartolomé, concede a tu Iglesia amar lo que él creyó, y predicar lo que él enseñó. PorNuestroSeñorJesucristo. Amén.

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