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Ayer  15 de agosto, pero de 2009, Monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de Camagüey, por imposición de manos, ordenó a los Padres Rolando Montes de Oca Valero y Andy Vidal Méndez. Nos gustaría compartirles fragmentos de la homilía del hoy Cardenal cubano en esta solemne Misa.

 

 

“El Señor Jesús ha elegido a Rolando Montes de Oca Valero y Andy Vidal Méndez para expulsar al diablo de las personas, la familia y la sociedad.

“Un modo eficaz de vencer al demonio es la celebración diaria de la Misa. Padres Rolando y Andy, el primer día en que dejen de celebrar la Misa, tiemblen; también porque por allí le entra el agua al coco de la infidelidad. Seminaristas, si han dejado de participar en Misa un solo día de estas vacaciones, tiemblen, porque será difícil llegar al sacerdocio.

“Padre Andy y Padre Rolando, les toca a ustedes ahora como sacerdotes rezar el doble de lo que oraban en el Seminario. Con la oración ustedes pueden vencer al diablo y expulsarlo de muchos corazones.

“A ustedes el pueblo los llamará Padres. Serán Padres de los niños salvados del aborto; padres de los hijos carentes de afecto paterno, a quienes muestren que Dios es su Papito; Padres de los adolescentes a quienes ayuden a conservar la virginidad; Padres de los jóvenes a quienes indiquen el camino, la verdad y la vida; de los matrimonios a punto de romperse y reconciliados por ustedes; Padres de los enfermos bendecidos y ungidos; Padres de los borrachos despreciados y abrazados por ustedes; Padres de las jineteras cansadas del falso amor y que andan buscando, sin saberlo, a Cristo anunciado por ustedes; Padres de quienes recojan en el camino.

“¡Que hermoso es escuchar que les digan: Padre Rolando, Padre Andy, en el hospital, en el hogar de ancianos, en la funeraria, el campo de deportes, las becas, la carretera, la placita, el teatro.

“Queridos Padres Rolando y Andy, en este hermoso camino no están solos. Los acompañan hermanos sacerdotes que dejando su tierra, iglesia, familia y costumbres, comparten con nosotros alegrías y tristezas, y se empeñan en hacer presente el Reino de Dios con nosotros, en medio de nosotros.

“P. Andy, te acompaña el recuerdo de tu hermana Natalys, quien siendo adolescente preguntó al entonces P. Willy: ‘¿cómo puedo vivir para Dios?’ Vivió en medio de la enfermedad cantando y haciendo cantar, y ahora canta eternamente para Dios. Imítala.

“P. Rolando, te acompaña el testimonio de tus abuelos maternos José Marcelo y Emelia Guadalupe, quienes en los 70, cuando los sacerdotes eran echados a un lado, buscaban al P. José Manuel, al P. Grau y a este servidor, en la terminal de ómnibus de Chambas cuando veníamos de Punta Alegre para darnos comida. Imita la delicadeza de tus abuelos.

“Padre Andy y Padre Rolando, los acompaña la Virgen, Mamá de ustedes también, la que pisoteó la serpiente diabólica, la que dijo sí a la Palabra de Dios, la que llevó en su seno al Hijo del Eterno Padre, la bendita entre las mujeres, la que auxilia matrimonios, la que reza con los elegidos de su Hijo, la que canta las maravillas de Dios y está en la Gloria de Dios Padre en cuerpo y alma; disfrutando de la acción del mismo Espíritu que actuó en ella, la que está desde hace 400 años en el corazón y en la casa de cada cubano, la que puede hacer de todos nosotros un solo corazón y una sola alma, la que está con ustedes ahora y en su labor sacerdotal diaria. A ella le rogamos que los cargue, que los libere de todo peligro y los llene por oración de la gracia del Espíritu Santo que van a recibir ahora, que los convertirá en sacerdotes, maestros, profetas y pastores”.

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