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Hoy recordamos la Misa de Acción de Gracias que presidiera el Siervo de Dios Mons. Adolfo Rodríguez en la iglesia de El Cristo, de las ex alumnas del  Colegio de las Oblatas de la Divina Providencia. En esta parroquia funcionaba la “Cofradía de ex alumnos  y Amigos de las Hermanas  Oblatas de la Providencia” que actualmente quedan pocas y de muy avanzada edad.

 

El 19 de agosto de 2001, fecha de la mencionada Misa, en su homilía Mons. Adolfo felicitó a las exalumnas y las animó a continuar el apostolado misionero que realizan en la parroquia de El Cristo y así hacer perdurable la obra de sus educadoras.

Las Oblatas de la Divina Providencia vienen a Camagüey con el objetivo de fundar colegios para educar a las personas de piel negra, preferentemente mujeres, aunque no rechazaban a personas de otro color de piel que quisieran recibir educación en sus colegios.Camagüey, después de La Habana, fue la provincia donde la Congregación tuvo mayor presencia, de donde salieron muchas vocaciones y una numerosa matrícula. De los colegios de Camagüey egresaron cuatro hermanas de la familia apellidada Sosa, a las que le llamaban “las Sosas”, y es el único caso conocido en las órdenes y congregaciones en Cuba, donde cuatro hermanas ingresaran a la congregación religiosa, profesaran y murieran profesas dentro de la comunidad religiosa[1].

En el año 1924 las religiosas Oblatas de la Providencia realizaron  la primera visita a la Diócesis camagüeyana, invitadas por el Obispo Diocesano de Camagüey, Monseñor Enrique Pérez Serantes y  deciden que  al año siguiente  iniciarían las labores docentes en un colegio privado, que ubicaron en la calle Lugareño # 39, entre Rosa la Bayamesa y Cristo, propiedad donada por el señor Cayetano de Quesada, cónsul de Cuba en Baltimore. El Señor De Quesada fue considerado  benefactor de la institución y por tal motivo, en su honor  inicialmente se le llamó al colegio de las Oblatas  “Academia Cayetano de Quesada”[2].Posteriormente, en 1953, inician la construcción de un nuevo local para su Colegio “La Inmaculada” ubicado en la Carretera Central esquina Martí, donde tenían mejores condiciones; aunque no llegó a inaugurarse si funcionó desde el curso 1954-1955 hasta su intervención en 1961. Hoy es la Escuela Primaria Desembarco del Granma.

Uno de los indicadores del “ser civilizado” era precisamente tener educación, a través de la instrucción, y, esto justifica que en Camagüey, y en otras regiones del país, las familias negras que contaban con recursos financieros o que habían llegado a ser profesionales exitosos, optaran porque sus hijas asistieran a estas escuelas privadas para garantizarles un buen futuro.  El hecho de que una negra hubiera cursado estudios en las Oblatas era sinónimo de prestigio social, de que posteriormente tomara los hábitos en la Congregación, pudiera acceder a  puestos de trabajos dignos o consiguiera un esposo de buena posición social[3].

Actualmente quedan pocas personas que estudiaron en los colegios de las Oblatas de la Providencia, puesto que al paso de los años han envejecido y fallecido, pero constituyen un recurso humano aprovechable, integralmente educados, conservan junto a un valioso archivo documental, una correcta actitud ante Dios y la sociedad, que es la impronta indeleble de una magnífica educación que se desea transmitir a los descendientes como la mejor herencia que se les pueda dejar para su futuro desempeño. Muchas ex alumnas fueron amas de casa, otras se hicieron profesionales, fundamentalmente maestras, médicos, abogadas y enfermeras.



[1] Ravelo Álvarez, Pavel. Presencia de las Oblatas de la Divina Providencia o monjas negras en la ciudad de Camagüey (1924- 1961). Ponencia del VIII Evento Nacional de Historia de 2015.

[2]Íbid.

[3]Íbid.

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