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“Hoy la Iglesia nos invita a contemplar la cruz del Señor, la santa cruz, que es el signo del cristiano. La cruz se convierte en signo de victoria. Nuestra victoria es la cruz de Jesús, la victoria frente a nuestro enemigo, la gran serpiente antigua, el gran Acusador. Por eso la cruz es signo de victoria para nosotros, en la cruz hemos sido salvados, en ese recorrido que Jesús quiso hacer hasta lo más bajo, pero con la fuerza de la divinidad”. Papa Francisco, 14 de septiembre de 2018.

 

 

Según el Segundo Concilio de Nicea (24 de septiembre al 13 de octubre de 787): cuando honramos o exaltamos la Cruz, lo que hacemos los cristianos es principalmente reconocer a Cristo mismo.

El Catecismo de la Iglesia Católica, # 617, afirma: "Por su sacratísima pasión en el madero de la cruz nos mereció la justificación" enseña el Concilio de Trento subrayando el carácter único del sacrificio de Cristo como "causa de salvación eterna". Y la Iglesia venera la Cruz cantando: "Salve, oh cruz, única esperanza".

En la exaltación de la Santa Cruz, los católicos celebramos dos acontecimientos. El primero es el descubrimiento, en el año 320, de la verdadera cruz del Calvario y de la tumba de Cristo. Santa Elena, madre del emperador Constantino, los encontró bajo un templo erigido a la diosa Venus, donde habían sido enterrados por los romanos. El segundo acontecimiento que origina la celebración de esta fiesta es la dedicación de una iglesia en ese lugar en el año 335. Hoy en día, esa iglesia, que existe desde entonces, recibe el nombre de Basílica del Santo Sepulcro, y alberga el Calvario, la tumba de Jesús y la cisterna en la cual Santa Elena encontró los instrumentos de la Pasión de Jesús, incluida la Cruz.

Aunque la mayoría de los fragmentos de la Cruz se encuentran en Roma en la Iglesia de la Santa Cruz en Jerusalén, a lo largo de los siglos, se han repartido muchos fragmentos como reliquias santas a diferentes iglesias e individuos.

La Cruz se venera únicamente por quien ha sido crucificado en ella y por lo que Él nos alcanzó por medio de ella. Sea en sus reliquias de madera o como representación física con la imagen de Cristo en ella. En sí misma, como expresa San Pablo, “la cruz es escándalo y necedad”.

Al hacer la señal de la cruz, los cristianos nos reafirmamos en la posición de pertenecer a Jesucristo y a su Iglesia, y tenemos presente su figura durante toda la vida. Muchas personas, especialmente religiosos, llevan la cruz colgada del cuello porque quiere decir que ofrecen su vida a Dios. Y recuerdan lo que pasó Cristo a través de la Cruz.

 

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