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La Bienaventurada Virgen María se le aparece a San pedro Nolasco con un propósito: fundar una orden religiosa bajo su maternal amparo e intercesión. Era el 1 de agosto de 1218.

 

 

Los primeros mercedarios tuvieron siempre la firme convicción de que la Virgen Santa María, Madre del Redentor, había intervenido de un modo directo y eficaz en la fundación de la Orden. Por eso la llamaron Madre y Fundadora. Creían firmemente que así como la Santísima Trinidad se había servido de María, la esclava del Señor, para introducir en la cárcel del mundo al Redentor Jesús, así también quiso servirse de tan fiel intermediaria para enviar a Nolasco y a sus frailes a las cárceles agarenas. Los legisladores mercedarios de 1272, al comienzo de las Constituciones confiesan su fe en la Maternidad divina de María, en su perpetua virginidad, en su mediación corredentora y en su glorificación final proclamándola Gloriosa.

Además, al legalizar el título de la  Orden, establece que en primer lugar se incluya el nombre de María: Orden de la Virgen María de la Merced de la redención de los cautivos de Santa Eulalia de Barcelona. Ordena que el primer día del Capítulo General se cante Misa de Santa María solemnemente. Impone a los religiosos clérigos la obligación de rezar cada día, además del oficio ordinario, el oficio de Santa María, y manda que los frailes laicos recen un determinado número de padrenuestros por ese oficio y, por tanto, en honor de Santa María.

El vocablo merced, en el siglo XIII, era sinónimo de la obra de misericordia corporal por antonomasia, cuál era la de redimir cautivos. El papa Alejandro IV fue quien por primera vez,en la bula  ProutScripturatestatur, dada en Perugia el 3 de mayo de 1258, usa elnombre de Bienaventurada María de la Merced, como título de la Orden.

El 29 de abril de 1249, los frailes obtuvieron licencia del obispo de Barcelona, Pedro de Centelles, para edificar iglesia dedicada a Santa María, en su Casa-Hospital de Santa Eulalia, construida cerca del mar. El pueblo barcelonés, amante de la brevedad, comenzó a llamar a la encomienda de los frailes mercedarios, sencillamente, casa de la Orden de la Merced, y más simplemente todavía,  La  Merced. En consecuencia, la imagen de Santa María que todos veneraban en la nueva iglesia de la casa de la Merced de Barcelona empezó a ser conocida como Santa María de la Merced. En esa iglesia, se inició el culto a María con el dulce título de la Merced. En adelante todas las iglesiasque construyan los mercedarios o estarán dedicadas a su Fundadora, la Virgen de la Merced, o tendrán dedicado a Ella uno de los altares.

Está fuera de toda duda que la Orden de la Merced nació, creció y actuó en un clima saturado de amor y culto a la siempre Virgen María. Sin la intervención, presencia y apoyo solícito de la Celestial Reina y Madre no se podría explicar adecuadamente: ni el origen de la Orden; ni el atractivo  que sobre Pedro Nolasco y sus inmediatos seguidores ejercieron las iglesias dedicadas a Santa María; ni la ocurrencia de consagrar y dedicar a Santa María la iglesia de la casa de Barcelona, cabeza y fundamento de la Orden, cuando ésta era conocida por Casa, Hospital y Orden de Santa Eulalia; ni el empeño tenaz de introducir el santo nombre de María en el título de la Orden, después de haber probado y usado varios; ni por qué el hábito blanco de la Orden se llamó hábito de Santa María; ni cómo una Orden de pocos frailes y de carácter militar, fundada por un simple laico para la redención de cautivos, fue capaz de introducir en la iglesia una advocación mariana nueva, la de Santa María de la Merced.

En resumen: la Orden de la Merced es hechura de María y en Ella encontró la inspiración y las fuerzas para lanzarse, en un medio muy cruel y adverso, a la aventura caritativa de redimir cautivos.

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