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Por José Miguel Espino Sotolongo.
El domingo 8 de noviembre de 1914 fue consagrado Mons. Valentín Zubizarreta y Unamunzaga, en la iglesia de La Merced en Camagüey, tomando posesión en la Catedral en horas de la tarde, lo que constituyó un acontecimiento sin precedentes en la ciudad, reseñado por gran número de publicaciones: cinco locales,  dos Santiagueras y cinco nacionales. El obispo consagrante lo fue Adolfo A. Nouel, arzobispo de Santo Domingo, República Dominicana, (1913-1915) quien también ostentó interinamente el cargo de Presidente de esa República.

El  diario “La Libertad” del  9 de noviembre cuyo propietarioy director lo era Nicolás Guillén (padre), dedicó su primera página a la reseña de todos los actos de ese día, con una gran foto del obispo y el titular “Consagración del Obispo de Camagüey”, La extensa crónica, que ocupó toda la primera página y además otra de las interiores refiere que: “Tanto la Estación de la “Cuba Company”, calles de la República, Soledad, y Plaza de la Merced, ofrecían un aspecto muy alegre y animado; pues todas dichas calles estaban atestadas de público. Monseñor Zubizarreta saludaba a todos con gran respeto y cariño. Del ferrocarril la comitiva del Obispo se dirige en coches y autos escoltados por una unidad de policías montados a caballo hasta el Templo y Convento de La Merced.” A continuación pasa el cronista a describir someramente la ceremonia de consagración “A las 8 a.m. hicieron su entrada triunfal en el Templo de la Merced, los Obispos Noel y Zubizarreta, dándose principio inmediatamente a la Ceremonia con la gran Misa de Pontifical, oficiando de Preste Monseñor Noel y de ayudantes los Obispos de La Habana y Cienfuegos”. Y ofrece una reseña de la homilía pronunciada por el Obispo de Pinar del Río Mons. Manuel Ruíz.  Termina informando que: “todos los Prelados presididos por Monseñor Zubizarreta dieron una vuelta  por el interior de la Iglesia, bendiciendo constantemente el Prelado a los fieles y comisiones”.
Inmediatamente después de terminada la solemne ceremonia religiosa, el señor Obispo ofreció al clero, prensa e invitados un gran banquete en el Convento de La Merced. Y el cronista se deleita indicando el menú del ágape: “El servicio estuvo a cargo de ‘La Norma’. Potaje, bacalao a la vizcaína tortuga, escabeche, anguila natural, tortilla carmelitana, entremeses, dulces, frutas, mantecados, vino tinto y seco, champagne, coñac, café y tabacos.”
A las 4:25 de la tarde, apunta el cronista de “La Libertad”, salió el Obispo de la Iglesia de la Merced rumbo a la Catedral, bajo palio y precedido por el clero y personalidades. Los edificios de la calle Cisneros ocupados por La Audiencia, Colonia Española, Gobierno Provincial, C. Ruiz de Castro, Liceo y Liga Agraria, iluminaron sus fachadas respectivas, al pasar la procesión. El  Obispo y sus acompañantes fueron recibidos en la Santa Iglesia Catedral, con los acordes  del Himno Nacional. Impuesto silencio a la multitud, se procedió a la lectura de la Bula por el Reverendo Padre Valenti. Inmediatamente se entonó un solemne Te-Deum, y posteriormente el Obispo dirigió la palabra a los presentes, lo que expone el periodista señalando: “El señor Obispoanalizó los deberes que tiene con sus Diocesanos así como estos con él. Dio gracias por las atenciones recibidas y por último dedicó un respetuoso y cariñoso saludo al Presidente de la República, a las autoridades Provinciales y Municipales, a la Prensa y muy especialmente a los camagüeyanos todos. Al bajar del púlpito dio a besar el anillo al pueblo.”
El periódico “El Camagüeyano” también  se hizo eco de esta festividad en la sección “Culto Católico”  desde 3 de noviembre.  Y a partir del miércoles 4, en tres números consecutivos del diario, apareció un anuncio a media página con toda la información de lo que el domingo 8 iba a ocurrir. El propio domingo  trae el diario la información y fotos de Mons. Zubizarreta, del obispo consagrante Mons. Nouel y del obispo de La Habana a página completa. Al siguiente día, debajo de los grandes titulares que diariamente por esos días dedicaban a la Primera Guerra Mundial en curso, aparece una crónica de las ceremonias, con el título “Las fiestas episcopales” con la firma del P. Manuel Arteaga, que por aquellos tiempos era el párroco de la iglesia de la Caridad y además concejal del ayuntamiento de Camagüey, y andando el tiempo primer cardenal cubano.
El lema del escudo episcopal que elaboró Mons.

Zubizarreta, pareciera que está propuesto para los tiempos actuales que vivimos: PAX MULTA. El mismo obispo en su primera Carta Pastoral a los camagüeyanos, lo explica: “Ansiando cumplir el encargo especial del Padre Común de los fieles y seguir los impulsos de nuestro corazón hemos tomado por lema las palabras del salmista, Pax Multa, grabado en el sello de nuestro oficio y que deseamos presida nuestros actos. Paz en el orden religioso, paz en el orden económico, paz en las relaciones sociales, paz amor y religión en todos los actos de la vida”.
Sin duda fue un hermoso día para Camagüey y para los camagüeyanos que lo disfrutaron. Fue un comienzo hermoso de la dura pero imponente y espléndida obra de los noventa y ocho años siguientes hasta nuestros días. Pero los apuntes para una futura historia sobre estos 100 años de la diócesis de Camagüey y los hitos que la han marcado, constituyen la segunda parte de la ponencia que por razón de espacio, quedarán para otra oportunidad.

Bibliografía.
•    “Carta Pastoral del Istmo. Y Rmo. Sr. Fr. Valentín de Zubizarreta y Unmunzaga, Obispo de Camagüey.” Habana, Imprenta y Papelería de Rambla, Bouza y Cia1914, pág. 18.
•    Unzueta Echevarría, Antonio. “Mons. Valentín Zubizarreta. Carmelita, Obispo, Teólogo”. Ediciones El Carmen, 2006.

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