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Imagen tomada de ACIPrensa

La Divina Misericordia es una forma de compasión por parte de Dios, un acto de gracias basado en el perdón y tiene su origen en las apariciones de Jesús recibidas por Santa Faustina Kowalska, a principios del siglo XX, en Polonia.

La fiesta de la Divina Misericordia se celebra el segundo Domingo de Pascual y tiene como fin principal llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: “Dios es misericordioso y nos ama a todos… y cuando más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia” (Diario, 72)

 

La imagen de la Divina Misericordia le fue revelada a Santa Faustina en 1931 y Jesús mismo le pidió que se pintara, explicándole después su significado y lo que los fieles alcanzarán con ella. Cuenta la Santa en su diario: “Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: ‘Jesús, en ti confío’. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y luego en el mundo entero.”

 Jesús le señaló: “Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé con mi gloria.”

 Otro día, estando en oración Santa Faustina, Cristo le dijo: “Los dos rayos significan Sangre y Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas”.

 Varias son las prácticas de oración a la Divina Misericordia, las más comunes son el Rosario (que se reza a las tres de la tarde), al Coronilla y la oración, que aparece a continuación:

¡Oh, fuente de vida insondable, misericordia divina!, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros. ¡Oh, Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús, como una fuente de misericordia para nosotros, en Ti confío!

 (se reza el Credo)

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