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Por: Edelmiro Nápoles.

Familia: Nuestro querido Siervo de Dios, Mons. Adolfo Rodríguez Herrera, entre su innúmeras enseñanzas pastorales, se dirigió a nosotros, familia. Veamos qué nos dice en relación con la maternidad y la paternidad:«La vocación a la maternidad y a la paternidad es muy linda pero muy difícil, y ahora más difícil aún. Un hijo es un regalo, un don, un tesoro, capaz de llenar de alegría el corazón de sus padres. Un hijo es una prueba no solo de que Dios existe sino de que Dios te ama. Pero es un don exigente. El niño no nace padre o madre, médico o albañil, malo o bueno. Son los padres los que van, poco a poco, cincelando en el niño estos niveles a golpes de sacrificios, entrega, comprensión, servicio, y eso se puede hacer con amor, pero no sin dolor. (...) Las preocupaciones de los padres empiezan antes de que nazca el hijo porque la espera de un hijo en el hogar essiempre una alegría temblorosa, los padres saben que viene un hijo, pero no saben cómo viene: si sano, perfecto físicamente, inteligente...»1.

Nos sigue diciendo el Siervo de Dios Mons. Adolfo: «Cuando el niño nace empieza un camino en el que los padres ven cómo el hijo se va alejando de ellos cada vez más. Del seno materno, único lugar donde la madre lotuvo seguro durante nueve meses, salta a sus brazos, de los brazos salta a la vida, de la vida salta a veces al suelo, o de la vida salta a otros brazos que, por muy buenos que sean, los explicables celos de los padres piensan siempre que esos brazos no van a querer, a cuidar y a atender a su hijo como lo quieren y atienden ellos. Los hijos son de los padres, pero no para los padres»2. Familia, estas enseñanzas de Mons. Adolfo, son para reflexionar y meditar. Entre líneas podemos sacar muchas enseñanzas sobre cuáles deben ser nuestras posiciones y responsabilidades materno-paternas. Esa persona que gestamos, alimentamos, educamos y formamos, estará inserta en el mundo y deberá estar preparada para trabajar por el bien común. Es una gran responsabilidad. Que el Señor no dé la gracia, para junto con Él, lograr nuestra misión terrena. ¡Bendiciones!



1Tomado de: Monseñor Adolfo. "Es bueno confiar en el Señor" (Selección de documentos y testimonios) s/f. Pág. 312.

2Íbid. Pág 312

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