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En una tarde donde el frio reinaba, muchas personas de distintas partes de la Isla, se dieron cita en Nuevitas, un bello municipio de la ciudad de las Iglesias. ¿El motivo? En este lugar se daría inicio a la celebración de la XIX Copa de Voleibol Juan Pablo II, organizada por la pastoral juvenil de la Iglesia Católica de Camagüey.

Estos juegos deportivos fueron llevados a cabo los días 26, 27 y 28 de febrero en el Coliseo Deportivo Ángel Alberto Martínez.  En este evento participaron jugadores de la capital de todos los cubanos: La Habana, la ciudad de la Virgen: Santiago de Cuba,  el equipo procedente de la villa de la Santísima Trinidad: Sancti Spiritus, la ciudad donde se encuentra la villa primada: Guantánamo y un último equipo integrado por las comunidades de Florida y Nuevitas representaban la arquidiócesis sede: Camagüey.

En horas de la noche se efectuó la inauguración. Esta copa comenzó con las notas de nuestro Himno Nacional. Luego todos los atletas se comprometieron a seguir el reglamento de la Copa, salvaguardando el espíritu de fraternidad de los juegos. Un momento emocionante vivimos todos cuando la antorcha ardiente recorrió todo el coliseo y los capitanes de equipo la tomaron como símbolo del inicio de la Copa. En esta gala, el grupo musical Nueva Generación, nos deleitó con sus melodiosas notas musicales. Al final de la inauguración fuimos todos sorprendidos con un bajo voltaje en la electricidad, el cual tuvo como consecuencia que prescindiéramos la luz eléctrica.

Pero esa acción no detuvo el entusiasmo de todos los presentes, los que continuamos riendo,  bailando y cantando porque estábamos iluminados con la luz de Dios.

En horas de la mañana del 27 de febrero iniciaron los topes deportivos. No sin antes disponer nuestro corazón para encontrarnos con Jesús, teniendo un momento de oración. Nos reunimos todos los equipos para realizar la lectura del Salmo 136, el cual nos invitó a reconocer el amor y la misericordia de Dios por cada uno de nosotros.

Luego los deportistas tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias y expresar cómo en su vida se había manifestado el amor de Dios.

La celebración de la misa tuvo lugar en la noche del sábado.  Donde apreciamos la proyección del evangelio del buen samaritano, con un gracioso dibujo animado, siendo una misa diferente porque tuvimos la oportunidad de reunirnos en grupos y compartir el texto bíblico; invitándonos a la reflexión de como en nuestra vida debemos ser buenos samaritanos, recordando la postura de este personaje bíblico, que fue capaz de sentir compasión de su hermano, haciéndolo su prójimo.

Luego de la misa fuimos sorprendidos por el equipo de la Ciudad de la Virgen, los cuales nos deleitaron con el contagioso ritmo de la conga santiaguera; poniéndonos a bailar, dando siempre gracias a Dios por la oportunidad de estar sanos de cuerpo y alma.

El domingo, al despuntar el alba, recibimos una carta de un amigo muy especial. Esta persona nos pidió nuestras manos, nuestros pies, nuestra voz, nuestro corazón, en fin, nuestra persona completa para hacerse presente en este mundo a través de nosotros. El amigo que nos envió la carta fue  Jesús, el cual no tuvo que esperar por nuestra respuesta porque todos reafirmamos que estamos dispuestos a ayudarlo en su misión.

Inmediatamente los atletas comenzaron los últimos torneos para decidir los lugares de la Copa, siendo muy emocionante cada juego realizado, pero en especial el último encuentro efectuado entre los equipos Camagüey y Sancti Spiritus. Esperando todos ansiosos la anotación de cada punto, que definiría si el trofeo se quedaba en tierras camagüeyanas o continuaría en manos de los espirituanos, que en la pasada Copa  nos arrebataron el triunfo. En esta ocasión los anfitriones marcaron la diferencia, siendo los ganadores.

Este emotivo momento culminó con la  gala de clausura, en el cual se reconoció las cualidades deportivas de los atletas con mayor desempeño. Luego se dio paso a la entrega de los trofeos, quedando el 3er lugar los capitalinos; mientras que los espirituanos, gracias a su esfuerzo, obtuvieron un merecido 2do lugar. El equipo camagüeyano tuvo el placer de portar en sus manos el primer lugar para nuestra diócesis. Pero no podemos decir que en esta Copa hubo un perdedor, ya que todos fuimos ganadores porque tuvimos la oportunidad de compartir nuestra fe e intercambiar experiencias. A la vez que ofrecimos  testimonios cristianos y promovimos los más bellos valores humanos a través del deporte.

Ahora podemos decir que los propósitos de la Copa se cumplieron porque se dio un espacio para la evangelización mediante el juego, porque los deportistas fueron  capaces de tener una mirada de misericordia con sus contrarios, dando muestras de unidad en torno a un solo ideal: ¡Jugar con compasión!

Por: Gipsy Olazabal y Rosa Ma. Lacaba

Comentarios   

Ego
0 #1 felizEgo 15-08-2016 00:31
fue una copa genial, llena de entiasmo, q la proxima sea mejor y que gane el equipo de la ciudad de la Virgen!!! :lol:
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