Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 

  Por Natalia Nikiforova

Al empezar su ministerio, Jesús recibió una revelación (Lc 3,21). Ahora en la Transfiguración recibe otra comunicación divina, cuando está para empezar una nueva etapa: la Pasión. Ni siquiera los milagros de Jesús han convencido a sus compatriotas. Su sacrificio será más eficaz que sus palabras para encender el amor y el espíritu de sacrificio en todos los que en adelante continuarán su obra salvadora.

El Señor llevó consigo a los tres apóstoles que ocupaban un lugar privilegiado entre los doce (Mc 1, 29; 3,16; 10, 35) y que más le demostraban su amor y su fidelidad. A ellos les dio este regalo, este don. Pedro, el que más trabajaba por Jesús; Juan, el que tenía el alma más pura y más sin pecado; Santiago, el más atrevido y arriesgado en declararse amigo del Señor, y que sería el primer apóstol en derramar su sangre por nuestra religión. ¿Por qué solo ellos y no todos?No todos estaban listos para compartir su oración y, menos todavía para entrar con Él en la nube y contemplar su gloria. Jesús no invitó a todos los apóstolespor no llevar a Judas, que no se merecía esta visión. Los que viven en pecado no reciben muchos favores que Dios concede a los que le permanecen fieles.

La transfiguración tuvo lugar mientras Jesús oraba, porque en la oración es cuando Dios se hace presente.Los apóstoles vieron a Jesús con un resplandor que no se puede describir con palabras: su rostro brillaba comoel sol y sus vestidos eran resplandecientes como la luz. Moisés y Elías hablaban con Jesús. Moisés representa la Ley, pues fue él quien recibió la Ley de Dios en elSinaí para el pueblo de Israel. Elías, por su parte, es el padre de los profetas. Ellos dos vienen a dar testimonio de Jesús, quien es el cumplimiento de todo lo que dicen la ley y los profetas.Ellos hablaban de la muerte de Jesús, porque hablar de la muerte de Jesús eshablar de su Amor, es hablar de la Salvación de todos los hombres. Precisamente, Jesús Transfigurado significaamor y salvación.

Seis días antes de la Transfiguración, Jesús había hablado a los apóstoles acerca de su Pasión, Muerte y Resurrección yde que algunos de ellos verían la gloria de Dios antes de morir, pero ellos no habían entendido a qué se refería. Por eso, así como Moisés y Elías fueron llevados por Dios a la montaña santa para que allí fueran testigos de su gloria (Ex 33,18; 1Re 19,9), así también los apóstoles son llevados por Jesús a la montaña y allí son testigos de su gloria. Pedro, Santiago y Juan experimentaron lo que es el Cielo. Pedro quería hacer tres tiendas para quedarse ahí. No le hacía falta más nada, pues estaba plenamente feliz, gozando un anticipo del cielo. Estaba en presencia de Dios, viéndolo como era y él hubiera querido quedarse ahí para siempre.

Después de ellos, Dios ha escogido a otros santos para que compartieran esta experiencia antes de morir: Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, Santa Teresita del Niño Jesús, Santa Faustina y San Pablo, entre otros. Todos ellos gozaron de gracias especiales que Dios quiso darles y su testimonio nos sirve para proporcionarnos una pequeña idea de lo maravilloso que es el Cielo.Santa Teresita explicaba que es sentirse “como un pajarillo que contempla la luz del Sol, sin que su luz lo lastime.”

Y a nosotros ¿Qué nos enseña el acontecimiento de la Transfiguración?

  • ·         Nos enseña a seguir adelante aquí en la tierra, aunque tengamos que sufrir, con la esperanza de que Él nos espera con su gloria en el Cielo y que vale la pena cualquier sufrimiento por alcanzarlo.
  • ·         A entender que el sufrimiento, cuando se ofrece a Dios, se convierte en sacrificio y así, éste tiene el poder de salvar a las almas. Jesús sufrió y así se desprendió de su vida para salvarnos a todos los hombres.
  • ·         A valorar la oración, ya que Jesús constantemente oraba con el Padre.
  • ·         A entender que el Cielo es algo que hay que ganar con los detalles de la vida de todos los días.
  • ·         A vivir el mandamiento que Él nos dejó: “Ámense los unos a los otros como Yo los he amado”.
  • ·         Habrá un juicio final que se basará en el amor, es decir, en cuánto hayamos amado o dejado de amar a los demás.
  • ·         Dios da su gracia a través de la oración y los sacramentos. Su gracia puede suplir todas nuestras debilidades.
  • ·         Que no desoigamos jamás esta voz que con el amor inefable nos suplica: Este es mi Hijo amado, mi Elegido, ESCÚCHENLO.

Escribir un comentario

Comente aquí


Código de seguridad
Refescar