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Por Enmanuel A. Santos Rodríguez

En diciembre de 2019 un sueño comenzaba a realizarse para los fieles de la comunidad de Florida. Por aquellos días iniciaron los trabajos de mantenimiento para lograr la conservación del templo principal, que por mucho tiempo significó un anhelo y ahora, cuando celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Carmen resulta el mayor regalo que los hijos hacen a la Madre y patrona.

 

 

Acompañados por el entusiasmo y la espiritualidad del Padre Iván Rodríguez Jevey y el talento del joven arquitecto Eider Socarrás Ferrán, echó a andar este proyecto. Desde su concepción contó con el apoyo de muchos hijos de la comunidad desde dentro y fuera de Cuba y nunca faltaron los cimientos más especiales: oración, servicio y generosidad.

Entre las labores desarrolladas en el templo sobresale la reparación del techo, trabajos de albañilería y de pintura, remodelación de las capillas de la Virgen de la Caridad y la Divina Misericordia. Igualmente, se construyó un retablo nuevo para el altar que integra elementos de valor que poseía la edificación y se realizaron modificaciones en la casa parroquial y el patio lateral.

“El hecho de ayudar en la conservación de la iglesia fue una bendición. Lo veo como agradecimiento a Dios por haberme permitido estudiar esta carrera que ahora pongo a su disposición. El trabajo en inmuebles de alto valor es una de las experiencias más relevantes que se puede tener desde el punto de vista profesional. Hemos buscado devolver y dotar a la edificación nuevos valores tanto arquitectónicos como eclesiales”, comentó Eider, arquitecto de la obra.

Un aspecto fundamental para lograr el cambio de imagen del templo fue la contribución de varios miembros de la comunidad, quienes asumieron papeles poco comunes en ellos: albañiles, pintores, electricistas, carpinteros, fueron algunas de las “graduaciones inéditas” durante este período de remodelación.

“Cuando supe que comenzarían las labores en la parroquia enseguida me brindé para lo que fuera necesario. Así, junto a varios hermanos en la fe comenzamos a pintar, restaurar y resanar varias partes afectadas por el tiempo. Es muy importante esta experiencia porque Dios me ha permitido arreglar su casa y agradezco la fuerza y los conocimientos que me da para que los ponga a disposición del Reino”, comentó Angel Moredo Llana, joven que ayudó en las acciones de albañilería, carpintería y pintura.

En busca de lo espiritual y la memoria histórica…

Un detalle muy curioso que desde ahora podrán observar quienes visiten el templo, es el diseño simétrico basado en figuras de “tres”. En la parte superior del presbiterio aparecen alineadas la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de Florida; al centro Jesús crucificado y al otro costado Santa Teresita del Niño Jesús.

En la parte inferior del retablo la secuencia de tres se logra con la colocación del sagrario al centro, y a los costados, dos ángeles de mármol en adoración al Santísimo.

Para rescatar la memoria histórica y eclesial de la iglesia se ubicaron dos escudos. Sobre ellos el Padre Iván, párroco de la comunidad nos cuenta: “A la derecha del altar estará el escudo de Monseñor Enrique Pérez Serantes, quien bendijo la primera piedra de la construcción del templo y en la parte superior del coro, el escudo del Monte Carmelo, en él sobresalen tres estrellas que representan las tres virtudes teologales, la Fe, la Esperanza y la Caridad en la subida del camino de la Cruz”, comentó.

Este 16 de julio, cuando los floridanos celebren la fiesta de la Virgen en su advocación del Monte Carmelo, muchos serán los motivos para agradecer a la patrona. Mas, la mirada maternal llegará a cada hijo de esta tierra que, desde hace muchos meses, desde el anonimato, han soñado y preparado el regalo más hermoso que hoy hacen a su madre.

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