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Por Enrique Cabrera Nápoles (Fidelito)

Durante este tiempo de confinamiento en nuestras casas a causa de la pandemia ocasionada por el Covid-19, la Iglesia no se detuvo en su labor de anunciar el Evangelio y llevar el Santísimo Sacramento a los fieles más necesitados, especialmente a los ancianos y enfermos.

 

A finales del mes de marzo, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, decide que los templos se cierren y las Misas fueran privadas. En el caso de la comunidad de Santa Ana, el P. Rolando Montes de Oca Valero asumió las celebraciones y el servicio de llevar a las casas de los fieles la comunión.

El primer domingo, 29 de marzo, cuando llegábamos a las casas, las personas sorprendidas nos abrían con exclamaciones de alegría ¡felices de recibir al señor en la casa! Desde ese día y cada domingo, durante tres meses y medio, todos esperaban al Señor Eucaristía en la puerta de sus casas. Muchos fueron los testimonios, las palabras de alegría y las lágrimas de los fieles, al tener una sorpresa de tal magnitud.

Recuerdo especialmente una señora que se vestía con ropa elegante, collares y se perfumaba, pues quería estar elegante para recibir al señor en su casa. Otra señora muy emocionada, gritaba y aplaudía diciendo: ¡Llegó, llegó, llegó, el Señor a mi casa!

Al pasar algunosdomingos, ya los fieles conocían el carro del sacerdote que distribuía la comunión y cuando lo veían acercarse, lo vigilaban para saber cuándo les tocaba a ellos.

En muchos portales se reunían varios fieles, se palpaba una comunidad viva, unida en oración y esperando ansiosos al Santísimo Sacramento.

Algo que me llamó la atención a los fieles fueel carisma del sacerdote. Siempre tan cercano, alegre y dispuesto, a pesar de la hora, el sol, el calor, las distancias y el riesgo ante el contagio a la enfermedad.

Cada domingo se repartieron  en total noventa y cinco comuniones, en los Repartos Simoni, Previsora, La Mascota y Planta Mecánica. Además en las calles Bembeta, Aruca, Carmen, General Gómez, Masvida, Astilleros, Padre Valencia, San Patricio, Lugareño, San Martín, Amalia Simoni, Acción Cívica, Bayardo Agramonte, Roosevelt, Damas, Sedano, Medio y Pasaje A.

Al reanudar las celebraciones para todos los fieles, en la Fase 2 post Covid-19, la comunidad de Santa Ana ofreció una misa de acción de gracias por el P. Rolando, al que se le dio como obsequio la réplica en miniatura del templo,hecho de barro; además de una oración que los fieles rezan por él en agradecimiento a este bello gesto de llevarle al Señor, y dejar así una profunda huella en cada uno de sus corazones.

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