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REFLEXIÒN: Lc 11, 14-23
“El Reino de Dios ha llegado a vosotros” queridos hermanos, ¿acaso no es esta una afirmación de Jesús que nos da paz? La Sagrada Escritura nos define el Reino de Dios como gozo y paz en el Espíritu Santo; y a nosotros se nos ha dado al Espíritu Santo como don, entonces el Reino de Dios está ya en nosotros.
Si ponemos atención, Jesús dice esta afirmación después de echar a un demonio de una persona, mostrando así que no desea que el hombre se pierda en la tentación y en el pecado. Jesús nos ha comprado con su sangre y nos desea cerca de Él.

Ahora bien, ¿Qué signos nos hablan del Reino de Dios entre nosotros? la Fe, que mostramos al participar de todo lo sagrado, especialmente de la Eucaristía. La unidad, que nos ayuda a quitar diferencias de nuestros pensamientos y actitudes. La caridad, que nos ablanda el corazón para compartir con nuestros hermanos que menos tienen. La oración, que nos ayuda a no perder de vista de donde nos vienen los dones y a mantenernos unidos a la fuente de todo bien que es Dios todopoderoso.
Son muchas las cosas, los dones, los carismas, las bendiciones que se nos han dado de lo alto para ponerlos a trabajar en favor de nuestro prójimo, por eso con justa razón Jesús dice: el que no recoge conmigo desparrama. Si proporcionamos a nuestros semejantes lo que Dios nos ha concedido, damos caritativamente sin desparramar porque se da en nombre de Dios y por justicia compartimos; así que no desparramamos, sino hacemos presente el Reino de Dios y lo experimentan quienes se sienten atendidos y cobijados por la caridad del cristiano.
Estamos con Dios no en su contra, por tanto, hacer presente el Reino de los cielos es hacerle al hermano más llevadera su vida, darle elementos para que pase menos trabajo, alentarlo a buscar momentos de encuentro con Jesucristo nuestro salvador, mostrar el camino de salvación con el ejemplo, enseñándole a convivir con los demás sin prejuicios y invitándoles a participar de los sacramentos para que se vaya empapando de las bendiciones que recibimos los que nos llamamos hijos de Dios.

P. Fr José M. Saavedra Delgado O de M.

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