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Jueves de la cuarta semana de cuaresma.
Éxodo 32, 7-14   Evangelio de san Juan 5, 31-47                            

En la primera lectura hemos escuchado cómo el pueblo de Israel se hace un novillo de metal, un ídolo, un dios falso, apartándose del verdadero Dios. En el evangelio Jesús nos dice: “Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibiréis”.
Lo que ocurre en tiempos de Jesús es lo mismo que ocurría en tiempos de Moisés y lo que ocurre hoy, aquí, en mi ciudad, en mi pueblo. ¡Cuánta gente se aparta de Dios y se crea sus ídolos, sus dioses falsos! Hoy el “novillo de metal” se llama dinero, sexo, alcohol, droga…, Recibimos a deportistas, artistas, cantantes, políticos… como si fueran dioses e imitamos su manera de vestir, de hablar, de pensar, incluso sus malas costumbres. Hacemos de ellos nuestro “novillo de metal”, nuestro dios, apartándonos del verdadero Dios.

Hermanos, en esta cuaresma volvamos nuestro corazón a Dios; que Jesús sea nuestro único Dios, a Él le seguimos, le imitamos, conocemos la letra de su mensaje mejor que la letra de muchas canciones, tenemos en nuestro cuarto un afiche de Cristo en la Cruz para pedirle perdón todos los días, darle las gracias porque ha muerto para salvarme y porque le quiero seguir; Él es mi único Dios.

Por: P. Joaquín Briones sm

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