Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 

V Domingo de Cuaresma

Isaías 43,16-21 Juan 8,1-11
El evangelio de hoy es una llamada al arrepentimiento. La culpabilidad de la mujer no deja lugar a dudas: Jesús la llama a la conversión. Poco le importó su pasado, la invita a construir una vida nueva con un nuevo futuro: “Vete y no vuelvas a pecar.” No le importa que haya caído sino que esté dispuesta, con su ayuda, a levantarse.

Jesús la salva mientras escribas y fariseos, con su ley, solamente le podían ofrecer la más seriade las condenaciones.
En nuestras comunidades convivimos con varios tipos de “adúlteras” y “adúlteros”. Lamentablemente tampoco faltan entre los laicos comprometidos y clérigos los modernos escribas y fariseos dispuestos a apedrear a las actuales “adúlteras”: ¡Esa! “Siempre se dijo que era informante” ¡aquel! “Le hizo la vida talco a sus compañeros de trabajo” ¡y ahora…! “¡van a la Iglesia!”
Todavía nos resistimos a reconocer que muchos de estos recién convertidos, sin haber nacido en familia de tradición católica, brindan un gran aporte en el apostolado de las diversas pastorales de la iglesia. Recientemente fui invitado a un encuentro con los integrantes de la pastoral juvenil diocesana. Allí pidieron a los mayores que fueran compasivos al juzgar sus errores, que a pesar de sus pecados confiáramos más en ellosy que desterremos de nuestros vocabularios frases como: “La juventud está perdida”. La verdad es que muchas veces pensamos y actuamos como puros moralistas y no como lo que estamos llamados a ser: verdaderos evangelizadores.
Qué tardíos son nuestros corazones para reconocer la palabra de Dios que nos llega hoy por el profeta Isaías:
… “Voy a realizar algo nuevo. Ya está brotando. ¿No lo notan?”
En este año en que celebramos de manera especial la misericordia del Padre pidamos perdón por las veces que hemos apedreado a nuestros hermanos y si hemos condenado con nuestras críticas a alguna “adúltera”, que el señor nos conceda su gracia por medio del sacramento del perdón donde nos dirá: “tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar.” 

Por:Rvdo. Rafael Marrero Ramírez   sscc

Escribir un comentario

Comente aquí


Código de seguridad
Refescar