Imprimir 

Valoración del Usuario: 5 / 5

estrella activaestrella activaestrella activaestrella activaestrella activa
 

Por: Enmanuel A. Santos Rodríguez

Siempre me llamó la atención su elegancia, sus camisas cuadriculadas y sus educadas palabras para tratar a los demás. Fui creciendo en una comunidad donde los hermanos desbordaban el espíritu de servicio y sí, Jorge Enrique Martínez Barrera, era de esas personas que atestiguaban el amor al prójimo del que nos habla Jesús.

 

Por mucho tiempo Jorge estuvo lejos de la iglesia, pero el testimonio de algunos fieles que lo visitaban en medio de su enfermedad lo devolvió al camino de Jesús y desde entonces, recuerda a esos titanes que le ayudaron en su vida de Fe, para quienes reiteradamente mostraba su cariño mientras conversábamos.

Hace muchos años Jorge decidió entregarse al servicio de Cáritas Camagüey, en la comunidad Nuestra Señora del Carmen de Florida. Desde allí regala su amor y dignifica al ser humano con su servicio en el comedor para personas mayores necesitadas.

¿Qué motivos le unieron al proyecto camagüeyano de Cáritas?

Llegué al proyecto a través de personas que promovieron en mí ese amor hacia los necesitados. La obra del Comedor de Florida nació hace varios años, cuando Juan García Rodríguez era párroco de acá. Entonces él apoyó la iniciativa de hermanos de la comunidad entre ellos; Guillermo Marín, Zenaida Mier, Dulce María y Rigo, quienes en los inicios llevaban la comida a los hogares de los beneficiarios. Conocer de cerca lo que ellos hacían y ver las necesidades materiales, espirituales y afectivas de estas personas, fue como recibir un flechazo al corazón.

¿De qué formas comienza a colaborar?

Inicialmente, Zenaida era la responsable del comedor y cuando llegué ayudaba en lo que fuese necesario. Posteriormente, empiezo a administrar en la iglesia y se me encomendó la misión de responsable del comedor, en la que colaboro desde hace ocho años.

Además del momento de la comida, el proyecto tiene otras costumbres que realizan con los beneficiarios. Cuéntenos un poco al respecto.

El principal objetivo del comedor es compartir alimentos con los beneficiarios una vez a la semana. Sin embargo, nosotros en la experiencia floridana buscamos preparar a esos hermanos en la fe católica. Siempre hacemos oración antes de almorzar y cada uno de ellos se persigna ante el Cristo Resucitado que tenemos en el patio parroquial.

Igualmente, todos los voluntarios nos ponemos a disposición de ellos para enseñarles normas de educación, hábitos de higiene, en un tiempo escuchamos lo que tienen que decirnos, sus preocupaciones, sus experiencias de la semana, esos momentos también son importantes para ellos y nos llenan a nosotros.

¿Qué experiencia ha tenido con algún beneficiario y que siempre recuerde con cariño?

Pudiera contarte varias historias que he vivido en estos años. Pero una que me ha tocado bien fuerte ha sido la conversión de uno de ellos. Es un hombre mayor y logramos que entrara a la catequesis de la parroquia, se preparó durante dos años en el catecumenado, luego se bautizó, recibió la primera comunión y hoy está vinculado a la vida de la comunidad. Los testimonios como el suyo, son los que me hacen seguir adelante en esta hermosa misión.

Uno de los valores que necesitamos los seres humanos es la dignidad, y en ocasiones la sociedad olvida a este grupo de personas que son más vulnerables. ¿Cómo se logra dignificar a las personas a través de este proyecto?

Desde el mismo momento en que los tratamos de evangelizar e invitamos a que vengan a la iglesia, ahí dignificamos. Por eso nos alegramos tanto cuando vemos que algunos vienen el domingo a misa, escuchan la palabra y el sacerdote les da la bendición.

También dignificamos con las otras atenciones que les ofrecemos: servicios de peluquería, baño, afeitado, arreglos de uñas, cosas que los hace sentir importantes. En este tiempo de pandemia el trabajo de los voluntarios tuvimos que organizarlo por grupos para cumplir con los protocolos de bioseguridad, y varios de los colaboradores me preguntan constantemente cuándo pueden venir a ayudar en el comedor, porque necesitan servir a estas personas mayores. Muchos no tenemos fuerzas para subir un camión e ir a los campos, pero no hay misión más hermosa que esta.