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Marcos 16, 9-15

Después de su resurrección, Cristo se va apareciendo a las mujeres, a los discípulos, a los once apóstoles y cuando cuentan a los demás la buena noticia de la resurrección, en casi todos hay incredulidad: no creen.
El Señor Jesús, también hoy se nos hace presente en la naturaleza, en las señoras embarazadas y se nos olvida decirle: “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo”, pues Él es el Creador, el Salvador, el Santificador.

El Señor Jesús se nos aparece en el pobre, en el enfermo, en el que nos pide algo y no lo reconocemos como los discípulos de Emaús.
El Señor Jesús nos habla en la Biblia y nos cuestas trabajo entenderlo y está presente en el Sagrario y en la Eucaristía y no tenemos tiempo de estar con Él.
Abre, Señor, nuestros ojos, para verte. Abre nuestros oídos para escucharte, abre nuestros labios para alabarte y contar a quienes amamos, tus maravillas.
Gracias, Señor, porque, a pesar de mi incredulidad, sigues apareciéndote a mí de formas siempre nuevas.


Mons.Juan de La Caridad García Rodríguez

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