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Juan 3, 16-21
La Palabra de Dios que la Iglesia nos propone hoy no solo nos recuerda cómo vivieron los primeros discípulos de Jesús, sino que nos indica cómo debemos vivir hoy quienes nos decimos seguidores del Resucitado.

La lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla de una comunidad de creyentes unida, orante, valiente y misionera. La fuerza del Resucitado estaba con ellos. Jesús les había dicho que estaría con ellos todos los días, hasta el fin del mundo, y los discípulos habían creído esas palabras. Más aún, como recuerda el salmo responsorial, no solo habían creído esas palabras, sino que las habían experimentado: habían comprobado en sus vidas  lo bueno que había sido el Señor con ellos. Y por eso lo alababan, estaban alegres y habían vencido todo temor. 

No temían, por tanto, asumir riesgos en su vida, desafiando incluso a unas autoridades religiosas que les habían prohibido hablar en nombre de Jesús. También hoy en día, y aunque sea de distinta manera, quienes quieren vivir como cristianos y se apartan de unos valores que en vez de traer vida,  traen al mundo dolor, injusticia, exclusión   y muerte, se verán criticados y marginados, cuando no, directamente perseguidos.
 
Con la fuerza del Espíritu, también nosotros hoy, como aquellos cristianos de ayer, debemos anunciar la buena noticia de que Jesús está vivo. Pero, ¿cómo debemos hacerlo? Diciendo, como recuerda el Evangelio, que también nosotros, como nuestro Dios, amamos al mundo; y que porque lo amamos,  queremos comprometernos con él  no aceptando que el mal derrote al bien, y las tinieblas a la luz.  Nuestro testimonio consistirá en decir al mundo que, en nombre del Señor de la Vida, los cristianos somos aquellos que nos opondremos siempre a todo lo que suponga soledad, muerte, dolor e injusticia. El testimonio de una Iglesia valiente, servidora y misericordiosa, es el anuncio que los hombres y  mujeres de hoy esperan. En Cuba y en todas partes.
¡Que, con la fuerza del Señor, seamos los discípulos que el mundo necesita!

Hermano Javier Anso, sm
Religioso marianista
Vertientes, Camagüey

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