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Mt 7, 6.12-14

"No den lo santo a los perros..."Esta frase la podemos decir de diferentes maneras como lo expresan los evangelistas: puede expresar lo sagrado. Esto palabra para los cristianos significa mucho, hace relación a lo que es bueno a lo santo en especial a Dios y a todo lo que tiene que ver con El. Muchas veces tenemos cosas que para nosotros son sagradas, porque significan mucho y son muy importantes, por lo tanto no queremos que nos la toquen y darla seria desperdiciarlas porque solo tienen gran valor para nosotros.


"No den lo santo a los perros, ni le echen las perlas a los cerdos" este testo en un momento nos puede parecer un poco incomodo de entender, pero pese a nuestras interpretaciones o a la sentencia original, Mateo se refiere con toda probabilidad a la proclamación y la enseñanza del evangelio. Parece que, en el contexto de los comienzos de la  iglesia, este dicho se refería a la ventaja de no anunciar el secreto del Reino a aquellos que con toda seguridad lo van a rechazar o se van a burlar de él. Lo que de veras nos importa lo comunicamos cuando por lo menos se dan ciertas condiciones de respeto y de acogida. “No hay que comunicarlo todo a los hombres de mala voluntad. Aunque como cristianos no excluyamos a nadie de nuestro amor” no por eso debemos hacernos ciegos ante la actitud de los demás para recibir el mensaje. El perro y el cerdo eran animales impuros; podrían representar a los que no son «limpios (puros) de corazón», es decir, a los que por buscar su propio interés cometen la injusticia contra el pró¬jimo. «Lo santo» es lo que pertenece a Dios.

No se trata solo de ver aquello por lo que debemos ser cuidadosos, más que esto Jesús nos invita a ir más allá. Esto es, tratar a los demás como queremos que ellos nos traten. A veces es fácil exigir a los demás que nos traten bien y que tengan con nosotros esos gestos que muchas veces somos incapaces de tener con ellos. Si no somos capaces de comprometernos con los demás y de tener con ellos buenas atenciones, tampoco podemos pretender que con nosotros sea diferente.  Debemos estar atentos y pedirle siempre al Señor que nos ayude en todo momento a vivir el amor de la manera que Jesús lo vivió. Es un poco difícil porque al intentar vivir  esta “regla de oro” nos podemos encontrar con la “Puerta estrecha”. Mateo contrapone el camino de la muerte y el de la vida. Por tanto, seguir a Jesús significa tomar una opción difícil, dura, como lo indican las imágenes: La salvación o la perdición. Por tanto, es preciso elegir entre estos dos modos de vida que son opuestos, la puerta estrecha que lleva a la vida o elegir el camino ancho que lleva a la perdición.
“En un reflexión del papa Francisco dice lo siguiente:
 La imagen de la puerta se repite varias veces en el Evangelio y se refiere a la de la casa, del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor, calor. Jesús nos dice que existe una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Esta puerta es Jesús mismo. Él es la puerta. Él es el paso hacia la salvación. Él conduce al Padre. Y la puerta, que es Jesús, nunca está cerrada, esta puerta nunca está cerrada, está abierta siempre y a todos, sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios. Porque, sabéis, Jesús no excluye a nadie”.

Pidamos al Señor que nos enseñe a valorar aquellas cosas de verdad tienen sentido para nuestra vida cristiana, a vivir nuestra vocación siendo auténticos. Que  con nuestro sacrificio alcancemos la salvación y encaminemos a muchos hacia ella.

Por: Sor. Alba Mdes Natera Fabián H.M.C.J

Comentarios   

Gualveris
0 #1 No echar lo Santo a los perrosGualveris 21-06-2016 16:56
Bella reflexión de nuestra hermana. La hemos leído en familia esta mañana en southwest Miami.
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