Imprimir 

Valoración del Usuario: 5 / 5

estrella activaestrella activaestrella activaestrella activaestrella activa
 

Por Edelmiro Nápoles

No, es la misma familia que, conformada por personas perfectibles, ella también es perfectible. No quiere decir que estemos preocupados por un mejoramiento enfermizo a ultranza, que no nos permita disfrutar la vida tan rica en goces y disfrutes necesarios y puros, porque estamos más preocupados en ser cada día mejores, aspecto loable, pero podemos caer en un negativismo o pesimismo vital, cuando no logramos el objetivo y nos sentimos culpables e incapaces de mejorar en la vida familiar o matrimonial. Propongo que este año empecemos con un proyecto de cambio. Cada uno sabe en qué debe mejorar, ¿verdad? Como referente comparto el siguiente poema titulado “Si yo cambiara”, de José Enrique Rodó (en Lectura para todos 2, Ediciones Dabar, pág. 104)

 Si yo cambiara mi manera de pensar acerca de los otros,

me sentiría sereno.

Si yo cambiara mi manera de actuar ante los demás,

los haría felices.

Si yo aceptara a todos como son,

sufriría menos.

Si yo me aceptara tal cual soy, quitándome mis defectos,

¡cuánto mejoraría mi hogar, mi ambiente…!

Si yo comprendiera plenamente mis errores,

 sería humilde.

 

Si yo deseara siempre el bienestar de los demás,

sería feliz.

Si yo encontrara lo positivo en todos,

la vida sería digna de ser vivida.

Si yo amara al mundo…, lo cambiaría.

Si yo me diera cuenta de que al lastimar

¡el primer lastimado soy yo!

Si yo criticara menos y amara más… y

si yo cambiara… cambiaría al mundo.

Familia, de todos modos, no olvidemos orar siempre. ¡Feliz 2022!