Imprimir 

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 

La mañana del 21 de enero de 2017 en la Catedral de Camagüey, celebramos una alegre Misa donde tomó posesión de esta Iglesia de Camagüey nuestro nuevo arzobispo, que durante diez años había servido como obispo de Guantánamo, Wilfredo Pino Estévez. A modo de recuerdo de aquella iluminada mañana, les queremos compartir fragmentos de su homilía.

“Siempre he escuchado que ‘el primer amor nunca se olvida’. Debo decirles que ¡Guantánamo ha sido ‘mi primer amor’ como obispo! Estoy seguro que de ahora en adelante los camagüeyanos me perdonarán si, a cada momento, les esté compartiendo vivencias de Guantánamo, de su gente y de su Iglesia. Ellos, los guantanameros, supieron tener paciencia y comprenderme cuando yo les hablaba a cada rato de ustedes”.

(…)

“Ahora, ya en Camagüey, les comparto que, si hace diez años llegué a Guantánamo ‘muy asustado’ porque no conocía la gente, ni la geografía, ni la labor a realizar; hoy llego aquí solo ‘asustado’, sin el ‘muy’, porque es territorio conocido y de muchas personas conocidas. Pero no les oculto que me asusta la tarea a realizar porque los dos últimos arzobispos que han pasado por aquí me han dejado el listón muy alto”.

(…)

[…] “escogí como lema de mi episcopado lo que dice el versículo 3 del salmo 37: ‘Confía en el Señor y haz el bien’. Lo de confiar en el Señor tiene que ver con Mons. Adolfo y lo de hacer el bien tiene que ver con Mons. Juan”.

(…)

“Encomiendo mi nuevo trabajo pastoral a la protección maternal e la Virgen de la Candelaria, nuestra Patrona, y a la intercesión del Padre Valencia y de los beatos José López Piteira, Jaime Oscar Valdés y José Olallo  Valdés. Me encomiendo a la oración de muchos ejemplares camagüeyanos que conocí y gozan ya de la felicidad eterna con nuestro Dios. Y me confío también a la oración de tantos otros, camagüeyanos o no, que dentro y fuera e Cuba, me la han prometido.

“Y a los que no rezan o no saben rezar, les pido lo que suele pedir el Papa Francisco: deséenme, entonces, algo bueno.

“Sepan los guantanameros que hace diez años fui a su tierra con el mismo amor con que quería y sería a los camagüeyanos. Y sepan los camagüeyanos que ahora regreso al Camagüey con el mismo amor con el que he querido y servido a los guantanameros.

“¡Que Dios los bendiga!”