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“Merced: presencia de Dios que ama, acompaña, libera y camina junto a su pueblo”

Llegada a Santiago de Cuba y Guáimaro

El día 01 de marzo del presente, las hermanas misioneras, Sor Ivanilde Rodrigues, de la congregación de hermanas mercedarias misioneras de Brasil, Sor Ramona Aguilar, mercedaria del Niño Jesús de Argentina y Sor Fabiola Jakiwara, peruana, mercedaria de la Caridad, fundación española, que conformarán la comunidad religiosa en la Parroquia La Inmaculada de Guáimaro, llegaron a este pueblo, acompañadas de las hermanas del Gobierno provincial, Sor Damaris Esther Flores, Superiora provincial y Sor Raquel Gómez, Administradora provincial, ambas pertenecientes a la Congregación de hermanas mercedarias de la Caridad. Después de un tiempo de preparación e integración de la comunidad intercongregacional en la Residencia de hermanas mayores, en Santo Domingo, RD, han partido del Aeropuerto de las Américas, llegando al Aeropuerto de Santiago de Cuba hacia la 01:15 de la madrugada, donde les esperaban el Padre Marcos Saavedra mercedario y el diácono Fernando Gálvez, diocesano.

El sueño de este proyecto intercongregacional mercedario, tiene sus inicios en los encuentros de Superiores generales, tanto de la Orden mercedaria como de distintas congregaciones mercedarias femeninas adheridas a la Orden, que se dieron anualmente desde el año 2011.


La llegada a este municipio de Guáimaro, perteneciente a la Diócesis de Camagüey,  ha llenado de alegría a todos los pobladores de esta zona y de las comunidades cristianas aledañas, y lo manifiestan en las expresiones de acogida y gratitud que se dan de forma incesante y con gran emotividad, especialmente de las personas mayores que han sido y son el soporte de la fe de su pueblo, en medio de la crisis y el desierto que les ha tocado vivir, y que por fin ven su sueño hecho realidad, al contar con la presencia de religiosas, después de 57 años de ausencia. También cómo no agradecer  la acogida de Monseñor Juan García, que se ha hecho presente para saludar a las hermanas y celebrar la Eucaristía, en las que fueron presentadas a toda la comunidad parroquial.


Las hermanas de la comunidad misionera se encuentran muy agradecidas y colmadas de gozo, y acogen este proyecto como el querer de Dios, manifestado en tantos signos elocuentes, que sin duda, hablan de nuevos horizontes de evangelio, de caminos inéditos por recorrer, de la presencia  de un Dios que siempre está cercano a su pueblo, y escucha sus clamores y baja a liberarlos. Eso, es lo que quieren ser las religiosas mercedarias, merced de Dios, en medio del pueblo.


¡DONDE LA VIDA CLAMA, PROYECTEMOS NUESTRA MISIÓN DE CARIDAD REDENTORA!

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