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El 28 de julio de 1999, gracias a un sueño de Monseñor Adolfo, se fundaba el Centro de Formación “P. Ramón Clapers” en la Arquidiócesis de Camagüey, con el objetivo de permitir una formación teológica-pastoral de manera gradual, continua y uniforme a niños, jóvenes y adultos, sin que interfiera en la formación que brinda cada una de las pastorales en lo particular. El director en este momento era el laico Fidel Pacheco (EPD) y la secretaria Mercedes Acevedo. Luego pasa a ser dirigido por Natalia Nikiforova hasta nuestros días.

En sus inicios tenía tres núcleos fundamentales: elemental, básico y superior. El nivel elemental comprendía la catequesis infantil y de adolescentes, así como el catecumenado de jóvenes y adultos. El nivel básico estaba destinado a jóvenes y adulto que deseaban profundizar sus conocimientos en materia religiosa y que habían vencido el nivel elemental.
El nivel último y superior estaba destinado a jóvenes y adultos que luego de haber transitado por los niveles anteriores, estaban dispuestos a continuar con una especialidad, con la aprobación del sacerdote de la comunidad.
El núcleo elemental estaba integrado por tres fases: pre catecumenado, catecumenado y neofitado. El núcleo básico lo integran las carpetas del Centro de Formación Integral a Distancia (CEFID), de Monterrey, México, o como fueron llamadas popularmente: carpetas mexicanas, que tanto bien hicieron en esta arquidiócesis. Consta de cinco carpetas con sus cuestionarios y exámenes. En ellas se matricularon un total de 1525 laicos, graduados de las cinco carpetas fueron 202 y 838 laicos terminaron una o varias carpetas.
Los graduados del CEFID pasan al núcleo superior, que son las carpetas del Instituto Internacional de Teología a Distancia (IITD) de Madrid, España, donde se han matriculado 82 laicos.
Hoy en día las carpetas están actualizadas a la luz del Magisterio de la Iglesia y los últimos Papas.
Durante estos 22 años muchos han sido los aportes del Centro de Formación a la formación de los laicos que se evidencia en las celebraciones litúrgicas, en los temas y retiros que se imparten, y en el testimonio cristiano de los fieles.