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Hoy 1 de agosto se cumplen 46 años de su ordenación sacerdotal en la SI Catedral de Camagüey, de manos del Siervo de Dios Monseñor Adolfo Rodríguez Herrera.

 Gracias al P. Filiberto, párroco de El Cristo a donde asiste el adolescente Wilfredo Pino Estévez, nace su vocación al servicio y entregar su vida para ser puente en la salvación de las almas. Con solo 13 años de edad entra al Seminario “San Basilio Magno” en El Cobre y luego continúa en el Seminario “San Carlos y San Ambrosio” de La Habana.

Fiel colaborador del Arzobispo de Camagüey, Monseñor Adolfo, ha servido en esta Iglesia con celo apostólico. Gratos recuerdos y enseñanzas ha dejado a su paso por las parroquias de Nuestra Señora de la Caridad de Nuevitas, Nuestra Señora del Carmen en Florida, Santa Cruz y La Merced en la ciudad. De 1985 a 1995 fue Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias. Coordinó el Comité Diocesano que preparó la visita del Papa Juan Pablo II a Camagüey.

Entre enero 2007 y enero 2017 fue Obispo de la Diócesis de Guantánamo-Baracoa, compartió con estos hermanos en la fe momentos buenos y difíciles, como el paso del huracán Matthew por Baracoa donde llegó en horas de la madrugada para comulgar con el sufrimiento devastador de su comunidad y de todo el pueblo, y luego dando ayuda espiritual y material a todos, católicos o no, pero hijos del mismo Padre.

Desde el 21 de enero de 2017 inicia su ministerio episcopal como Arzobispo de Camagüey, en Misa celebrada en la Basílica menor Nuestra Señora de la Candelaria y en presencia de todos los obispos de Cuba, el Nuncio, el Cardenal, Diáconos, religiosas y laicos. Estuvo presente una numerosa representación de la Iglesia guantanamera, que vinieron a decirle un cariñoso “hasta luego” a su obispo por diez años.

Monseñor Willy nos hace referencia a cada rato de Monseñor Adolfo, su padre en la fe, maestro y guía en su sacerdocio y episcopado. Gracias Monseñor Willy por su paciencia, serenidad, prudencia, cercanía y consuelo. Gracias por estos 46 años dedicados a salvar vidas y ganarlas para el Reino de los Cielos. Nos mantenemos rezando los unos por los otros.

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