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Camagüey 26,abr
Escrito: Neidys Hernández Ávila.

A las 7:00 a.m. suena el celular, es el P. Ignacio. Me dice “¿Ya te enteraste de la noticia?” Le respondo “No”. Y me insiste “¿No sabes nada?” A lo que se incrementa mi inquietud, “No, por favor, qué pasa?” Y ahí viene el suceso: Monseñor Juan es el nuevo Arzobispo de La Habana.
¡Cuántos sentimientos encontrados! No sabía si estar alegre o triste, si reír o llorar. Mi primer impulso fue de llamarlo y así lo hice. Le dije no sé si felicitarlo o darle el pésame, se empezó a reír. Le dije “nos deja huérfanos” y su respuesta fue, “ya vendrá otro mejor que yo”.
El Espíritu Santo es el que sabe por qué y para quéson las cosas.

Sí siento el pésame y nos deja huérfanos de su bondad, de su sencillez, su humildad, su cercanía, su radicalidad. Como decía el P. José Luis, que en Gloria esté, “está hecho de buena madera, pero a hachazos”.
Estoy feliz por nuestra Iglesia cubana.Los habaneros ganan un pastor que le gusta ir a los campos, a comunidades pequeñas, a misionar y celebrar misa; visitar los hospitales en las tardes; regalar estampas, conservas de guayaba, sábanas, o cualquier artículo necesario e inesperado; amigo de decir la verdad aunque moleste y duela, pero la verdad; invitar a toda una comunidad a salir a anunciar el Evangelio, no solo con la Palabra, sino también con el testimonio; capaz de hacer bromas aunque estén presentes altas personalidades y funcionarios; mandar a hacer listas interminables de personas que ayudan en diferentes pastorales para luego escribirles cartas, de su puño y letra con el nombre de cada uno de ellos; en fin, un “pastor con olor a oveja”, como ha pedido el Papa Francisco que fuera los sacerdotes.
El sentimiento de cada uno de sus colaboradores: sacerdotes, diáconos, religiosas, trabajadores del arzobispado, de pastoral, del almacén, en fin, de todos, es que damos gracias a Dios por haber trabajado a su lado y por haberle dado un corazón grande y humilde.
Rezamos para que el nuevo arzobispo de La Habana se mantenga fiel a sus promesas sacerdotales, que su nueva misión sea para mayor Gloria de Dios y que próximo arzobispo de Camagüey nos tenga la paciencia necesaria, que le permita aceptar los defectos y dificultades de esta tierra que está orgullosa de sus raíces.


¡Gracias Señor por Monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez!

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