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TEXTO Y FOTOS: Gioberti Jiménez
Camagüey, sábado 17 de diciembre, 2016. Con cantos y ofrendas se inició la mañana en el antiguo leprosorio del Padre Valencia (hoy conservatorio de música José White). La fiesta de San Lázaro llenó los corazones de esperanza y acercó a los devotos al encuentro de Dios con sus hijos, que de él esperan cuidados y consuelo espiritual. Las celebraciones de este año en el santuario de Camagüey se efectuaron en los alrededores del templo, incluso la exposición del Santísimo al amparo de los frondosos álamos y de una carpa azul muy bien concebida para el momento.

 

Esta fue la novedad de la ocasión, nombrada “Carpa del encuentro”, para la oración con Jesús sacramentado, la reflexión oportuna sobre nuestra vida interior y el momento para quitar de  nuestro interior todo lo que empaña el amor, lo que nos hace tropezar y caer. Fue el rinconcito de la comunidad de San Lázaro, en el patio de la escuela de música para, entre acordes de contemplación y animación espiritual de la comunidad, pedir fuerzas y seguir adelante, acercarnos más al verdadero amor del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Solo las celebraciones de la Eucaristía sucedieron en la nave principal de la iglesia. Y a las 8:00 pm salió la procesión por las calles de la región, con paradas para bendecir al pueblo en las esquinas de Palomino y Segunda; la tercera parada frente al Hospital Materno Ana Betancourt, donde el padre Bladimir ofreció una bendición especial a las embarazadas, que por las ventanas se disponían a recibirla.
Muchos fieles y pueblo en general acogieron la celebración del 17 de diciembre en la ciudad de los tinajones y la iglesia espera de ellos que cada día se acerquen más a la paz, el amor y el conocimiento de Jesucristo nuestro Señor.