Valoración del Usuario: 5 / 5

estrella activaestrella activaestrella activaestrella activaestrella activa
 

Iglesia Catedral Metropolitana de Camagüey, 21 de enero del 2017

Mons. Wilfredo Pino Estévez

Las palabras de agradecimiento que yo pueda decir ahora, no podrán expresar plenamente toda la gratitud que hay en mi corazón y mi memoria. Por eso, con el salmo responsorial de la Misa de hoy, me he preguntado: “¿Cómo te pagaré, oh Señor, todo el bien que me has hecho?”. Gracias le doy, pues, a nuestro buen Dios, rico en misericordia. Porque bastaría leer algunas páginas de la Biblia para descubrir cómo Dios llama a su servicio a los que el mundo no tiene en cuenta: al débil, al más pequeño, al marginado, a la estéril, al despreciado, al tartamudo, al pecador, a la que no sabía leer ni escribir… A ese Dios que me llamó a servir a los demás, le pido que me siga acompañando y me lleve de su mano.

Gracias al Papa Francisco por confiarme esta nueva tarea que me sobrepasa. Gracias por la tremenda sacudida que le está dando a nuestra Iglesia para que se parezca cada vez más a su Señor. Rezo para que el Señor le dé la fuerza necesaria para tenerlo muchos años más.

Gracias a mis hermanos obispos. De ellos tengo mucho que aprender y que agradecer. En el evangelio que fue proclamado en esta Misa, Jesús, luego de una noche de oración, escogió a los doce y los llamó apóstoles. Y escuchamos los nombres de cada uno de ellos. Hoy están aquí con nosotros un notable grupo de nuevos apóstoles, sucesores de aquellos primeros. Seguro que algunos de ustedes quisieran conocerlos personalmente y saber cómo se llaman. Yo los voy a presentar y le pediré a ellos que, cuando mencione su nombre, se pongan de pie y esperen a que un niño de la Infancia Misionera le regale, en nombre de todos, el tinajón del Camagüey y un sencillo cuadro con palabras del Papa Francisco.

1. Presento, en primer lugar, a quien representa al Papa Francisco ante el Gobierno, la Iglesia y el pueblo cubanos, el Nuncio Apostólico Mons. Giorgio Lingua
2. Presento a Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, Presidente de nuestra Conferencia de Obispos de Cuba (y guantanamero)
3. Presento a Mons. Jaime Ortega, nuestro Cardenal
4. Presento a Mons. Juan, arzobispo de La Habana
5. Presento a Mons. Álvaro Beyra , obispo de Bayamo-Manzanillo
6. Presento a Mons. Mario Mestril, obispo de Ciego de Ávila
7. Presento a Mons. Arturo González, obispo de Santa Clara
8. Presento a Mons. Domingo Oropesa, obispo de Cienfuegos
9. Presento a Mons. Manolo de Céspedes, obispo de Matanzas
10. Presento a Mons. Jorge Serpa, obispo de Pinar del Río
11. Presento a Mons. Juan de Dios, obispo auxiliar de La Habana
12. Presento a Mons. Roberto González, arzobispo de San Juan de Puerto Rico
13. Presento a Mons. Thomas Wenski, arzobispo de Miami
14. Presento a Mons. Luis, obispo emérito de Melo (Uruguay)

No han podido estar hoy con nosotros:

15. –Mons. Emilio, obispo de Holguín
16. –Mons. José Siro, obispo emérito de Pinar del Río
17. –Mons. Héctor, obispo emérito de Holguín
18. –Mons. Carlos, obispo emérito de Guantánamo-Baracoa
19. - Mons. Alfredo, obispo auxiliar emérito de La Habana

Gracias especiales, y un reconocimiento grande, a quien se le pidió un servicio delicado y especial. Y me han dicho que lo hizo bien. Estoy hablando de quien fue, hasta el día de hoy, el Administrador Diocesano, el P. Juanín.

Gracias a los pastores y fieles de Iglesias hermanas que han estado presentes y hemos rezado juntos. ¡Ojalá ustedes y yo sigamos el sabio consejo de San Juan XXIII: “Busquen primero lo que une, no lo que divide”!

Gracias a mi familia: La vieja Estela y el viejo Pino ya murieron, pero de alguna manera están presentes en mis hermanos, cuñadas, sobrinos, primos. Si ellos se pusieran de pie… Destaco a la representante de mis 23 tíos: mi tía Mercedes, que hace 15 días cumplió 99 años. A ellos les recuerdo otro consejo más, éste de San Juan Pablo II cuando nos visitó: “Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón”. ¡Tenemos, pues, una buena tarea por delante!

Mi gratitud crece al pensar en los sacerdotes, religiosas, diáconos, seminaristas y laicos del Camagüey. Me gustará trabajar con ellos y aprender de ellos. Ellos también tendrán que seguirme enseñando a ser obispo. Destaco que, entre los seminaristas, hay cuatro que muy pronto serán ordenados sacerdotes. Si ellos 4 se pusieran de pie… ¡A lo mejor uno de ellos se me brinda para ayudar por seis meses o un año al P. Alberto en la misión de Maisí! Y yo, siguiendo el mensaje que me pasó Mons. Juan por su celular, no le diré que no.

Hay sacerdotes que han venido de otras diócesis cubanas. ¡Gracias! También hay sacerdotes de diócesis algo más lejanas: el P. Quin, guantanamero en Estados Unidos y el P. Benjamín, sacerdote en Sevilla (España) y amigo personal de Mons. Adolfo.

Gracias a las distinguidas autoridades del gobierno y Partido que han querido estar presentes: Caridad, Samper, Sanamé, Reinier, Brito, Julio, Salvador, Omar y Luis, así como personal de la televisión y la radio camagüeyanas.

Su presencia y su cooperación es un signo de que, sobre todo en este año, nuestros diálogos ganaron en profundidad, frecuencia y claridad. En estos últimos meses, la Iglesia y el Gobierno de Guantánamo hemos trabajado coordinadamente ayudando a los afectados por el huracán Matthew.

Por ese motivo, el Boletín Católicos Hoy de la Iglesia guantanamera publicó un artículo sobre un “segundo huracán” o “huracán bueno” que llegó después del Matthew, en el que se expresa que éste “huracán bueno”

 “…no quitó techos sino que ha ayudado a quitar prejuicios. No tumbó árboles sino algunos esquemas. No destruyó la malanga, los cocos, el café o el cacao sino que ha empezado a sembrar un nuevo estilo de cómo trabajar juntos a pesar de las diferencias. No acabó con los caminos y las casas sino que hizo pensar en la posibilidad de caminos nuevos y casas nuevas. Matthew tumbó el puente sobre el río Toa, éste de ahora, al contrario, tendió pequeños pero nuevos puentes entre personas, que son los más difíciles de hacer. Este segundo huracán no dejó matas sin hojas sino que ha intentado fortalecer sus raíces para que broten pronto retoños nuevos”.

Rezo para que este estilo nuevo de trabajo no muera, sino que se fortalezca. Para ellos hay también un tinajón camagüeyano y un cuadro con la foto de la Cruz de la Parra que se cuida celosamente en la Iglesia de Baracoa, y que es Monumento Nacional y Tesoro de la Nación Cubana.

Quiero aprovechar la oportunidad para agradecer a todos los obispos y fieles de Cuba, en nombre de la Iglesia y del pueblo de Guantánamo, la enorme y generosa ayuda enviada por ustedes y sus comunidades para los damnificados del huracán. ¡Mil gracias!

Tampoco quiero olvidar dar las gracias a todos los que han preparado con esmero esta celebración: el Maestro de Ceremonias (P. Fernando), el excelente y juvenil coro y los músicos, los niños de la Infancia Misionera, a los de la Comisión Organizadora, etc. Gracias a todos los que hoy han tenido que madrugar para venir desde comunidades lejanas. Gracias especiales a una “representación”, muy querida para mí, de “Veteranas de la Guerra de Independencia”: Dora (cocinera y madre de todos los sacerdotes), Cuca (que estuvo junto a mí cuando Mons. Adolfo moría) y Lily (la cara alegre que recibía a todos en la Casa Diocesana). A ellas quiero pedirles su bendición.

Termino despidiéndome de los muy queridos 120 guantanameros aquí presentes. Lamentablemente no podré regresar hoy con ustedes. ¡Ay, las despedidas! Hace años un poeta escribió: “Dicen que las despedidas no son tristes. Dile a quien te lo dijo, que se despida”. Todo mi agradecimiento a ustedes lo quiero expresar repitiendo una sola palabra: Gracias, mil gracias, un millón de gracias.

Pero para no terminar entristecidos, les comparto dos cosas:

La primera: Malas lenguas aseguran que a Mons. Juan se le ha visto últimamente en el Latino de La Habana, tratando de pasar de incógnito con un pulover azul de los Industriales. Este detalle se está tratando de confirmar. Sabemos que a él no solo le gusta la pelota sino que sabe de pelota. Y hemos querido aprovechar este momento para devolverle unos libros que estaban en su oficina del Arzobispado y se le quedaron en Camagüey, cuyos títulos son:

1. Historia del béisbol en Cuba
2. Colección de jugadas de béisbol ilustradas
3. Del béisbol casi todo
4. Reglas oficiales del béisbol
5. Guía oficial del béisbol cubano

Nos consuela saber que sabe casi tanto de pelota como sabe de teología

Y la segunda cosa tiene que ver con el hecho de que los guantanameros han venido con un solapín en su pecho que dice “INVITADO DE GUANTÁNAMO”. Y más abajo está escrito: ¡GRACIAS, CAMAGÜEY!

Resulta que a ese “gracias, Camagüey”, la “chispa” cubana le ha sacado tres posibles interpretaciones: dos lindas y una fea.

La primera interpretación linda: ¡Gracias, Camagüey, por las atenciones que estás teniendo con nosotros: acogida, desayuno, almuerzo, etc.!

La segunda interpretación linda: ¡Gracias, Camagüey, porque nos regalaste al Padre Willy por 10 años!

Y la tercera interpretación fea y malvada: ¡Gracias, Camagüey, por llevarte al Padre Willy!…

Para ellos, los guantanameros, la Comisión Organizadora ha preparado una sorpresa. Aquí está nuestra excelente Banda de Música, a quienes también tengo mucho que agradecer personalmente. Ellos han preparado un canto que será estreno mundial en Cuba y que los camagüeyanos llevan ensayando en secreto un montón de noches. Se lo quieren regalar para que los guantanameros lo aprendan y lo canten al regreso. Y mientras todos lo cantamos, cada uno de ellos tendrá también su tinajón camagüeyano. ¡Adelante con el canto!

(Y la sorpresa para los guantanameros era que se trataba de la tradicional Guantanamera, que se cantó con la estrofa: “Cultivo una rosa blanca, en julio como en enero, para el amigo sincero, que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca, el corazón con que vivo, cardo ni oruga cultivo, cultivo una rosa blanca”.)

Comentarios   

Gloria
0 #1 Por siempre camagueyanaGloria 23-01-2017 18:39
Lindas palabras. ..gracias por tener al padre Willy de regreso....bendiciones
Citar | Reportar al moderador

Escribir un comentario

Comente aquí


Código de seguridad
Refescar