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Por: Gioberti Jiménez González
El gozo y la esperanza reinaron en la casa diocesana La Merced de la arquidiócesis de Camagüey, el domingo 9 de julio de 2017. Se encontraron los ex alumnos escolapios y sus familias cercanas, para dar gracias a Dios, recordar y vivir experiencias siempre renovadoras de lo que fue su vida escolar en las escuelas Pías del Camagüey. También conocieron de las nuevas obras de evangelización que realizan hoy los padres escolapios, unidos a grupos infantiles, de adolescentes y jóvenes cubanos.


Especial regocijo se experimentó durante la conferencia “Los escolapios en Cuba: 160 años de vida, cultura y educación para todos”, impartida por el Licenciado en Historia Armando González López, especialista del archivo histórico en el Museo de Guanabacoa,  que versó sobre la historia de los escolapios en Cuba, desde 1857 y hasta la época presente en que aún laboran con afán y siempre bajo los principios de la fe católica. Manifestó que no se puede escribir la historia de la educación y la cultura cubana, si no se hace referencia a los padres escolapios; quienes fundaron en esta tierra una escuela formadora de maestros, que se dedicó a la preparación de un profesorado competente, preparado para asumir las tareas de la educación primaria, tanto la elemental como la superior. El conferencista expresó que eso es un mérito que no puede ser negado. A lo largo de los siglos ellos formaron grandes figuras que ocuparon destacados espacios en el mundo de la cultura en la Isla, en todos los ámbitos del saber: en la ciencia, en el arte,  en la política.
Al preguntarle al especialista sobre la importancia de la labor misionera y pedagógica de las escuelas Pías en Cuba y en Camagüey, conociendo su historia, expresó:
“El pensamiento de San José de Calasanz, fundador de los escolapios, está basado en la educación y la formación de la juventud. Toda su obra la hizo pensando en los niños y los jóvenes. Para nadie es un secreto que, en los últimos tiempos la educación cubana, que ha tenido logros importantes, con aspiraciones de formar profesionales competentes, ha sufrido un proceso de cansancio, donde afloran ciertos fenómenos que antes no se veían. Hay profesores en las aulas de hoy que lamentablemente tienen carencias importantes, no solo desde el punto de vista científico y metodológico, sino también desde el punto de vista espiritual y moral. Y el profesor tiene que ser el ejemplo de sus alumnos, el espejo donde ellos se miren. En esto influye también que, una parte importante de la juventud cubana de hoy es despreocupada, enajenada y escéptica, ajena a los problemas del país. Hoy la juventud cubana debe ser más que nunca consciente y debe enfilar su obra a hacer una Cuba más linda, próspera y buena. Y el gran papel que tiene la orden escolapia en Cuba es ese: contribuir a que esa juventud sea cada vez más consciente, que cada vez esté mejor preparada para asumir los retos del futuro, para asumir el compromiso de construir un país mejor, que es el país que merece todo el pueblo cubano”.
El padre Víctor Filella, representante de los sacerdotes escolapios ante la sede provincial, que comprende Costa Rica, Nicaragua, República Dominicana, Venezuela y Cuba, manifestó la importancia y el empeño de promover vocaciones de nuevos religiosos en la Isla; dijo también que ahora solo tienen una comunidad en Guanabacoa, donde atienden un centro cultural y la parroquia de esa región. En el centro cultural ofrecen cursos de idioma, repasos escolares y computación. También cuentan con una guardería para atender cerca de ochenta niños; la labor docente la realizan cinco maestras y otros laicos que apoyan en la formación y cuidado de los infantes. Ilustró también que existen religiosas escolapias hoy en Guanajay, arquidiócesis de La Habana.
El trabajo pudiera ser más abarcador, pero en verdad son pocos menos que antes, donde tenían presencia en Camagüey, Pinar del Río y varias zonas de La Habana. Ahora pretenden mantenerse en el área de la capital cubana, aunque les gustaría que la presencia de escolapios estuviera en otras regiones del país, como por ejemplo, en la arquidiócesis de Camagüey. En este punto  manifestó que la jornada por los 160 años en nuestra comarca ha sido fructífera y muy interesante, pues existe un movimiento fuerte de ex alumnos que les transmiten sus experiencias a sus familias en el presente.

A las once de la mañana, en la iglesia Nuestra Señora de La Merced, monseñor Willy, arzobispo de Camagüey, presidió la misa que dio por terminado el encuentro. Durante su homilía agradeció a todos la presencia en la celebración y mencionó al padre Ramón Clapers, escolapio de nuestra región que, supo guardar con celo y conciencia el convento de La Merced en los tiempos difíciles de nuestra iglesia cubana.
Esperanzas, recuerdos, emociones diferentes y siempre reconfortantes, colmaron este encuentro en que los ex alumnos escolapios rememoraron su trayectoria como educandos de las escuelas Pías camagüeyanas. Junto a ellos sus familiares, conocieron el valor de la experiencia que ya cuenta con siglo y medio de existencia y que aún desea continuar la labor educativa que inspiró siempre a su fundador: San José de Calasanz. 

 

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