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Camagüey, 23 nov.- A fin de que nuestras comunidades se conviertan en “oasis de misericordia” como nos ha convocado el Papa Francisco, sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos, responsables y secretarios pastorales se reunieron este lunes en la ciudad de Camagüey para celebrar junto a Mons. Juan un encuentro preparatorio y planificar un grupo de acciones de cara al Año Jubilar extraordinario de la Misericordia y del centenario de la proclamación de la Virgen de la Caridad como patrona de Cuba, en el camino de conversión al que nos invita nuestro Plan Pastoral.

La reflexión y la oración sobre la misericordia de Dios marcaron la primera parte del encuentro, donde además se entregaron subsidios proporcionados por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) y los padres jesuitas.
Destaca entre los documentos, la catequesis del Papa del pasado 18 de noviembre, donde el Sumo Pontífice refiere que “la Iglesia es la portera de la casa del Señor, no la dueña” y exhorta a todos a cruzar el umbral de ésta con valentía, además anima a la Iglesia a salir con el Señor al encuentro de sus hijos.
A tono con este pensamiento, se acordó en esta  reunión realizar la Apertura del Año de la Misericordia el próximo 12 de  diciembre a las 9:00 am en la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Candelaria  (Catedral de Camagüey).
Otras acciones son: la preparación espiritual profunda a través de catequesis y catecumenado; homilías; peregrinaciones a lugares de misericordia; de colectas para necesitados y un acertado trabajo de divulgación en la revista El Alfarero.
Se acordó preparar y buscar personas que sirvan de acogedores en los templos, y de mostrar siempre un rostro de disponibilidad a aquellos que se acercan.
La predicación a favor de la reconciliación y la misericordia fue otro tema que trascendió en el encuentro, y no faltó, por supuesto, continuar trabajando por el bien de los más necesitados entre ellos ancianos, alcohólicos, presos, enfermos, jineteras.
Mons. Juan elogió los esfuerzos que hace la Iglesia en Camagüey por estas personas y puso como ejemplo aquellos fieles que “desde las cinco de la mañana cocinan con carbón o con leña para garantizar un plato de comida a cientos de personas que lo necesitan”.
Se dio gracias a Dios por esta mañana, vivida en comunidad y que terminó cantando Salve Regina y la bendición de Mons. Juan.

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