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Alma de Cristo

Alma de Cristo: santifícame.
Cuerpo de Cristo: sálvame.
Sangre de Cristo: embriágame.
Agua del costado de Cristo:
lávame.
Pasión de Cristo: confórmame.
Oh, ni buen Jesús, óyeme:
dentro de tus llagas escóndeme;
no permitas que me separe de Ti;
del enemigo malo defiéndeme;
en la hora de mi muerte llámame
y mándame ir a Ti
para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oración al Cristo de Limpias

En esta tarde, Cristo del Calvario, vine a rogarte por mi carne enferma, pero al verte, mis ojos van y vienen de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor cuando tengo rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de nada, huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía se me ahoga en la boca pedigüeña y sólo pido no pedirte nada estar aquí junto a tu imagen muerta ir aprendiendo que el dolor es sólo la llave santa de tu santa puerta. Amén.

Oración del Cristo Crucificado

No me mueve mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido; ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor; muéveme al verte clavado en esa cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido; muévanme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y, aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera; pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Amén.

Oración a Cristo, Rey del Universo

Señor Jesucristo, Rey de Reyes, príncipe absoluto la paz y la justicia.
Rey del universo y del poder divino, dador de luz a través de los siglos,
Jesús, Rey de las naciones, juez y defensor supremo de toda la humanidad.
Príncipe pacífico, dueño de nuestras mentes y de los corazones.
Aparta toda maldad y haz que todos te alaben y te sigan como el único y verdadero Rey del universo.
Señor Rey de bondad y misericordia, que por nuestra redención, en una cruz abriste tus brazos y entregaste tu ardiente corazón atravesado por una lanza.
Que toda la creación ante tu trono santo, se postre ante ti, siguiendo tus mandatos de amor. Que ante ti se doblen todas las rodillas en el cielo y en la tierra y en los abismos, que todos reconozcan que eres Señor para gloria de Dios Padre.
Eres el Rey de Gloria, el poderoso Rey. Te damos gloria, alabanza y honor a tu nombre. Glorificado seas por siempre, Jesucristo, Rey del universo. Bendito sea tu santo nombre y bendito sea tu Sagrado Corazón.
Alabado seas tú, Rey eterno y que contigo y con tu eterno Padre, glorificado sea el Espíritu Santo consolador.
Amén.


ORACIONES PRINCIPALES

SALMOS

ORACIONES A JESUCRISTO

ORACIONES A LA VIRGEN

ORACIONES PARA LOS NIÑOS

ORACIONES DEDICADAS A LOS SANTOS

ORACIÓN POR EL ANIVERSARIO 100 DE LA DIÓCESIS DE CAMAGÜEY

ORACIONES POR DIVERSOS MOTIVOS

 

 

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Buenos días, Señor

Buenos días, Señor, a ti el primero encuentra la mirada del corazón, apenas nace el día: Tú eres la luz y el sol de mi jornada. Buenos días, Señor, contigo quiero andar por la vereda; Tú, mi camino, mi verdad, mi vida; Tú, la esperanza firme que me queda. Buenos días, Señor, a ti te busco, levanto a ti las manos , y el corazón, al despertar la aurora: quiero encontrarte siempre en mis hermanos. Buenos días, Señor resucitado, que traes la alegría al corazón que va por tus caminos, ¡vencedor de tu muerte y de la mía! Gloria al Padre de todos, gloria al Hijo, y al Espíritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos te alabe nuestro canto. Amén.

Oración para comenzar el día

Hago mi conexión con Jesús

• Al comiendo del día, escucho los sonidos que me rodean y descubro la vida que despierta en torno a mí.
• Abro el regalo que Dios me envía con este nuevo día, descubro el cariño que contiene y agradecido, abro mi corazón a su amor: “Señor, gracias por todo lo que hoy voy a vivir”.
• Pongo al servicio de Jesús mis cualidades, trabajos y esfuerzos de este día.
• Le entrego mis debilidades, mi barro, para que lo siga trabajando y lo convierta en una bella vasija.
• Abandono en sus manos mis proyectos, expectativas y preocupaciones: “Señor, que seamos como Tú quieras y no como quiero yo”.
• Abro mi corazón y le presento las personas que amo para que las bendiga.
• Pido su Espíritu para que inspire, ilumine e impulse todo lo que realice en este día.

Ilumina, Señor, mi mente para que sepa descubrir tu voluntad y para que viva unido a ti. Abre mis ojos para que vea tu acción y tu presencia en medio de mis hermanos. Abre mis oídos para que sepa oír con comprensión y con cariño. Inspira mi boca para que diga la palabra oportuna y, sobre todo, para que te comunique a ti.
Activa mis manos para que sepa servir. Dirige mis pies para que en cada momento, ocupe el lugar que Tú quieres.
Despierta mi corazón y apasiónalo por Ti y por tu Reino. Señor, que toda mi persona sea un instrumento del que te puedas servir para seguir amando.
Amén.

Al terminar el día

Busco a Dios en la vida

• Al finalizar el día me sereno y me dispongo a compartir mi día con un Amigo muy especial.
• Pido luz para reconocer las señales y la acción de Dios en este día.
• Le cuento a Jesús cómo me ha ido hoy: mis actividades, experiencias, encuentros, dificultades, estados de ánimos, etc.
• Le doy gracias por lo que hoy he vivido. No importa lo que haya sucedido, todo me puede ayudar a crecer. Señor, por todo, gracias.
• ¿Cuál ha sido el momento de mayor cercanía de Jesús? Jesús siempre nos sorprende, pero son claras las señales de su presencia: paz, motivación, libertad y alegría, perdón, esperanza, entrega, gratitud, etc. ¿En qué momentos del día he tenido esos sentimientos?
• ¿A qué me invitó hoy Jesús? ¿Qué propuestas me hizo? (en las personas, situaciones, sentimientos, deseos…)
• ¿Cuál ha sido mi respuesta?
• Le pido perdón por mis falsas y omisiones porque muchas veces me quedo a mitad de camino. Pi perdón a quienes hoy ofendí. Doy mi perdón a quienes me lastimaron. Me doy a mi mismo el perdón que Jesús me regala.
• Le presento las personas con las que hoy me he relacionado, con sus necesidades y deseos para que las bendiga.
• Sueño junto con Jesús cómo quiero ser y actuar mañana.
• Le renuevo mi amistad y mi deseo de amar y servir: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo”.
• Le pido la bendición a María.

Otro día

Y da vuelta otra hoja del libro de mi vida.
¿Qué traerá el día que empieza?
¡Lo que tú quieras, Señor!
Pero te pido fe para mirarte
en todo lo que haga, piense y quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento
y un olvido total de mí mismo.
Dame, Señor, lo que tú sabes
que me conviene
y yo no sé pedir.
¡Que pueda yo amarte cada vez más
y hacerte amar de los que me rodean!
¡Que sea yo grande en lo pequeño!
¡Que siempre tenga el corazón alerta,
el oído atento, las manos y la mente activas,
el pie dispuesto!
¡Derrama, Señor, tu gracia
sobre todos los que quiero!
Mi amor abarca al mundo,
y aunque yo soy muy pequeño,
sé que todo lo colmas
con tu inmensa bondad. Amén.


Himno de las criaturas

Omnipotente, Altísimo, bondadoso Sensor,
tuyas son la alabanza, lá gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición..
y nunca es digno el hombre
de hacer de ti mención..'
Loado seas por toda criatura, mi Señor, y en especial loado por el hermano sol, '
que alumbra y abre el día
y lleva por los cielos noticias de su autor.
Y por la hermana luna,
de blanca luz menor,
y las estrellas claras que tu poder creó tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son, y brillan en los cielos. ¡Loado, mi Señor!
Y por la hermana agua,
preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde:
¡loado, mi Señor!

Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol
y es fuerte, hermoso, alegre; ¡loado, mi Señor!
Y por la hermana tierra,
que es toda bendición,
la hermana madre tierra,
que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!
Y por los que perdonan
y aguantan por tu amor,
los males corporales y la tribulación: ¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la consolación!
Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave
sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen
la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación!
¡Servidle con ternura y humilde corazón! ¡Agradeced sus dones, cantad su creación! ¡Las criaturas todas, load a mi Señor!

Oración de abandono

Padre mío, me abandono a ti.
Haz de mí lo que quieras.
Por todo lo que hagas de mí,
te doy gracias.
Estoy dispuesto a todo.
Todo lo acepto
con tal que tu voluntad
se haga en mí
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en tus manos. Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón, porque te amo y es para mí una necesidad amarte y entregarme en tus manos sin medida,
con infinita confianza, porque tú eres mi Padre. Amén.


Oración de la noche

¡BUENAS NOCHES!
Antes de cerrar los ojos,
los labios y el corazón,
al final de la jornada,
¡buenas noches!, Padre Dios.
Gracias por todas las gracias
que nos ha dado tu amor;
si muchas son nuestras deudas,
infinito es tu perdón.
Mañana te serviremos,
en tu presencia, mejor.
A la sombra de tus alas,
abríganos, Padre Dios.
Quédate junto a nosotros
y danos tu bendición.
Antes de cerrar los ojos,
los labios y el corazón,
al final de la jornada,
¡buenas noches!, Padre Dios.
Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo Redentor,
gloria al Espíritu Santo: tres personas,
sólo un Dios. Amén.

 

Oración de la familia

Dios y Padre nuestro, te damos gracias porque nos diste la vida y un día quisiste reunirnos en este hogar.
Te damos gracias porque nos queremos y porque, a pesar de todas las dificultades, deseamos seguir siempre unidos.
Te pedimos que nos ayudes a mantener la paz
y la armonía en nuestro hogar,
a ser generosos los unos con los otros
y a saber perdonarnos cuando nos ofendemos.
Que no falte el pan de cada día en nuestra mesa.
Que tengamos salud y paz en nuestro corazón
y que no olvidemos nunca
que tú estás siempre con nosotros. Amén.


Oración por un hogar feliz

Señor Jesús, Tú viviste en una familia feliz.
Haz de esta casa una morada de tu presencia, un hogar cálido y dichoso.
Venga la tranquilidad a todos sus miembros, la serenidad a nuestros nervios, el control a nuestras lenguas, la salud a nuestros cuerpos.
Que los hijos sean y- se sientan amados y se alejen de ellos para siempre la ingratitud y el egoísmo.
Inunda, Señor, el corazón de los padres de paciencia y comprensión, y de una generosidad sin límites.
Extiende, Señor Dios, un toldo de amor para cobijar y refrescar, calentar y madurar a todos los hijos de la casa.
Danos el pan de cada día,
y aleja de nuestra casa
el afán de exhibir, brillar y apar.ecer;
líbranos de las vanidades mundanas
y de las ambiciones que inquietan y roban la paz.
Que la alegría brille en los ojos, la confianza abra todas las puertas, la dicha resplandezca como un sol; sea la paz la reina de este hogar y la unidad su sólido entramado.
Te lo pedimos a Ti que fuiste un hijo feliz en el hogar de Nazaret junto a María y José. Amén.

Bendición de la mesa

(1) Bendícenos (+) Señor, y bendice estos alimentos, que de tu bondad vamos a tomar. Amén.

(2) Bendito seas, Señor, Dios del universo, por estos alimentos,
fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que hemos recibido de tu bondad
y ahora vamos a compartir.
Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén.

(3) Te bendecimos, Señor, porque nos das estos alimentos. Bendice a cuantos nos reunimos en torno a esta mesa familiar.

(4) Al reconocer en esta mesa y en estos alimentos
la bendición constante de tu amor y de tu providencia, te alabamos, te bendecimos y te damos gracias, Señor.


Oración en la espera de un hijo

Señor, Padre nuestro,
te damos gracias por el don maravilloso
con el cual nos haces partícipes
de tu divina paternidad.
En este tiempo de espera
te pedimos que protejas esta vida
llena aún de misterio, para que nazca
sana a la luz del mundo
y al nuevo nacimiento del bautismo, Madre de Dios,
a tu corazón maternal
confiamos nuestro hijo. Amén.

 

Por un familiar que está lejos

Señor, Dios nuestro,
tu nombre domina la tierra, tu gloria se extiende más allá del cielo.
A ti, que nunca abandonas a los que te buscan, que nos puedes liberar de todo peligro, te pedimos por...
Que cumpla con honradez sus deberes familiares, sociales, patrióticos y religiosos.
Que cuando lo podamos abrazar de nuevo, sea con salud y con alegría.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración de los hijos por los padres

Padre bueno que nos mandaste a honrar padre y madre; escucha con benevolencia la oración que te dirigimos por ellos. Concédeles largos días de vida en la tierra y consérvales la salud del cuerpo y del espíritu.
Bendice sus trabajos y sacrificios.
Dales el ciento por uno de todo aquello que han hecho y hacen por nosotros.
Inspírales el amor a ti y el deseo de hacer siempre tu voluntad.
Haz que un día seamos su sostén y su consuelo; y que, después de haber gozado de su afecto en la tierra, tengamos la alegría de vivir eternamente con ellos en el cielo.
Amén.

Oración de un padre en el silencio de su corazón

Dame, oh Señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuándo es débil y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo cuando sienta miedo; un hijo que sea inflexible en la derrota humana, y humilde y magnánimo en la victoria.
Dame, oh Señor, un hijo que nunca doble la espalda cuando debe erguir el pecho; un hijo que sepa conocerte a ti, y conocerse a sí mismo, que es la piedra fundamental del conocimiento.
Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino por el camino áspero, agujereado por las dificultades y retos. Allí déjalo aprender y sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por los que fallan.
Dame, oh Señor, un hijo cuyo corazón sea claro, cuyos ideales sean altos; un hijo que busque dominarse a sí mismo en vez de pretender dominar a los demás; un hijo que aprenda a reír, pero que también sepa llorar; un hijo que avance hacia el futuro, pero que nunca olvide el pasado. Y después que le hayas dado todo eso agrégale, te lo suplico, suficiente sentido del humor, de modo que pueda tomar la vida en serio pero sin tomarse así mismo demasiado en serio. Amén.

Oración de los matrimonios en peligro

Señor, tú que nos viste llegar al matrimonio llenos de amor y cargados de ilusiones. Tú que viste como con el tiempo se fueron muriendo las palabras dulces que tanto nos gustaban, los pequeños regalos, las atenciones; tú que viste como nació en nuestras vidas el egoísmo, las pequeñas infidelidades, la insinceridad, tú que sabes cómo, sin quererlo, fuimos adormeciendo el amor primero: no permitas que hoy o mañana nos toque llorar sus consecuencias.
Ayúdanos a descubrir todo lo bueno que hay en aquel (aquella) a quien siempre yo quise, para querernos de nuevo y volver a hablarnos frente a frente, y a ofrecer lo que siempre quisimos que se nos diera.
Ayúdanos a vivir una vida nueva en nuestro matrimonio, llena de esperanza e iluminada por la luz de tu Evangelio.
Que así sea.

Oración de la Tercera Edad

Señor, ¡enséñame a envejecer!
Hazme comprender que la comunidad no tiene culpa si ya no me encomienda responsabilidades ni pide mi opinión. Y ha llamado a otros para que ocupen mi lugar. Aleja de mí el orgullo de la experiencia vivida y el convencimiento de que yo soy necesario(a).
Que mientras poco a poco, me voy desprendiendo de las cosas, descubra en este cambio de responsabilidades una de las experiencias más interesantes de la vida que se renueva bajo el impulso de tu providencia.
Haz, oh Señor, que yo pueda ser útil todavía, contribuyendo con el optimismo y la oración a la alegría y al entusiasmo de quienes están desempeñando su papel, viviendo un estilo de vida humilde y sereno, en contacto con el mundo en continua renovación, sin quejas sobre el pasado, convirtiendo mis sufrimientos humanos en un don de reparación universal.
Perdona, si solamente hoy, en la tranquilidad, logro comprender todo lo que tú me has amado y ayudado. Que al menos ahora yo tenga viva y penetrante la percepción del destino de gozo que me has preparado y hacia el cual me has encaminado desde el primer día de mi vida.
¡Señor, enséñame a envejecer así! Amén.

Oración por un hijo en el servicio militar

Dios omnipotente y misericordioso: que tu bendición acompañe a nuestro hijo mientras esté lejos de casa para servir a la Patria como militar.
Tú, que eres amorosamente providente, aleja de él todo peligro corporal y espiritual.
Que nada pueda doblegar su fe en ti o debilitar en él la capacidad de buscar y hacer el bien. Bendícelo de tal modo que pueda retornar a nosotros más rico en valores humanos, con una experiencia mayor de fe y con más confianza en ti. Amén.

Oración al novio o a la novia

En mi corazón, Señor,
se ha encendido el amor por una criatura
que tú conoces y amas. Te pido, Señor, por quien me espera y piensa en mí;
por quien ha puesto en mí toda la confianza
para su futuro; por quien camina a mi lado:
haz que seamos dignos el uno del otro;
que seamos ayuda y modelo. Ayúdanos a prepararnos a la grandeza
y a la responsabilidad del matrimonio
a fin de que, desde ahora, nuestras almas dominen nuestros cuerpos
y los conduzcan en el amor.
Te doy gracias por este regalo
que me llena de una alegría profunda,
me hace semejante a ti, que eres el amor,.
y me hace comprender el valor
de la vida que me has dado.
Haz que no malgaste esta riqueza
que tú has puesto en mi corazón;
enséñame que el amor es un don.
y que no puede mezclarse
con ningún egoísmo;
que el amor es puro
y no puede quedar en ninguna bajeza; que el amor es fecundo
y que desde hoy debe producir un nuevo modo de vivir entre los dos. Amén.

Oración del chofer

Dame, Señor, mano firme y ojo vigilante para que llegue sano a mi destino.
Protege a los que viajan conmigo: ayúdame a ser gentil con todos;
dame prudencia
para no cometer excesos
y haz que te vea en la naturaleza que me rodea. Amén.


Oración ante un enfermo

¡Oh brillante estrella de pureza,
María Inmaculada,
Nuestra Señora de Lourdes!

Gloriosa en tu Asunción,
Triunfante en tu coronación,
Muéstranos tu misericordia
Madre de Dios,
María Virgen, Reina y Madre,
Sé nuestro alivio, esperanza,
fortaleza y consuelo.
Amén.

Oración en caso de epidemias

Dios Padre, que nos creaste llenos de salud, ten piedad de tus hijos y líbranos de esta pandemia.
Señor Jesucristo, que curaste a tantos enfermos, sana en el cuerpo y en el alma a quienes sufren esta enfermedad y protege a quienes los atienden.
Espíritu Santo, otorga el don de tu ciencia a los que luchan por erradicar este padecimiento.
Santa María de la Caridad, ruega ahora por tus hijos enfermos y acompáñalos a ellos y a sus familiares en este momento de dolor.
Beato Olallo Valdés, que te enfrentaste a tantas epidemias muestra tu caridad a los médicos y enfermeros y tu paciencia a los contagiados para que juntos nos alegremos en esta vida y después en la eterna. Amén.

Oración del monaguillo

Señor Jesús, tu que me concedes el honor y la alegría De poder ayudar en el servicio del altar.
Ayúdame con tu bendición para que siempre lo haga con fe y amor.
Dame tu generosidad, para que dispuesto para Ti, siempre pueda estar.
Que todos los días te tenga presente en mi oración, como amigo fiel que eres Tú, Señor.
Que cada semana te visite en el sagrario, donde Tú me esperas para darme un abrazo.
Que todos los días lea tu Palabra en la Biblia, para alimentarme de ella, pues es luz para mis pasos.
Que siempre honre el sagrado lugar del altar, donde en la misa, Tú estas.
Que siempre esté pegado a tu corazón en la confesión, pues en ella Tú me das tu perdón.
Que siempre pueda acercarme a la santa comunión, donde Tú me alimentas con tu Cuerpo y Sangre, Señor.
Señor Jesús, protégeme en mi vida.
Guíame en mi camino y no permitas que nunca me aparte de Ti. Amén.


Oración del catequista

Señor:
Aquí me tienes para servirte.
Me Has escogido para ser catequista i Gracias, Señor!
Quiero ser tu enviado para anunciar tu Palabra y ser un signo de tu Amor y tu Fidelidad a mis hermanos, con sencillez con Fe y en comunidad.
Quiero vivir con entusiasmo con el Grupo que tú me has confiado, trabajando en la formación de su conciencia y de sus valores cristianos, rezando con ellos y por ellos cada día.
Compartiendo sus gozos, penas y esperanzas.
Dame fuerzas para ser con mi vida un testigo tuyo. Para sembrar la esperanza de un mundo mejor, y para vencer el mal que hay que vencer.
VIRGEN MARTA DE LA CARIDAD, discípula perfecta de Jesús tu Hijo, y Madre de todos los hombres dame la fidelidad a Dios, a los hombres, a mi Iglesia y a la historia que estamos viviendo.
Hazme dócil a la acción del Espíritu en mí y en cada uno de los hombres y niños que me confiaste. Amen.


Oración por los sacerdotes

"Ante todo, Señor, te agradezco que esos hombres hayan aceptado ser nuestros sacerdotes.
Gracias, Señor, por haberles otorgado valor para el sacrificio.
Gracias a ellos podemos alimentamos con el Pan de Vida, formar hogares cristianos, recuperar nuestra alma cuando la hemos perdido, y morir en paz.
Gracias, Señor, por los defectos de nuestros sacerdotes.
Si fuesen perfectos no entenderían nuestras debilidades. Señor, tú has visto mejor que nosotros.
Haz que, si tienen éxito, no triunfen; y, si fracasan, que no se desanimen.
Tu Reino no está ni en el éxito ni en el fracaso: está en el amor.
Guarda siempre a nuestros sacerdotes en el amor.
Ellos tienen que transformarse en pedagogos para los niños, en especialistas de los problemas domésticos para los matrimonios jóvenes, en sicólogos para la juventud, en maestros de ciencia y delicadeza en el confesionario. Olvidaba que tienen que responder en la calle a todos los saludos.
Olvidaba que tienen que recibimos siempre sonrientes, aunque estén medio muertos.
Olvidaba que tienen que ser cada domingo oradores, cantores y, algunas veces, organistas... en los días entre semana les es preciso ser electricistas, carpinteros, pintores, cerrajeros...
Señor, haz que juzguemos con la indulgencia que requiere a estos especialistas universales, que los juzguemos con la indulgencia que requiere tal programa incoherente e inhumano.
Quiero pedirte, Señor, caridad hacia nuestros sacerdotes. Caridad de pensamiento, pero sobre todo, de palabra.
Que comprenda que solo tengo un sacerdote que soportar y que él tiene que soportamos a todos... como epílogo, concédeme, Señor, la perseverancia en mi plegaria por los sacerdotes".
Amén.

Oración para pedir la lluvia

Dios, Padre nuestro, en quien vivimos, nos movemos y existimos: concede a nuestros campos la lluvia necesaria, a fin de que, asegurado nuestro sustento diario, podamos dedicarnos, con mayor tranquilidad, a conseguir los bienes eternos.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Oración para servir

Oh Cristo, para poder servirte mejor dame un noble corazón.
Un corazón fuerte para aspirar por los altos ideales y no por opciones mediocres.
Un corazón generoso en el trabajo viendo en él no una imposición sino una misión que me confías.
Un corazón grande en el sufrimiento, siendo valiente soldado ante mi propia cruz y sensible cirineo para la cruz de los demás.
Un corazón grande para con el mundo, siendo comprensivo con sus fragilidades pero inmune a sus máximas y seducciones.
Un corazón grande con los hombres, leal y atento para con todos pero especialmente servicial y dedicado a los pequeños y humildes.
Un corazón nunca centrado sobre mí, siempre apoyado en ti, feliz de servirte y servir a mis hermanos, ¡oh, mi Señor! todos los días de mi vida. Amén.

Oración por las vacaciones

Dios Padre y Pastor Tú quieres que no falten hoy hombres y mujeres de fe, que consagren sus vidas a! servicio del Evangelio y al cuidado de la Iglesia
Haz que tu Espíritu Santo ilumine sus corazones y fortalezca sus voluntades para que, acogiendo tu llamado lleguen a ser los Sacerdotes, y Diáconos Religiosos y Religiosas, misioneros y misioneras que tu pueblo necesita.
La cosecha es abundante y los operarios pocos.
Envía Señor, operarios a tu mies. Amen.


 


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SALMOS

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ORACIONES A LA VIRGEN

ORACIONES PARA LOS NIÑOS

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ORACIÓN POR EL ANIVERSARIO 100 DE LA DIÓCESIS DE CAMAGÜEY

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Oración por el aniversario 100 de la diócesis de Camagüey

Santa María de la Candelaria, el primer nombre de nuestra ciudad es tuyo. Como haces desde quinientos años atrás, ilumina a tus hijos principeños con la luz de Cristo y protege nuestra ciudad, tú que eres nuestra Madre y Patrona.

Dios Papito Misericordioso, te damos gracias por la flora, la fauna y las llanuras con que has enriquecido a tus hijos camagüeyanos y principalmente te agradecemos por las excelentes personas con que nos has bendecido durante estos 500 años: caciques, patriotas, trabajadores, educadores, profesionales, sacerdotes, hermanos, monjas, diáconos, bellas familias, santos, beatos y otras muchas personas que marcaron nuestra historia por su bondad, honradez, respeto y servicio desinteresado. Ayúdanos a imitarlos.

Señor Jesucristo, luz de Camagüey, ilumina nuestra ciudad con el evangelio, el catecismo, los diez mandamientos, la fe, la esperanza y la caridad.

Espíritu Santo, haz cada vez más presente entre todos los que vivimos en esta ciudad la salvación de Cristo por medio del bautismo, la confirmación, la misa, la confesión, la unción de los enfermos, el matrimonio bendecido y el orden sacerdotal.

Santa María de la Candelaria, fundadora y protectora de nuestra ciudad, presenta a Dios Padre nuestras súplicas:

- da salud a las embarazadas, concédeles un parto feliz y que nunca se conozca el aborto en las hijas de Camagüey;
- cuida de los niños y haz que sus papás y mamás estén siempre juntos a su lado;
- ilumina la inteligencia de los estudiantes;
- enseña el camino de la verdadera felicidad a los jóvenes;
- bendice a los matrimonios con la fidelidad, la fecundidad y un creciente enamoramiento;
- entrega a los agricultores buenas cosechas;
- multiplica la disponibilidad de los trabajadores tanto en su esfuerzo laboral como en el regreso temprano al hogar;
- llena de consuelo a los enfermos, afligidos, presos, moribundos con la presencia cariñosa y orante de la familia, la iglesia, los vecinos y amigos;
- aleja de esta ciudad las epidemias, los huracanes y también el alcoholismo, el robo, la violencia y todo lo que dañe la dignidad humana;
- indícales a nuestros gobernantes cómo hacer feliz esta ciudad legendaria;
- envía tu Espíritu Santo a nuestro Arzobispo Juan, sus sacerdotes, diáconos, hermanos, monjas, misioneros, catequistas, servidores caritativos en la obra evangelizadora, educativa y misericordiosa;
- inspira a muchos jóvenes decir sí al seguimiento de Cristo en la vida sacerdotal y religiosa;
- perdona nuestra desobediencia a la enseñanza de Jesucristo, a nuestros mayores y a las leyes de la sociedad;
- concede a los difuntos el perdón de sus pecados, el premio de sus buenas obras y la vida eterna.

Santa María de la Candelaria, Madre de la luz y la caridad, muéstranos el fruto bendito de tu vientre, ruega por nosotros ahora y en nuestro camino hacia tu casa del cielo, oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Amén.


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Oración de Santa Faustina

“Ayúdame, Señor, para que mis ojos sean misericordiosos,para que a
nadie juzgue según su apariencia exterior, sino que descubra lo hermoso
en el alma de mi prójimo y, así, pueda ir en su ayuda.
Ayúdame para que mis oídos sean misericordiosos, para que me incline
a las necesidades de mis prójimos, para que mis oídos sean indiferentes
a su dolor y su lamento.
Ayúdame para que mi lengua sea misericordiosa, para que nunca hable
mal del prójimo, sino que para cada uno tenga una palabra de consuelo
y de perdón.
Ayúdame para que mis manos sean misericordiosas para que sólo
realice buenas obras al prójimo y yo cargue con los trabajos difíciles y
pesados.
Ayúdame para que mis pies sean misericordiosos, para que siempre
ayude con prontitud al prójimo y pueda dominar mi propio cansancio.
Mi verdadero descanso es el servicio.
Ayúdame para que mi corazón sea misericordioso, para que sea sensible
a todos los dolores y que nunca le falle mi corazón al prójimo.
Que tu misericordia, mi Señor, descanse en mí”.
Amén. 

A San José

Glorioso san José, esposo de María,
ya que en tu vida tuviste la hermosa misión
de criar y educar al Hijo de Dios,
Jesucristo, nuestro Señor,
te pedimos que intercedas ante él
para que en nuestra familia
no falte el pan de cada día
y una buena armonía entre todos
los que vivimos en una misma casa.
Tú que tuviste la suerte de que Jesús y María
fueran los que cerraran tus ojos al morir,
concédenos una muerte en paz,
acompañados por los mismos
que tú tanto cuidaste y quisiste en esta tierra.

A Santa Ana y San Joaquín, abuelos de Jesús

Santa Ana, Ponemos en tus manos la alegría
y el gozo de la casa, nuestros nietos.
Preséntalos a tu Hija la Virgen,
para que ella les muestre siempre el camino,
la verdad y la vida que es Jesucristo.

Santa Ana, ponemos en tus manos
la ternura y el cariño de la casa,
las esposas y madres.
Enséñales a tener un hogar
donde todos quieran regresar temprano.

San Joaquín, esposo de Santa Ana,
padre de la Virgen y abuelo de Jesús.
Te presentamos a los esposos y padres.
Enséñales a nunca irse de la casa,
a ser la columna fuerte de la economía,
la rectitud y de la vida cristiana.

Santa Ana y San Joaquín, abuelos ejemplares
que supieron guiar a la Santísima Virgen
en la fe y la confianza en Dios.
También les presentamos a nuestros abuelos.
Enséñalos a saber guiar la fe
de sus nietos para que sepan serles fiel a Dios.

Santa Ana y San Joaquín, ponemos sus manos
a nuestra Iglesia, para que crezca en ella el espíritu misionero cumpliendo el mandato de Jesús de ir y proclamar el evangelio.

Que nuestra comunidad, permanezca siempre unida
en la paz y el amor fraterno. Que tengamos presente
que somos, hijos de Dios y hermanos de todos.
Y así mismo pedimos por los sacerdotes, para que permanezcan fieles a su ministerio, siendo siempre buenos pastores que sepan guiar a las comunidades imitando así en todo momento, a Jesús el Buen Pastor.
Todo esto lo pedimos, por Jesucristo nuestro Señor. Amén

¡Santa Ana y San Joaquín! ¡Ruega por nosotros!

A San Antonio de Padua

Acuérdate, san Antonio,
que tú siempre has ayudado y consolado
a quien te ha invocado en sus necesidades.
Animado(a) y lleno(a) de confianza,
también yo recurro a ti.
No rechaces mi oración
y ven en mi ayuda en la presente aflicción
y necesidad, (se presenta privadamente la petición)
y alcánzame la gracia que fervorosamente te pido, si es para bien de mi alma.
Bendice mi trabajo y mi familia;
aleja de nosotros las enfermedades
Y los peligros del alma y el cuerpo.
Haz que en la hora de la prueba permanezcamos
firmes en la fe y en el amor a Dios. Amén.


A San Lázaro, amigo de Jesús

¡Oh san Lázaro glorioso,
padre y protector de los que gimen!
Aquí estoy implorando tu protección y amparo
en esta hora de angustia en que te invoco
para que alivies esta difícil situación
en que me hallo.
San Lázaro bendito,
por el entrañable cariño que a Jesús le profesaste,
y por aquella santa amistad que te unió
al divino Maestro, intercede ante él para que
vuelva la tranquilidad a mi espíritu abatido.
Yo sé, padre amoroso,
que tu corazón es fuente de fortaleza y comprensión
para los que con fe te imploran
y, por eso, no dejarás de escuchar asta súplica
que te presento... (Hágase la petición).
¡Oh milagroso san Lázaro, esperanza de tus devotos!
derrama sobre mí el bálsamo espiritual que mitigue
esta pena que me aflige: te lo pido, igualmente,
por el amor de tus hermanas Marta y María.
San Lázaro, ejemplo de paciencia y de bondad,
por las veces que acompañaste al divino Redentor
para consuelo de su santísima Madre,
escúchame en este momento de dolor
y acoge benigno mis súplicas.
Oh misericordioso san Lázaro! no desoigas lo que en esta plegaria te expongo.
Te lo pido por la amistad que te unió, aquí en la tierra,
con Jesucristo nuestro Señor. Amén.


A San Lázaro, pobre y mendigo

Oh san Lázaro, que a pesar de tu pobreza y abandono, mereciste que Jesús fijara en ti su mirada y nos asegurara que estás para siempre con Dios en el cielo.
Tú viviste siempre abandonado de todos. Enfermo y hambriento, nadie te socorría. Sólo los perros venían a consolarte, lamiendo tus heridas.
Pero tuviste siempre un corazón bueno
y supiste poner tu confianza en Dios.
Por eso Jesús nos dijo que
has recibido el consuelo eterno
y como pobre has recibido el Reino
que a ellos pertenece.
Te pido que me ayudes
en esta situación que me aflige.
[Se hace la petición que se quiere presentar).
Ayúdame a confiar siempre en Dios Padre
y a entender que él siempre nos ama
y nos concede lo que más nos conviene,
aunque tal vez esto no coincida
con lo que te pedimos. Amén.


A San Luís Beltrán

Oh Señor, que por tu gracia glorificaste
a tu siervo san Luis Beltrán, incansable luchador
contra los males de este mundo, por lo cual
lo llaman el santo del temor de Dios.
Escucha las plegarias que, por medio suyo,
hoy a tí dirijo y concédeme lo que te suplico.
Y ya que tú quisiste que fuera
especial protector y amigo de los niños,
bendice y ayuda por su intercesión a...
para que consiga la paz y la tranquilidad
y sobre todo merezca un día llegar
a la gloria del cielo, prometido a tus hijos. Amén.


A San Martín de Porres

¡Oh san Martín de Porres,
padre mío, atiéndeme!
En mis penas y tribulaciones, consuélame.
En mis peligros y adversidades, defiéndeme.
En mis tristezas y tentaciones, protégeme. En mis dolencias y enfermedades, socórreme. Alcánzame la salud si me conviene y líbrame de cualquier mal de alma y cuerpo.
¡Oh benigno y compasivo padre mío, óyeme! En las angustias de mi pobreza, confórtame. En los quebrantos de mi infortunio, ayúdame. En mis agobios y desalientos, ampárame. Ahora y siempre, con tu ejemplo,
enséñame a tomar cada día mi cruz; y alcánzame la gracia divina y la gloria del cielo.
El gozo y la paz del alma, el mejoramiento y la santificación de la vida, nos conceda la misericordia de Dios por los méritos y súplicas de su fiel siervo san Martín. Amén.

A San Rafael

¡Oh Dios que a tus siervos Tobías y Juan de Dios diste por guardia y compañero al bienaventurado Arcángel San Rafael, concédenos a nosotros, tus siervos que seamos siempre defendidos por su patrocinio y favorecidos con su amparo!
Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


A Santa Bárbara

Señor, te pedimos que por la intercesión de santa Bárbara,
modelo de fe y confianza en Dios, nuestra vida esté llena de fe, vivamos con paz y alegría como ella y nos entreguemos a hacer el bien
en medio de nuestras familias, vecinos y amigos.
En especial quiero pedirte por... y darte gracias por las cosas buenas que has realizado en mí.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


A Santa Marta

¡Oh gloriosa santa Marta! Tú que, cuando te hallaste sumamente angustiada, acudiste a Jesús, tu divino Maestro, y con toda humildad y confianza le suplicaste diciendo: "Señor, yo sé que todo lo que tú pidas a Dios te lo concede",
y Jesús te consoló y concedió lo que deseabas, dame en esta necesidad.
También yo me encuentro en estos momentos
sumamente afligido (a) por las necesidades
que padezco y las angustias que me oprimen,
y con toda humildad y confianza acudo a ti,
y te digo: "santa bendita, yo sé
que todo lo que tu pides a Jesús te lo concede". Hazle presente mis necesidades [se hace la súplica) e intercede con tu poder e influencia para que sea yo atendido (a) en mis súplicas.
Espero, oh santa Marta!
que atenderás favorablemente mi petición
y contaré siempre tus bondades en la tierra. Amén.


A Santa Rita de Casia

¡Gloriosa Santa Rita! Humilde sierva del Señor. Proclamada como abogada de lo imposible y de los casos desesperados, porque todo lo que le presentas al Señor te lo concede si es para nuestro bien.
Santa Rita, tú nos enseñaste a sentir la Pasión de nuestro Señor y nos mostraste que el perdón es el mejor mérito de nuestra vida cristiana, ayúdanos a mantenernos fieles a Jesús
y a vivir como hermanos de todos.
Conociendo tu vida, me hace invocarte con plena confianza
y esperanza para que intercedas por:

(Se dice las intenciones que se quieren alcanzar)

Ahora que te he presentado mis inquietudes y súplicas,
ruega a Dios a mi favor si es para bien, ya que tú alcanzas
de Él toda gracia.
Se benigna como lo has sido con tantos que te han invocado
y han obtenido sus favores por tu intersección ante Dios.
¡Oh bendita Santa Rita de Casia!
abogada de los necesitados y de las cosas imposibles.
acompáñame siempre, guía mis pasos y se mi protectora.
Te presento a mi comunidad para que permanezcamos
unidos en el amor y seamos anunciadores del Evangelio.
Cuida de nuestro pueblo de Sola que está bajo tu protección como patrona nuestra, que aquí reine la armonía en los hogares y los niños y jóvenes crezcan siendo honrados, virtuosos y llenos de fe.
Gracias Santa Rita, por presentarle a Dios nuestras necesidades.
Gracias por tu vida, que ha sido ejemplo para que
sigamos a Cristo como único salvador y Señor nuestro.
Amén.

A Santa Teresita del Niño Jesús

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
yo te agradezco todos los favores
y. todas las gracias con que enriqueciste el alma
de tu sierva Teresita del Niño Jesús
durante los veinticuatro años que pasó en la tierra.
Por los méritos de tan querida santita, concédeme la gracia que ardientemente te pido, si fuera conforme a tu santísima voluntad y para bien de mi alma. Amén. Santa Teresita del Niño Jesús, ¡ruega por nosotros.1
Te rogamos, por su intercesión, nos ayudes a soportar con valentía todas las adversidades de la vida, nos libres del egoísmo y de todo mal espiritual y material.
Llévanos por el camino de la vida
conducidos por san Cristóbal,
firmes en la confesión de nuestra fe
y generosos para servir a nuestros hermanos,
para que al fin de nuestro viaje
lleguemos felices a tu encuentro. Amén.

A Santa Ana

Santa Ana,
Ponemos en tus manos la alegría
y el gozo de la casa, nuestros nietos.
Preséntalos a tu Hija la Virgen, para que ella les muestre siempre el camino, la verdad y la vida que es Jesucristo.

Santa Ana, ponemos en tus manos
la ternura y el cariño de la casa, las esposas y madres. Enséñales a tener un hogar donde todos quieran regresar temprano.

San Joaquín, esposo de Santa Ana,
padre de la Virgen y abuelo de Jesús.
Te presentamos a los esposos y padres. Enséñales a nunca irse de la casa, a ser la columna fuerte de la economía, la rectitud
y de la vida cristiana.

Santa Ana y San Joaquín, abuelos ejemplares que supieron guiar a la Santísima Virgen en la fe y la confianza en Dios. También les presentamos a nuestros abuelos. Enséñalos a saber guiar la fe de sus nietos y a serles fiel a Dios.

Santa Ana y San Joaquín, ponemos sus manos a nuestra Comunidad. Enséñanos a ser como lo que somos, hijos de Dios y hermanos de todos.
Todo esto lo pedimos, por Jesucristo nuestro Señor.
Amén




ORACIONES PRINCIPALES

SALMOS

ORACIONES A JESUCRISTO

ORACIONES A LA VIRGEN

ORACIONES PARA LOS NIÑOS

ORACIONES DEDICADAS A LOS SANTOS

ORACIÓN POR EL ANIVERSARIO 100 DE LA DIÓCESIS DE CAMAGÜEY

ORACIONES POR DIVERSOS MOTIVOS

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Necesito tu amor

Necesito tu amor, Señor.
Perdóname cuando me comporto mal.
Ayúdame cuando me siento solo y triste.
Todo el día, a cada instante, necesito tu amor.

Yo te quiero

Yo te quiero, y tú también me quieres,
¿verdad, Jesús?
Es más, tú lo dijiste.
En una ocasión dijiste:
"dejen que los niños vengan a mí".
Me alegra que te gusten
los niñitos como yo.

Por mi mamá

Gracias por mi mamá, Jesús.
Tú también tuviste una buena mamá,
¿no es cierto?
Las madres son maravillosas, ¿verdad?
Jesús, gracias por mi mamá.

Oración al Ángel Custodio

Ángel de mi guarda, dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día;
no me dejes solo, que me perdería,
hasta que esté en los brazos de Jesús, José y María.



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Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.
Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


A la Virgen de la Candelaria

Santa María de la Candelaria, que, junto a San José, presentaste al niño Jesús en el templo, presenta también a Dios Padre nuestras oraciones, angustias, inquietudes, luchas e ilusiones por los hijos y nietos;
muéstrales todos los días la luz de Jesucristo,
Camino, Verdad y Vida.
Santa María, auxilio de las familias, que conociste la dicha de la unidad familiar, cuida el amor de los esposos, acrecienta sus gozos, ponte al lado de sus cruces, vela por sus peligros y acude en ayuda de los matrimonios en dificultades como hiciste en Caná de Galilea.
Santa María, cumplidora de la voluntad del Padre, que fuiste recibida en el templo por el anciano Simeón y la viuda Ana, acoge ahora a las personas mayores de nuestra familia y ayúdalas a estar atentas al paso de Dios que quiere todavía de ellas testimonio grande de fe y amor.
Santa María, Madre de la Luz, ruega a Dios Padre por nuestros familiares y amigos difuntos, para que ellos puedan participar contigo y con Tu Hijo de las fiestas de la Eterna Luz.
Acuérdate también de tu hijo Adolfo, Arzobispo, y presenta al Padre de las misericordias su inmensa caridad pastoral. Santa María, Madre de los Sacerdotes y de las Religiosas, acompaña a los elegidos de Tu Hijo para que el Espíritu Santo los fortalezca en el camino de la vida consagrada a Dios y a los hermanos; e intercede ante Tu Hijo para que nunca falten a nuestras familias los ministros de la Palabra Divina que tanto necesitamos.
Santa María de la Candelaria, Patrona de Camagüey,
que muestras la luz de Cristo a tus hijos desde más de 490 años,
ayúdanos a conservar los valores de la dignidad, honestidad, rectitud
y fidelidad a Dios, a la Patria y a la familia
que nos enseñaron los grandes hombres y mujeres
que nos antecedieron en la historia. Amén.


A la Virgen de la Caridad

Santa María de la Caridad,
Madre del Señor Jesús,
te veneramos con especial cariño y amor.
Te alabamos,
Madre y patrona del pueblo cubano,
porque has estado presente en todas las luchas,
penas y alegrías de tu pueblo.
Virgen Mambisa,
proclamada y venerada
por nuestros veteranos.
Te pedimos que hoy, como ayer,
estés presente en la vida
de tu pueblo querido;
este pueblo que busca el amor,
la comprensión y la unión sincera
de todos los cubanos.
Te ofrecemos:
el esfuerzo de nuestros cristianos,
el trabajo de nuestros obreros y campesinos,
el estudio de nuestros jóvenes,
la sonrisa de nuestros niños,
el dolor de nuestros enfermos,
el desvelo vigilante y callado de nuestras madres,
la soledad de tantos hermanos,
viudas y huérfanos, la entrega generosa
de nuestros mártires y difuntos,
el sentimiento noble y sencillo
de nuestro pueblo. Madre de la Caridad
lleguen hasta tu altar del Cobre,
tan amado y venerado,
las súplicas que te presentamos. Amén.

A la Virgen de Regla

Nuestra Señora de Regla,
que libras a los que te invocan de muchos peligros y a los navegantes los guardas
en sus viajes dilatados, y peligrosos y los llevas felizmente al puerto que desean.
Acudiendo a ti,
se salvan los perseguidos por sus enemigos; los enfermos por ti sanan,
los impedidos cobran fuerzas
y nuestros males encuentran remedio en ti.
Venerando tu memoria,
¡oh María de Regla, Reina del cielo!
imploramos tu protección y favor,
pidiéndote nos alcances de tu Hijo Divino
el consuelo de una buena conciencia,
salud y fuerzas para servirlo a él,
y venerarte a ti, Madre nuestra.
Te pedimos también el remedio de nuestras
necesidades y especialmente, las de aquellos
por quienes te hacemos esta oración.
Esperamos, Señora, por tu intercesión,
conseguir lo que pedimos,
por la eficacia de tus ruegos ante el Altísimo.
Amén.


Oración para pedir la bendición a la Virgen

Contigo voy Virgen pura,
y en tu poder voy confiado
pues yendo de Ti amparado,
mi alma volverá segura.
Dulce madre no te alejes
tu vista de mí no apartes
ven conmigo a todas partes
y solo nunca me dejes.
Y ya que me protejes tanto
como verdadera madre,
haz que me bendiga
El Padre, El Hijo, y el Espíritu Santo, Amén.


A la Virgen de la Merced

¡Virgen de la Merced!
Madre de Dios y Madre de la Iglesia,
Reina de los ángeles
y refugio de los pecadores,
a ti me acerco, lleno (a) de amor y confianza, seguro (a) de que siempre escuchas a tus hijos, pues eres Madre de misericordia.
Te pido, Madre querida,
que mi fe, esperanza y caridad
crezcan y se fortalezcan.
Que viva siempre como verdadero (a)
hijo(a) de Dios y como hijo(a) tuyo(a), Madre mía.
Te consagro todo lo que tengo
y todo lo que soy: mi vida, mis trabajos,
mis alegrías y mis sufrimientos.
Quiero ser totalmente tuyo (a),
deseo seguir tus pasos
por el camino que me lleva a Cristo,
Redentor de los hombres.
No me abandones, Madre celestial.
Concédeme lo que de corazón te pido
para mí y para todos los que sufren y lloran.
Te pido especialmente por los que, culpables o no, están cumpliendo su condena en las cárceles. Dales fortaleza. Que no se sientan solos nunca, sabiendo que tú los acompañas y que sus familiares y amigos los quieren y los recuerdan con cariño.
Te prometo vivir
siempre agradecido(a) por tus favores y amarte cada día más. Virgen de la Merced, ruega siempre por mí y por todos tus hijos. Amén.


A Nuestra Señora del Carmen

Virgen del Carmen,
llevamos sobre nuestro pecho
tu santo escapulario,
signo de nuestra consagración a ti.
Gracias a tu escapulario, Virgen bendita, somos miembros del Carmelo y participamos de la consagración a ti, que eres la cabeza de esta familia.
Santa María, abogada y mediadora de los hombres,
no podríamos vivir nuestra consagración
con olvido de quienes son tus hijos
y nuestros hermanos.
Por eso, nos atrevemos a consagrarte
la Iglesia y el mundo,
nuestras familias y nuestra Patria.
Te consagramos especialmente a los que sufren en el alma y en el cuerpo: a los pecadores, los tentados, los perseguidos, a los marginados, los presos, los desterrados, a los enfermos, los hambrientos...
Madre y Reina del Carmelo,
por nuestra consagración
somos del todo tuyos ahora en esta vida.
Que lo sigamos siendo también
en la eternidad. Amén.


A la Virgen de la Medalla Milagrosa

Dios te salve, Reina de cielo y tierra!,
¡Madre de los pecadores!
Con nuestro corazón lleno de confianza, acudimos a tu maternal afecto.
Al contemplarte en la medalla
con los brazos abiertos,
invitando a todos a acercarse a ti, y al mirar cómo brotan de tus manos,
como rayos luminosos,
las bendiciones abundantes
que concedes sin cesar,
nos sentimos animados
para acudir a tu favor
y presentarte nuestras necesidades...
[Pídase privadamente la gracia que se desea),
Tú, María, esperanza nuestra,
siempre dispuesta a cumplir
en todo momento la voluntad divina, concédenos confianza en el poder de Dios, que nos dará lo que pedimos con fe, si es para su gloria y si realmente nos conviene.
Cuando creamos que no nos escuchó,
cuando no comprendamos "sus caminos",
ayúdanos, Madre, a crecer en la fe,
para que sepamos aceptar,
como tú supiste hacerlo al pie de la cruz,
lo que Dios quiere de nosotros,
en lugar de pretender
que Dios haga lo que nosotros queremos.
¡Madre de todos los hombres, enséñanos a decir: Amén!
¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti! Amén.


Oración a la Virgen del Camino

Santísima Virgen del Camino:
Bajo tu mando maternal nos cobijamos,
durante nuestros viajes por los caminos
que nos conducirán a fin inevitable: la muerte.
Mientras viajamos,
vamos en pos de la Estrella Polar
que alumbra nuestros mares,
no dejes de alumbrarnos Madre Nuestra,
para que jamás nos envuelvan las sombras del mal; llévanos a seguro puerto
para que allí cantemos la gloria
y nos otorgue la inmortalidad,
Aquel que es la Resurrección y la vida: Jesús.
Acepta, Madre amabilísima,
la oración por los caminantes,
para que tu protección lo salve de todo mal
y le consigas el triunfo definitivo. Amén.

A la Virgen por las epidemias

Santa María de la Merced,
Tú que nos amas y velas por nosotros porque somos tus hijos, te pedimos protección alcanzándonos tu eficaz ayuda.
Te aclamamos ahora pidiéndote tu auxilio
para superar pronto esta epidemia que está afectando a nuestro pueblo.
Cúbrenos Madre de la Merced con tu manto, líbranos de ese mal. Ruega a tu Hijo Jesucristo, para que haga el milagro con su poder de arrancar esta epidemia.
Guía a las autoridades y a quienes tienen
el poder de decisión para que sepan
establecer medidas y prioridades
para ayudar a toda la población,
y en particular a quienes son más vulnerables.
Concédenos prudencia y serenidad
para actuar con mucha responsabilidad.
Vela por la recuperación de los afectados
y no permitas que este mal siga propagándose.
Madre del verdadero Dios, por quien se vive, encomiéndanos a la misericordia
de aquel que nos sanó con sus llagas
y nos libró de la muerte con su resurrección.
Enséñanos a confiar en tu Hijo Jesús,
el gran médico divino, quien tiene todo poder,
de hacer desaparecer esta epidemia y sanar pronto a quienes ya están afectados.
Que con su poder haga salir pronto de esta adversidad fortalecidos en la fe,
la esperanza y el amor.
Amén


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Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,vida, dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve.